La mujer conocida como la «terapeuta invisible» por su total discreción, ha comparecido ante la jueza que investiga el fallecimiento del creador de Mango, luego de revelarse su significativa influencia psicológica sobre los Andic, los Sánchez Vicario y los Urdangarin.
BARCELONA. — En unos meses, Julia Lüderwaldt —identificada como J. L. en el ámbito judicial— ha pasado de ser completamente desconocida a convertirse en un elemento central en uno de los casos judiciales más notorios de Cataluña en los últimos años. Durante un largo periodo, esta mujer de 58 años actuó como una especie de «asesora personal» o «sabia» para varias de las familias más adineradas y poderosas de España, entre ellas los Andic, los Sánchez Vicario y el círculo cercano a los Urdangarin, siempre manteniendo un perfil discreto, sin publicidad y, según descubrió la investigación, sin tener licencia de ningún colegio oficial de psicología ni registro nacional de psicoterapeutas.
La privacidad de su exclusiva consulta se vio comprometida en el juzgado de Martorell, donde Lüderwaldt rindió declaración durante casi tres horas ante la jueza que conduce la instrucción del «caso Andic». Esta magistrada indaga si la muerte de Isak Andic, fundador de Mango —quien falleció tras caer por un precipicio en Montserrat mientras caminaba solo con su hijo mayor, Jonathan Andic— fue un accidente fatal o un acto intencional. En este contexto, la figura de la terapeuta ha adquirido suma importancia.
Una influencia que «suprimía la voluntad»
Las declaraciones obtenidas en el proceso y el testimonio de antiguos pacientes describen a una persona con una enorme capacidad para seducir y manipular emocionalmente. Un ex paciente comenta cómo la terapia generó en él una dependencia profunda:
«Cuando tenía algún problema, la llamaba y le preguntaba qué debía hacer. Terminaba anulando completamente mi voluntad… Al principio aportaba alivio, pero con el tiempo empecé a verla como una figura que usaba métodos que rozaban lo sectario».
Otros afectados relatan que Lüderwaldt insistía con intensidad para que sus pacientes no faltaran a las sesiones, cobrando grandes cantidades en efectivo y dejando a las personas sin alternativas reales, pero completamente dependientes. En varios casos, fueron los familiares quienes alertaron sobre el efecto dañino de las consultas, al notar que solo provocaban aislamiento y vaciamiento económico.
Mediadora en los conflictos financieros de los Andic
A pesar de no contar con título oficial, Lüderwaldt consiguió integrarse en el círculo cercano de la familia Andic. La jueza manifiesta que la presunta terapeuta cumplió un papel clave como intermediaria para resolver las severas disputas económicas entre el fundador de Mango y su hijo primogénito.
Según la investigación, Jonathan Andic se basó en esta terapia compartida para presuntamente influir emocionalmente en su padre y alcanzar sus metas financieras. Incluso la defensa de Jonathan presentó ante el tribunal mensajes de texto delicados —en los que se mencionaba el temor del padre a que su hijo pudiera hacerle daño— argumentando que forman parte de los procesos y expresiones propias de la «terapia familiar» defendida por Lüderwaldt.
La declaración de la terapeuta, junto a la de Estefanía Knuth (pareja de Isak Andic, quien reveló que el empresario planeaba desheredar en gran medida a sus hijos mediante una fundación benéfica antes de fallecer), complica la postura del entorno de Jonathan Andic. Mientras la investigación sigue buscando esclarecer si el empresario se cayó o fue empujado, la figura de la «terapeuta invisible» saca a la luz las profundas tensiones emocionales que se ocultaban dentro de las principales fortunas del país.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL
















