La Comisión Europea exhorta a los Estados miembros a implementar medidas para ahorrar energía debido a la disminución en las reservas de gas y el aumento en los costos de los combustibles por conflictos internacionales. Entre las iniciativas para controlar la demanda y mantener los precios se destacan el apagado del alumbrado público secundario, restricciones a la calefacción en edificios oficiales y ajustes en el consumo durante las horas de máxima demanda.
La UE solicita reducir el consumo de gas y electricidad ante un invierno complicado
La Unión Europea ha emitido una advertencia a sus países miembros para que adopten medidas de ahorro energético de cara a los próximos meses fríos. Aunque la Comisión Europea no anticipa problemas inmediatos en el suministro, las instituciones comunitarias han pedido a los gobiernos disminuir el consumo de gas y electricidad. El propósito principal es evitar aumentos adicionales en los precios de la energía en el mercado comunitario. Entre las acciones recomendadas por Bruselas se incluye el posible apagado de parte del alumbrado público secundario y la regulación del gasto eléctrico en las horas de mayor consumo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha recordado la compleja situación económica observada durante los últimos ocho meses. Desde el inicio de la crisis en Oriente Medio y el consecuente cierre del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde circula cerca del 20 % del petróleo y gas natural mundial, el precio de la gasolina se ha incrementado un 140 %, y el diésel ha llegado a duplicar su coste. «Mientras Europa dependa del petróleo y el gas, nuestra estabilidad seguirá sujeta a eventos fuera de nuestro control», señaló la presidenta, enfatizando que «la solución real reside en disminuir la dependencia de los combustibles fósiles mediante una mayor incorporación de renovables, electrificación y redes».
El estado de las reservas de gas y la reorganización en las importaciones
La advertencia de las entidades europeas se produce en un contexto en que la Unión Europea inicia el otoño con sus reservas de gas al 70,35 % de capacidad total. Este es el nivel más bajo para finales de septiembre desde que Gas Infrastructure Europe (GIE) comenzó a registrar estos datos en 2011. En comparación con el año anterior, la cantidad almacenada es 11,65 puntos porcentuales inferior a la del mismo día en 2025. Las complicaciones operativas en el estrecho de Ormuz han dificultado la recarga de los depósitos durante el verano, aumentando la dependencia europea del gas natural licuado (GNL) en un momento en que la demanda aumenta con el encendido de las calefacciones.
| Estado Miembro | Nivel de Almacenamiento de Gas (al 23 de septiembre) |
| Italia | 86,16 % |
| Francia | 81,43 % |
| España | 73,49 % |
| Media Comunitaria | 70,35 % |
| Alemania | 57,02 % |
| Países Bajos | 56,53 % |
Las cifras más recientes de GIE, con fecha del 23 de septiembre, muestran que Alemania alcanzaba un almacenamiento del 57,02 %, mientras que Países Bajos se situaba en el 56,53 %. Estos valores son significativamente inferiores a la media comunitaria a pesar de la importancia de ambos países en la capacidad regional de almacenamiento. Por otro lado, Francia registraba un 81,43 % e Italia un 86,16 %. España situaba su reserva en un 73,49 %, permaneciendo por encima del promedio de la Unión.
Paralelamente a la evolución en el almacenamiento, datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) reflejan cambios sustanciales en las procedencias del GNL importado a la Unión Europea. Entre el cuarto trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026, la participación de Catar en las importaciones extracomunitarias, medida por masa neta, se redujo del 10,16 % al 0,4 %. En ese mismo periodo, Estados Unidos aumentó su peso del 55,43 % al 61,08 %, Argelia desde el 5,32 % al 8,04 % y Rusia ascendió del 13,26 % al 18,23 %, según informó El Economista.
Las propuestas de Bruselas dentro del programa Citizens Energy Package
Frente a esta situación, el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, envió una carta a los gobiernos de los Estados miembros — documento al que tuvo acceso Euronews — pidiendo moderación en el consumo energético. En la misiva, Jørgensen expresa: «Les exhorto a considerar adoptar o continuar implementando medidas que permitan mantener la inyección o disminuir la demanda de gas y electricidad durante el tiempo que sea necesario». Desde el Ejecutivo comunitario se destaca la vigencia de pautas ya aplicadas durante la crisis energética de 2022.
Las recomendaciones incluyen reducir el consumo eléctrico en las horas pico, fomentar hábitos eficientes con herramientas como contadores inteligentes y tarifas minoristas, establecer límites de temperatura en edificios públicos, restringir la calefacción en espacios exteriores y apagar durante la noche el alumbrado público no esencial. «Las reducciones planificadas y voluntarias de la demanda fueron efectivas durante la crisis energética del 2022 y podemos aplicar esas enseñanzas ahora», recalca la carta institucional.
Estas medidas forman parte del programa denominado «Citizens Energy Package». A través de estas acciones, la Comisión Europea pretende mitigar el impacto de los altos costos energéticos en hogares y empresas, a la vez que acelera la transformación estructural del modelo energético en Europa.
El plan requiere movilizar una inversión considerable. La Comisión calculó que se necesitarán 691.000 millones de euros para desarrollar redes eléctricas y energías renovables, junto con 240.000 millones de euros adicionales dirigidos a la energía nuclear, con el objetivo de modernizar el sistema y garantizar un suministro estable y asequible a largo plazo.
Además, la estrategia contempla medidas fiscales concretas. La Unión Europea señala que alrededor del 25 % del coste final de la electricidad para los hogares corresponde a impuestos y recargos regulados. Esto ofrece un margen para que los gobiernos nacionales actúen sobre estos componentes sin modificar la estructura general del mercado eléctrico comunitario.
Finalmente, el plan busca promover una participación activa de los ciudadanos en el sistema energético. Según la Comisión, la meta es que millones de hogares europeos puedan generar su propia energía renovable antes de 2030, una práctica de autoconsumo que permitiría un ahorro anual estimado entre 260 y 550 euros por vivienda.
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