La OCDE sitúa la tasa armonizada de España en el 4,6 %, solo superada por Turquía, Hungría e Islandia; la oposición demanda ajustar los tramos del impuesto para proteger a las rentas medias y bajas.
MADRID — Según el informe más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España se posiciona como la cuarta economía desarrollada con la inflación más alta. El Índice de Precios de Consumo (IPC) armonizado alcanzó el 4,6 % en agosto, aumentando desde el 3,9 % de julio. Solo Turquía, Hungría e Islandia registraron tasas superiores, superando también al promedio de la eurozona, Estados Unidos y Reino Unido.
La inflación continúa en ascenso al cierre del año. El IPC armonizado provisional de septiembre, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se sitúa en el 5 %, pendiente de confirmación. En este contexto, la OCDE ha revisado al alza su pronóstico de inflación anual para España, elevándolo cinco décimas hasta el 3,6 %. Este aumento afecta directamente el gasto público, particularmente en la actualización de pensiones, las prestaciones sociales y el coste de la deuda pública.
Debate político sobre la deflactación de los tramos del IRPF
El mantenimiento de la inflación ha reactivado la controversia política entre el Ejecutivo y la oposición, de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha insistido en la necesidad de deflactar el IRPF para las rentas por debajo de 40.000 euros anuales. Según sus estimaciones, esta medida supondría un ahorro medio anual de 400 euros por familia y un impacto en la recaudación pública cercano a 12.000 millones de euros, monto que consideran asumible gracias al aumento extraordinario en los ingresos fiscales debido al alza de precios.
El Gobierno, sin embargo, mantiene su negativa a modificar las tarifas generales del IRPF. Hacienda argumenta que deflactar los primeros tramos podría beneficiar indirectamente a las rentas más altas dentro de dicho tramo. En contraposición, el Ejecutivo defiende las reducciones fiscales selectivas dirigidas a las rentas más bajas, apuntando que estas medidas generan un ahorro de hasta 871 euros anuales para los grupos con menor capacidad económica.
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MADRID — Según el informe más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España se posiciona como la cuarta economía desarrollada con la inflación más alta. El Índice de Precios de Consumo (IPC) armonizado alcanzó el 4,6 % en agosto, aumentando desde el 3,9 % de julio. Solo Turquía, Hungría e Islandia registraron tasas superiores, superando también al promedio de la eurozona, Estados Unidos y Reino Unido.
La inflación continúa en ascenso al cierre del año. El IPC armonizado provisional de septiembre, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se sitúa en el 5 %, pendiente de confirmación. En este contexto, la OCDE ha revisado al alza su pronóstico de inflación anual para España, elevándolo cinco décimas hasta el 3,6 %. Este aumento afecta directamente el gasto público, particularmente en la actualización de pensiones, las prestaciones sociales y el coste de la deuda pública.
Debate político sobre la deflactación de los tramos del IRPF
El mantenimiento de la inflación ha reactivado la controversia política entre el Ejecutivo y la oposición, de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha insistido en la necesidad de deflactar el IRPF para las rentas por debajo de 40.000 euros anuales. Según sus estimaciones, esta medida supondría un ahorro medio anual de 400 euros por familia y un impacto en la recaudación pública cercano a 12.000 millones de euros, monto que consideran asumible gracias al aumento extraordinario en los ingresos fiscales debido al alza de precios.
El Gobierno, sin embargo, mantiene su negativa a modificar las tarifas generales del IRPF. Hacienda argumenta que deflactar los primeros tramos podría beneficiar indirectamente a las rentas más altas dentro de dicho tramo. En contraposición, el Ejecutivo defiende las reducciones fiscales selectivas dirigidas a las rentas más bajas, apuntando que estas medidas generan un ahorro de hasta 871 euros anuales para los grupos con menor capacidad económica.
La OCDE sitúa la tasa armonizada de España en el 4,6 %, solo superada por Turquía, Hungría e Islandia; la oposición demanda ajustar los tramos del impuesto para proteger a las rentas medias y bajas.
MADRID — Según el informe más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España se posiciona como la cuarta economía desarrollada con la inflación más alta. El Índice de Precios de Consumo (IPC) armonizado alcanzó el 4,6 % en agosto, aumentando desde el 3,9 % de julio. Solo Turquía, Hungría e Islandia registraron tasas superiores, superando también al promedio de la eurozona, Estados Unidos y Reino Unido.
La inflación continúa en ascenso al cierre del año. El IPC armonizado provisional de septiembre, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se sitúa en el 5 %, pendiente de confirmación. En este contexto, la OCDE ha revisado al alza su pronóstico de inflación anual para España, elevándolo cinco décimas hasta el 3,6 %. Este aumento afecta directamente el gasto público, particularmente en la actualización de pensiones, las prestaciones sociales y el coste de la deuda pública.
Debate político sobre la deflactación de los tramos del IRPF
El mantenimiento de la inflación ha reactivado la controversia política entre el Ejecutivo y la oposición, de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha insistido en la necesidad de deflactar el IRPF para las rentas por debajo de 40.000 euros anuales. Según sus estimaciones, esta medida supondría un ahorro medio anual de 400 euros por familia y un impacto en la recaudación pública cercano a 12.000 millones de euros, monto que consideran asumible gracias al aumento extraordinario en los ingresos fiscales debido al alza de precios.
El Gobierno, sin embargo, mantiene su negativa a modificar las tarifas generales del IRPF. Hacienda argumenta que deflactar los primeros tramos podría beneficiar indirectamente a las rentas más altas dentro de dicho tramo. En contraposición, el Ejecutivo defiende las reducciones fiscales selectivas dirigidas a las rentas más bajas, apuntando que estas medidas generan un ahorro de hasta 871 euros anuales para los grupos con menor capacidad económica.
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MADRID — Según el informe más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España se posiciona como la cuarta economía desarrollada con la inflación más alta. El Índice de Precios de Consumo (IPC) armonizado alcanzó el 4,6 % en agosto, aumentando desde el 3,9 % de julio. Solo Turquía, Hungría e Islandia registraron tasas superiores, superando también al promedio de la eurozona, Estados Unidos y Reino Unido.
La inflación continúa en ascenso al cierre del año. El IPC armonizado provisional de septiembre, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se sitúa en el 5 %, pendiente de confirmación. En este contexto, la OCDE ha revisado al alza su pronóstico de inflación anual para España, elevándolo cinco décimas hasta el 3,6 %. Este aumento afecta directamente el gasto público, particularmente en la actualización de pensiones, las prestaciones sociales y el coste de la deuda pública.
Debate político sobre la deflactación de los tramos del IRPF
El mantenimiento de la inflación ha reactivado la controversia política entre el Ejecutivo y la oposición, de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha insistido en la necesidad de deflactar el IRPF para las rentas por debajo de 40.000 euros anuales. Según sus estimaciones, esta medida supondría un ahorro medio anual de 400 euros por familia y un impacto en la recaudación pública cercano a 12.000 millones de euros, monto que consideran asumible gracias al aumento extraordinario en los ingresos fiscales debido al alza de precios.
El Gobierno, sin embargo, mantiene su negativa a modificar las tarifas generales del IRPF. Hacienda argumenta que deflactar los primeros tramos podría beneficiar indirectamente a las rentas más altas dentro de dicho tramo. En contraposición, el Ejecutivo defiende las reducciones fiscales selectivas dirigidas a las rentas más bajas, apuntando que estas medidas generan un ahorro de hasta 871 euros anuales para los grupos con menor capacidad económica.














