El líder de EH Bildu utiliza la intervención en euskera del entrenador de la Real Sociedad durante la celebración en San Sebastián para reforzar su mensaje independentista tras la victoria en Sevilla.
El festejo por la Copa del Rey obtenida por la Real Sociedad el pasado sábado continuó el lunes en las calles de San Sebastián en una jornada que, pese al ambiente festivo, incluyó también componentes políticos. El discurso del entrenador, Pellegrino Matarazzo, frente a miles de seguidores destacó por realizarse completamente en euskera, sorprendente gesto de respeto hacia la lengua local. Esta acción fue rápidamente retomada por el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, para resaltar su discurso soberanista.
Otegi, quien ya había emitido declaraciones con tono independentista antes del partido, respondió a este gesto mediante su cuenta en la red social «X». Agradeció a Matarazzo por mostrar respeto y suma al impulso del euskera, señalando: «¡Gracias, Rino, por tu consideración hacia nuestra lengua y cultura y por colaborar en su difusión! Este es el camino. ¡Ánimo!». Así vinculó nuevamente un logro deportivo con su agenda política.
La vinculación política del triunfo deportivo
Esta actuación se añade a la estrategia de movilización que el dirigente independentista mantuvo en los días previos al encuentro. Otegi calificó a la afición del equipo adversario como «ultra, fascista y antivasca» y animó a los seguidores donostiarras a emplear la final como expresión política. Instó a llenar el estadio con ikurriñas para demostrar la identidad vasca frente a España y afirmó que la finalidad es «mostrar que somos Euskal Herria».
Durante el recorrido festivo del lunes, el autobús descubierto del equipo avanzó entre una multitud que, además de bufandas, exhibía numerosas ikurriñas y banderas de Palestina. En el ayuntamiento, la plantilla fue recibida por autoridades relevantes: el alcalde Jon Insausti, la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, y el lehendakari, Imanol Pradales.
Matarazzo y el protagonismo de Marrero
En la celebración, el capitán Mikel Oyarzabal destacó que el título pertenece a la afición, cuyo «calor y apoyo» fueron fundamentales. Desde el balcón, afirmó que aunque llevan Sevilla en el corazón, la alegría de los aficionados es invaluable. Los seguidores aplaudieron especialmente al portero de Azpeitia, Unai Marrero, quien fue uno de los protagonistas destacados en la consecución del título.
El momento clave de la jornada fue el discurso de Matarazzo, quien comenzó en euskera disculpándose: «Txapeldunak gara, saiatuko naiz hau euskaraz egiten, barkamena eskatzen dut…» (Somos campeones, intentaré decir esto en euskera, pido disculpas…). Expresó su deseo de que este título sea solo el inicio de un largo camino. Finalizó con el grito «Goazen Erreala», animando a la plaza, donde el fútbol se presentó una vez más como una herramienta utilizada para la movilización identitaria por parte de sectores independentistas.
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