El presidente estadounidense se defiende ante las acusaciones de injerencia en el Mundial 2026 tras la controversia por la anulación de la expulsión del delantero estadounidense en el partido contra Bosnia.
WASHINGTON. — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha rechazado las crecientes sospechas que apuntan a una posible influencia de la Casa Blanca en la organización del Mundial 2026. Frente a los rumores que circulan en redes sociales y en ámbitos deportivos, el mandatario negó haber presionado a la FIFA para revertir la tarjeta roja recibida por Folarin Balogun durante el compromiso de octavos de final contra Bosnia.
La polémica se intensificó tras un mensaje publicado por Trump en sus redes sociales, en el que expresó agradecimiento: «Gracias a la FIFA por rectificar una gran injusticia». Sin embargo, el presidente aclaró este lunes durante su intervención ante la prensa que no tuvo influencia directa en la decisión y rehusó cualquier acusación de intervención o manipulación deportiva.
«No di instrucciones a la FIFA. No considero que hubiera falta. La decisión fue de ellos. Pueden existir muchas opiniones, pero yo no participé», afirmó con contundencia.
El presidente reconoce haber solicitado una revisión
Aunque negó haber dictado la resolución, Trump reconoció haber utilizado sus medios para pedir que se reconsiderara la expulsión del delantero estadounidense. «Solo pedí que se revisara, porque no pensaba que fuera falta», declaró, defendiendo que el torneo no puede permitirse la ausencia de sus figuras por errores arbitrales.
Con su característico estilo directo, el presidente comparó el caso de Balogun con el de otros destacados jugadores internacionales para reforzar su argumento:
- Comparación con grandes estrellas: «¿Se imaginan si expulsaran a Messi, Ronaldo o Kane? No se puede permitir. Los mejores jugadores deben continuar en el campo», señaló.
- Perspectivas en el siguiente partido: Mirando hacia los octavos de final, añadió: «Contamos con nuestros mejores jugadores; Bélgica tiene a los suyos. Al final, se ganará o se perderá. Si no hubieran anulado la tarjeta y perdiéramos, habría sido peor. Tomaron una decisión acertada».
Un Mundial marcado por la política
El denominado ‘caso Balogun’ ha generado una división en el torneo más allá del terreno de juego. Las declaraciones de Trump llegan en un contexto de alta tensión, especialmente tras las críticas del expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien cuestionó la independencia arbitral y criticó tanto al organismo internacional como a la Casa Blanca. Mientras expertos y aficionados mantienen el debate activo, el Mundial 2026 confirma su carácter como un evento en el que el fútbol y la política suelen entrelazarse.
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