El aumento en los costos de vuelos y alojamiento modifica las decisiones de los turistas extranjeros, quienes posponen sus reservas esperando ofertas de último momento o prefieren permanecer en sus países.
MADRID — El sector turístico español, que en los últimos años habitualmente registraba récords de ingresos y alzas continuas en precios, ha comenzado a aplicar descuentos para la próxima temporada de verano. Esta medida se debe a una caída significativa en las reservas adelantadas, provocada por la creciente preocupación de los consumidores frente a la inflación en el ámbito vacacional.
Los datos del sector muestran un cambio notable en el comportamiento de los viajeros internacionales. Después de varias temporadas afrontando costos crecientes, los turistas extranjeros han empezado a retrasar sus reservas, esperando aprovechar ofertas de última hora (last minute), o incluso consideran la opción de cancelar sus viajes al extranjero y quedarse en casa.
El precio del vuelo y el alojamiento reduce el espacio para el gasto del turista
Varios factores macroeconómicos explican esta desaceleración en la contratación anticipada, impactando directamente en el bolsillo de los turistas y obligando a los operadores turísticos y alojamientos a reaccionar antes del inicio de la temporada alta:
- Costos elevados: La subida acumulada en los precios del transporte aéreo —impactado por la crisis del queroseno— junto con las altas tarifas de hoteles y apartamentos turísticos en España, han alcanzado un límite que afecta los presupuestos familiares europeos.
- Estrategias para atraer clientes: Con el fin de evitar plazas sin ocupar y cerrar ventas anticipadas, los operadores turísticos han comenzado a ofrecer tarifas promocionales más accesibles y descuentos que representan una reducción promedio cercana al 4%, llegando a descensos de dos cifras porcentuales en algunos destinos turísticos más demandados.
- Turismo más cauteloso: El perfil del visitante para este verano es más conservador, optando por estadías más cortas o eligiendo destinos geográficamente más cercanos con el objetivo de reducir el gasto total en desplazamientos.
Dos aspectos de una campaña decisiva
Aunque los precios se han visto obligados a bajar para incentivar la demanda y mantener niveles adecuados de ocupación, el sector turístico aún refleja un volumen global de reservas alto. No obstante, esta situación que se traduce en cifras máximas de negocio, convive con una fuerte presión sobre la rentabilidad empresarial y un mercado laboral en el sector que sigue mostrando altos niveles de precariedad y una amplia utilización de contratos a tiempo parcial.
El resultado final de la temporada estival dependerá, en gran medida, de la eficacia de estas reducciones tarifarias para reactivar la demanda internacional durante las próximas semanas y de la capacidad del turismo nacional para sostener la actividad frente a la ralentización del mercado europeo emisor.
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MADRID — El sector turístico español, que en los últimos años habitualmente registraba récords de ingresos y alzas continuas en precios, ha comenzado a aplicar descuentos para la próxima temporada de verano. Esta medida se debe a una caída significativa en las reservas adelantadas, provocada por la creciente preocupación de los consumidores frente a la inflación en el ámbito vacacional.
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- Costos elevados: La subida acumulada en los precios del transporte aéreo —impactado por la crisis del queroseno— junto con las altas tarifas de hoteles y apartamentos turísticos en España, han alcanzado un límite que afecta los presupuestos familiares europeos.
- Estrategias para atraer clientes: Con el fin de evitar plazas sin ocupar y cerrar ventas anticipadas, los operadores turísticos han comenzado a ofrecer tarifas promocionales más accesibles y descuentos que representan una reducción promedio cercana al 4%, llegando a descensos de dos cifras porcentuales en algunos destinos turísticos más demandados.
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Dos aspectos de una campaña decisiva
Aunque los precios se han visto obligados a bajar para incentivar la demanda y mantener niveles adecuados de ocupación, el sector turístico aún refleja un volumen global de reservas alto. No obstante, esta situación que se traduce en cifras máximas de negocio, convive con una fuerte presión sobre la rentabilidad empresarial y un mercado laboral en el sector que sigue mostrando altos niveles de precariedad y una amplia utilización de contratos a tiempo parcial.
El resultado final de la temporada estival dependerá, en gran medida, de la eficacia de estas reducciones tarifarias para reactivar la demanda internacional durante las próximas semanas y de la capacidad del turismo nacional para sostener la actividad frente a la ralentización del mercado europeo emisor.
El aumento en los costos de vuelos y alojamiento modifica las decisiones de los turistas extranjeros, quienes posponen sus reservas esperando ofertas de último momento o prefieren permanecer en sus países.
