El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha provocado un nuevo giro en la escena internacional al anunciar el inicio de un nuevo ciclo de negociaciones con Teherán en Pakistán, acompañado de un ultimátum sin precedentes: destruir completamente la infraestructura civil iraní en caso de rechazo a su propuesta de paz de forma inmediata.
A menos de 48 horas para que finalice la tregua vigente (establecida hasta este miércoles), Trump ha expresado claramente que su tolerancia se agotó luego de los recientes sucesos en el Estrecho de Ormuz.
1. El ultimátum: «Power Plant Day»
Mediante su plataforma Truth Social y en entrevista con Fox News, el mandatario estadounidense ha elevado la presión considerablemente, advirtiendo sobre un ataque estratégico dirigido a elementos esenciales de la vida cotidiana en Irán.
«Presentamos un ACUERDO muy justo y razonable… en caso de no ser aceptado, Estados Unidos desactivará cada planta eléctrica y puente en Irán. ¡LA PACIENCIA SE TERMINÓ!», afirmó Trump.
Esta estrategia, que algunos analistas denominan «diplomacia de demolición», pretende obligar a Irán a ceder en dos demandas no negociables para Washington:
- Desnuclearización completa: entrega inmediata de reservas de uranio enriquecido hasta un 60%.
- Apertura del Estrecho de Ormuz: levantar el bloqueo marítimo en ese paso crucial para el comercio petrolero mundial.
2. Delegación de alto nivel en Pakistán
Para esta ronda crucial en Islamabad, Trump ha designado a sus negociadores de mayor confianza: Jared Kushner (enviado especial de paz), Steve Witkoff y el vicepresidente J.D. Vance. La conformación de este equipo indica que la Casa Blanca considera que el acuerdo principal está elaborado y solo falta la firma, bajo la amenaza explícita de acciones militares.
3. Teherán: Respuesta firme
La reacción iraní ha sido inmediata. Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y líder de la delegación, advirtió que no entrarán en negociaciones mientras persista la amenaza directa y anticipó la posible presentación de nuevas opciones estratégicas en el campo de batalla.
La Guardia Revolucionaria ha insinuado que, en caso de ataques contra sus plantas eléctricas, replicarán apuntando a las plantas desalinizadoras y la infraestructura energética de países aliados a EE. UU. en el Golfo Pérsico, lo que podría desencadenar una crisis en el abastecimiento de agua potable para la región.
4. Un entorno de tensión creciente
La tensión se intensificó después del ataque de la Guardia Revolucionaria a un buque francés y otro británico de carga el pasado sábado, situación que provocó que Irán retractara su compromiso de abrir nuevamente el Estrecho de Ormuz.
Con la mayoría de las instalaciones de enriquecimiento de uranio en Irán ya afectadas por ataques previos de Estados Unidos e Israel, la amenaza contra las plantas eléctricas y puentes podría representar un paso decisivo hacia un conflicto total que impactaría a la población civil; una medida que tanto la comunidad internacional como organizaciones como Amnistía Internacional han calificado como un posible «crimen de guerra».
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