El proyecto Emorobcare usa modelos matemáticos y visión artificial para desempeñar el papel de coterapeuta en sesiones clínicas, con pruebas iniciales realizadas en Madrid junto al centro Deletrea
Un grupo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha creado un robot equipado con inteligencia emocional que se emplea para apoyar las terapias destinadas a niños con trastorno del espectro autista (TEA). Este sistema innovador utiliza inteligencia artificial y modelos matemáticos que le permiten tomar decisiones de manera autónoma, con la finalidad principal de complementar la labor de los profesionales sanitarios y mejorar la comunicación social de los pacientes menores. Las primeras pruebas de este dispositivo, conocido como Emorobcare, se desarrollaron en Madrid en colaboración con especialistas del centro Deletrea, enfocándose en potenciar las habilidades lingüísticas de los niños.
Inteligencia artificial y matemáticas aplicadas a la salud
Emorobcare destaca por integrar modelos matemáticos avanzados junto con sistemas de inteligencia artificial que le posibilitan tomar decisiones en tiempo real y de forma autónoma. A diferencia de otros robots sociales en el mercado que actúan mediante respuestas prefijadas, este prototipo ajusta sus respuestas verbales y la manera de mostrar sus emociones en función de la conversación y las reacciones individuales del usuario.
El proyecto está liderado por David Ríos, investigador principal del CSIC en el Instituto de Ciencias Matemáticas (Icmat), quien ha coordinado el desarrollo junto a Juan Antonio Rodríguez, del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA-CSIC). Según los responsables, el robot está concebido para la interacción con personas, posee un bajo costo de fabricación y podría tener diversas aplicaciones en el campo sociosanitario.
La interfaz tecnológica se basa en tres pilares fundamentales de inteligencia artificial:
- Reconocimiento de voz: Un sistema que transcribe instantáneamente las palabras del interlocutor a texto procesable.
- Modelos lingüísticos: Algoritmos que generan respuestas adaptadas al contexto específico de la conversación.
- Sintetizador vocal: Un componente encargado de emitir la respuesta mediante la voz del robot, para lo cual se ha empleado la clonación de las voces de un actor y una actriz, con el fin de lograr una entonación más natural y amable.
Una herramienta complementaria para fomentar la motivación en alumnos con necesidades especiales
El trastorno del espectro autista tiene una presencia significativa en la educación española. Según datos oficiales del Ministerio de Educación del curso 2023-2024, más de 90.000 estudiantes en España tienen este trastorno, que principalmente afecta la comunicación y la interacción social. Esta cifra representa más del 30% del alumnado con necesidades educativas especiales.
Los investigadores del CSIC aclaran que el robot no busca reemplazar a los terapeutas, sino actuar como un recurso complementario en las sesiones. Sandra Freire, una de las socias fundadoras del centro Deletrea —especializado en el tratamiento de personas con autismo y trastornos del desarrollo del lenguaje y responsable de diseñar las actividades para la prueba inicial en junio pasado—, describe el robot como un «coterapeuta», un apoyo que facilita la comunicación social.
Desde el centro señalan que mantener el interés y la concentración durante las tareas es uno de los principales retos en la atención a personas con autismo, dado que sin motivación es complejo lograr avances formativos. En este sentido, el robot se presenta como un estímulo tangible y un elemento que incentiva la implicación del alumnado.
Reconocimiento de gestos y simulación emocional
El robot también incorpora tecnologías avanzadas de visión artificial basadas en inteligencia artificial. Estos sensores detectan movimientos de cabeza y mano, además de medir el nivel de atención del niño durante la actividad. La información obtenida a través del procesamiento verbal y visual se integra para decidir la siguiente acción del dispositivo.
Un aspecto distintivo del modelo emocional desarrollado por el equipo del Icmat es que las decisiones tomadas alteran su estado interno simulado. Cuando la interacción logra un resultado positivo, el robot aumenta automáticamente su satisfacción simulada y adapta su comportamiento en adelante. La intensidad de esta emoción artificial es mayor cuanto más inesperado resulta el éxito.
Estos cambios internos se reflejan externamente mediante modificaciones en la expresión facial, cambios en el tono de voz y ajustes en el patrón general de interacción, buscando ofrecer una comunicación cercana y humana.
Aunque el proyecto Emorobcare ha centrado inicialmente su aplicación en el autismo infantil, el equipo del CSIC contempla múltiples usos potenciales para esta tecnología en ámbitos terapéuticos y asistenciales futuros. Entre estas líneas destacan el acompañamiento a personas mayores, soporte psicológico y social a pacientes hospitalizados de larga estancia, o la enseñanza de idiomas, beneficiándose de la capacidad de interpretar emociones y personalizar la interacción.
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