La Unión Europea analiza una nueva modalidad de asociación con Canadá que iría más allá de un pacto comercial, aunque no implicaría que el país norteamericano se convierta en miembro del bloque.
La iniciativa de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, para fortalecer el vínculo entre la Unión Europea y Canadá ha generado un debate sobre el significado de ser un Estado asociado y los modelos similares existentes a nivel internacional.
La fórmula concebida para Canadá representaría un estatus sin precedentes en la Unión Europea. No supondría la adhesión como miembro, pero buscaría consolidar una relación más intensa en sectores como tecnología, economía y defensa.
Hasta el momento, la relación entre la UE y Canadá se fundamenta principalmente en el acuerdo comercial CETA, que ha incentivado el intercambio entre ambas partes. Según los datos presentados en la propuesta europea, el comercio bilateral ha crecido un 75% desde la vigencia del acuerdo.
El término Estado asociado carece de una definición única a nivel internacional. Generalmente, implica una relación formal entre dos entidades políticas donde una conserva mayor autonomía mientras establece pactos específicos con la otra.
Uno de los ejemplos más reconocidos es el de libre asociación. Países como los Estados Federados de Micronesia, las Islas Marshall o Palau mantienen acuerdos con Estados Unidos que abarcan áreas como defensa, cooperación económica y acceso a ciertas instalaciones militares.
Existen además otros tipos de asociación. Nueva Zelanda mantiene una relación de libre asociación con las Islas Cook y Niue, y países europeos tienen vínculos especiales con territorios próximos. Francia tiene pactos con Mónaco, Suiza con Liechtenstein y España con Andorra en distintos ámbitos de colaboración.
La Unión Europea también mantiene asociaciones particulares con sus países y territorios de ultramar. Estos no forman parte del mercado único europeo, pero mantienen relaciones económicas, comerciales y políticas específicas con el bloque.
En el caso de Canadá, la fórmula aún carece de definición legal. Según la propuesta de Von der Leyen, se buscaría crear un nivel intermedio entre un acuerdo internacional convencional y la plena membresía en la Unión Europea.
Canadá seguiría siendo un país soberano y no tendría el mismo estatus que los Estados miembros de la UE, como España, Alemania o Italia. La propuesta pretende establecer una nueva modalidad de cooperación adaptada a los intereses compartidos de ambas partes.
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