MADRID — El sector turístico español, que en los últimos años habitualmente registraba récords de ingresos y alzas continuas en precios, ha comenzado a aplicar descuentos para la próxima temporada de verano. Esta medida se debe a una caída significativa en las reservas adelantadas, provocada por la creciente preocupación de los consumidores frente a la inflación en el ámbito vacacional.
Los datos del sector muestran un cambio notable en el comportamiento de los viajeros internacionales. Después de varias temporadas afrontando costos crecientes, los turistas extranjeros han empezado a retrasar sus reservas, esperando aprovechar ofertas de última hora (last minute), o incluso consideran la opción de cancelar sus viajes al extranjero y quedarse en casa.
El precio del vuelo y el alojamiento reduce el espacio para el gasto del turista
Varios factores macroeconómicos explican esta desaceleración en la contratación anticipada, impactando directamente en el bolsillo de los turistas y obligando a los operadores turísticos y alojamientos a reaccionar antes del inicio de la temporada alta:
- Costos elevados: La subida acumulada en los precios del transporte aéreo —impactado por la crisis del queroseno— junto con las altas tarifas de hoteles y apartamentos turísticos en España, han alcanzado un límite que afecta los presupuestos familiares europeos.
- Estrategias para atraer clientes: Con el fin de evitar plazas sin ocupar y cerrar ventas anticipadas, los operadores turísticos han comenzado a ofrecer tarifas promocionales más accesibles y descuentos que representan una reducción promedio cercana al 4%, llegando a descensos de dos cifras porcentuales en algunos destinos turísticos más demandados.
- Turismo más cauteloso: El perfil del visitante para este verano es más conservador, optando por estadías más cortas o eligiendo destinos geográficamente más cercanos con el objetivo de reducir el gasto total en desplazamientos.
Dos aspectos de una campaña decisiva
Aunque los precios se han visto obligados a bajar para incentivar la demanda y mantener niveles adecuados de ocupación, el sector turístico aún refleja un volumen global de reservas alto. No obstante, esta situación que se traduce en cifras máximas de negocio, convive con una fuerte presión sobre la rentabilidad empresarial y un mercado laboral en el sector que sigue mostrando altos niveles de precariedad y una amplia utilización de contratos a tiempo parcial.
El resultado final de la temporada estival dependerá, en gran medida, de la eficacia de estas reducciones tarifarias para reactivar la demanda internacional durante las próximas semanas y de la capacidad del turismo nacional para sostener la actividad frente a la ralentización del mercado europeo emisor.
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Los datos del sector muestran un cambio notable en el comportamiento de los viajeros internacionales. Después de varias temporadas afrontando costos crecientes, los turistas extranjeros han empezado a retrasar sus reservas, esperando aprovechar ofertas de última hora (last minute), o incluso consideran la opción de cancelar sus viajes al extranjero y quedarse en casa.
El precio del vuelo y el alojamiento reduce el espacio para el gasto del turista
Varios factores macroeconómicos explican esta desaceleración en la contratación anticipada, impactando directamente en el bolsillo de los turistas y obligando a los operadores turísticos y alojamientos a reaccionar antes del inicio de la temporada alta:
- Costos elevados: La subida acumulada en los precios del transporte aéreo —impactado por la crisis del queroseno— junto con las altas tarifas de hoteles y apartamentos turísticos en España, han alcanzado un límite que afecta los presupuestos familiares europeos.
- Estrategias para atraer clientes: Con el fin de evitar plazas sin ocupar y cerrar ventas anticipadas, los operadores turísticos han comenzado a ofrecer tarifas promocionales más accesibles y descuentos que representan una reducción promedio cercana al 4%, llegando a descensos de dos cifras porcentuales en algunos destinos turísticos más demandados.
- Turismo más cauteloso: El perfil del visitante para este verano es más conservador, optando por estadías más cortas o eligiendo destinos geográficamente más cercanos con el objetivo de reducir el gasto total en desplazamientos.
Dos aspectos de una campaña decisiva
Aunque los precios se han visto obligados a bajar para incentivar la demanda y mantener niveles adecuados de ocupación, el sector turístico aún refleja un volumen global de reservas alto. No obstante, esta situación que se traduce en cifras máximas de negocio, convive con una fuerte presión sobre la rentabilidad empresarial y un mercado laboral en el sector que sigue mostrando altos niveles de precariedad y una amplia utilización de contratos a tiempo parcial.
El resultado final de la temporada estival dependerá, en gran medida, de la eficacia de estas reducciones tarifarias para reactivar la demanda internacional durante las próximas semanas y de la capacidad del turismo nacional para sostener la actividad frente a la ralentización del mercado europeo emisor.















