LA HABANA – La relación entre Washington y La Habana ha llegado a un punto crítico. Después de que el presidente Donald Trump advirtiera sobre un posible despliegue naval para una intervención rápida en Cuba, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) respondió con un mensaje contundente: «Victoria o muerte».
Por medio de sus canales oficiales, el alto mando militar bajo la dirección del general Álvaro López Miera —persona cercana al círculo de Raúl Castro— afirmó que no cederán. Inspirándose en el discurso histórico de Fidel Castro, el MINFAR indicó que la guerra será inevitable si el adversario la impone y expresó que «nunca se ordenará un alto el fuego que implique renunciar».
Incremento de tensión: Puntos clave
- Amenaza naval: Donald Trump ha anunciado la posible aproximación del portaaviones USS Abraham Lincoln a menos de 100 metros de las costas cubanas, lo que supondría el inicio de una intervención directa.
- Estrategia defensiva: Miguel Díaz-Canel se basa en la denominada «Guerra de Todo el Pueblo», una táctica que procura la participación de la ciudadanía en la defensa, pese a la disminución del apoyo popular al gobierno.
- Respaldos internacionales: El ejecutivo cubano ha intensificado su actividad diplomática para obtener el apoyo de países regionales como México, Brasil y Colombia, además de organizaciones de izquierda a nivel mundial para contrarrestar la presión de Washington.
Lucha ideológica y militar
El gobierno ha difundido abundantemente propaganda de carácter militar en redes sociales, mostrando a efectivos armados con fusiles AK-47 y misiles, con el fin de transmitir que Cuba está preparada para resistir y repeler una agresión de esta índole.
«No contemplamos un desastre, sino la resistencia y la victoria», señala uno de los comunicados emitidos por el MINFAR.
Contexto de una crisis sin precedentes
Este enfrentamiento se da en un contexto de presión diplomática y militar sin igual. Mientras Washington demanda la salida de Díaz-Canel del poder, las fuerzas armadas cubanas mantienen sus posiciones tradicionales, preparándose para un posible choque grave en el Estrecho de Florida, similar al de la Crisis de los Misiles.
Por el momento, el portaaviones estadounidense continúa su aproximación a las aguas cercanas a Cuba, y en La Habana el mensaje enfatiza la resistencia «a toda costa».
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