En su mensaje institucional con motivo de la Diada, el president destaca una Cataluña en progreso, promueve el optimismo respecto al catalán y defiende la regularización de inmigrantes como clave para el futuro.
BARCELONA – Durante una jornada con gran presencia ciudadana en las calles, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, aprovechó su discurso oficial por la Diada de Sant Jordi para señalar el cierre de un ciclo político en Cataluña. Según afirmó, la sociedad catalana ha dejado atrás años caracterizados por la división y la inactividad para iniciar una etapa centrada en las soluciones y el cambio.
Un llamado a la unidad y la ética
Illa destacó que la situación social refleja a una Cataluña segura, que mira hacia adelante pese al complejo panorama internacional. Frente a un contexto global marcado por conflictos armados, subrayó la importancia de la diplomacia y el diálogo como métodos esenciales para resolver diferencias, expresando su satisfacción por la respuesta ética de la sociedad catalana.
«Cataluña ha superado la etapa de división y enfrentamientos. Ahora avanzamos hacia un periodo de soluciones para transformar el territorio», afirmó Illa.
El catalán: optimismo frente a la disminución
En cuanto al uso social del catalán, tema central en su discurso, el president pidió evitar visiones pesimistas y fomentar el «optimismo».
El Govern ha comprometido un plan sin precedentes para fortalecer el idioma, incluyendo:
- Financiación histórica: Se está asignando más recursos que nunca a la promoción del catalán.
- Oferta educativa amplia: Este año se prevé alcanzar las 150.000 plazas para el aprendizaje del idioma.
- Objetivo social: «Cada nuevo hablante de catalán representa una esperanza y un logro colectivo», recordó el president.
Regularización de inmigrantes y equidad social
Illa defendió con firmeza el proceso de regularización de inmigrantes, calificándolo de ordenado y necesario. Resaltó que esta acción no sólo honra la historia migratoria de Cataluña, sino que constituye la base para una comunidad ejemplar y próspera. Enfatizó que quienes viven y trabajan en la región merecen igualdad en dignidad y oportunidades.
Plan estratégico a diez años
Más allá del simbolismo de Sant Jordi, el president reiteró su compromiso con un plan a largo plazo (2026-2036). Entre las prioridades mencionadas destacó:
- Vivienda: Subrayó que las políticas vigentes son las más ambiciosas en España.
- Servicios públicos: Avances en áreas como salud, educación y revitalización de barrios.
- Infraestructura y sector primario: Enfoque en la prevención de incendios y apoyo a las empresas.
El mensaje finalizó con un llamado a la colaboración colectiva, reconociendo que los desafíos requieren tiempo para resolverse, pero afirmando que Cataluña está avanzando adecuadamente en sus responsabilidades.
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