La dirección nacional del Partido Popular está evaluando seriamente la posibilidad de presentar una moción de censura en el Congreso de los Diputados, aun sin contar con los apoyos suficientes, impulsada por la inquietud interna ante los recientes escándalos que afectan al Gobierno.
MADRID. – El Partido Popular atraviesa un momento de intensa agitación interna. Bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo, la dirección nacional ha intensificado el debate sobre la presentación de una moción de censura contra el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez. Aunque Génova es consciente de que actualmente no dispone de los votos necesarios en el Congreso para que prospere, la percepción dominante dentro del partido es que la situación se ha vuelto insostenible y requiere una acción decisiva: “Hay que hacer algo”, es el reclamo generalizado dentro de la formación.
El panorama político ha cambiado de forma significativa en las últimas horas debido a las investigaciones judiciales que rodean al PSOE, entre ellas, la entrada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede de Ferraz y la revelación del denominado ‘caso Leire’. Esta concatenación de presuntos casos de corrupción política ha generado mayor inquietud en el PP, donde distintas facciones demandan una reacción inmediata a nivel institucional, sin esperar a una posible modificación de las mayorías parlamentarias.
Feijóo evalúa el momento oportuno
Hasta ahora, Alberto Núñez Feijóo había adoptado una postura prudente, consciente de que una moción de censura que fracase puede proporcionar un respiro al gobierno cuestionado. No obstante, ante la creciente presión interna, el líder de la oposición ha ajustado su discurso y ha señalado que hará “todo lo que esté en su mano en el momento adecuado”, dejando abierta la posibilidad de registrar la moción incluso a riesgo de una derrota en la votación.
Desde Génova valoran el impacto simbólico y político de forzar la discusión parlamentaria. El propósito no es tanto derribar inmediatamente a Sánchez —lo que parece improbable sin el respaldo de los socios habituales del Ejecutivo— sino evidenciar el creciente aislamiento del Gobierno y obligar a sus aliados a manifestar su postura explícitamente en el hemiciclo.
Los aliados respaldan a Moncloa
El principal desafío para la estrategia del PP continúa siendo la distribución de fuerzas en el Parlamento. Formaciones clave como el PNV han declarado con claridad que no apoyarán una moción de censura liderada por el PP y Vox. A pesar de que los nacionalistas vascos han adoptado un discurso más crítico, afirmando que “la legislatura ha terminado” y que “se debe centrar la atención en el presidente”, rechazan facilitar la caída del Gobierno por esta vía.
De forma similar se posicionan Junts y partidos de izquierda como ERC, Podemos y BNG, que aunque critican los escándalos y demandan la comparecencia urgente de Sánchez en el Congreso, descartan ofrecer sus votos para investir a Feijóo.
Para numerosos analistas, el actual ambiente político recuerda inevitablemente a la tensa situación de mediados de los años noventa, con una oposición que busca desgastar a un Gobierno debilitado que, hasta ahora, se mantiene firme en Moncloa. Con el debate ya abierto, la decisión recae en Feijóo, quien se enfrenta a la presión de su partido para activar la respuesta parlamentaria.
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