El equipo dirigido por Pellegrino Matarazzo se consagra campeón en La Cartuja tras empatar 2-2 en el tiempo reglamentario. Las intervenciones decisivas de Unai Marrero en la tanda de penaltis y el tanto de Pablo Marín aseguraron la victoria donostiarra.
La Real Sociedad se coronó campeona de la Copa del Rey después de superar al Atlético de Madrid en una final memorable celebrada en el estadio de La Cartuja. El enfrentamiento terminó con un empate 2-2 tras la prórroga y se definió en la tanda de penaltis (3-4), donde el guardameta Unai Marrero se destacó como la figura principal del equipo txuri-urdin, recordando la hazaña lograda por Luis Arconada en 1987 frente al mismo adversario.
El encuentro inició con un ritmo intenso beneficiando a los guipuzcoanos. A los 13 segundos de comenzado, Barrenetxea anotó tras la primera oportunidad, marcando el gol más rápido en la historia de las finales de este torneo. A pesar de ese gol tempranero, el conjunto de Diego Pablo Simeone reaccionó con un tanto de Lookman que igualó el marcador.
Antes del descanso, la Real Sociedad volvió a adelantarse gracias a un gol de su capitán, Oyarzabal. Con esta acción, el equipo dirigido por Matarazzo mantuvo la ventaja y no estuvo por detrás en el marcador durante los 120 minutos.
Intensidad del Atlético y prórroga en Sevilla
En la segunda mitad, el Atlético incrementó su esfuerzo y peligrosidad. Según declaró el entrenador argentino tras el partido, el equipo mejoró en su juego colectivo y en la recuperación del balón. Como resultado, Julián Álvarez anotó en los últimos minutos del tiempo reglamentario con un gol de gran calidad que igualó el resultado y llevó el duelo a la prórroga.
Durante el tiempo extra, ambos equipos buscaron romper la paridad sin éxito, ajustando esfuerzos físicos y estrategias defensivas, lo que condujo a la definición por penales.
Marrero y Marín definen la final desde los once metros
En la tanda de penaltis, Unai Marrero destacó como el héroe del encuentro. El portero local detuvo los disparos de Sorloth y Julián Álvarez, facilitando la victoria de la Real Sociedad. Aunque Musso respondió con una parada a uno de los intentos locales, la serenidad y eficacia de los jóvenes jugadores donostiarras determinaron el desenlace.
El encargado de ejecutar el penalti decisivo fue Pablo Marín, quien declaró haber mantenido la concentración total para mantener la calma. Su acierto ante Musso selló el 3-4 final y entregó a San Sebastián su cuarta Copa del Rey.
Reacciones y valoración institucional
El presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, elogió al entrenador señalando: «Pellegrino Matarazzo es un entrenador excepcional, ha aportado muchas alegrías y posee conceptos muy claros». Por otro lado, el ámbito futbolístico destacó el triunfo de la Real Sociedad, incluyendo la felicitación del FC Barcelona tras una temporada marcada por la rivalidad con el club colchonero.
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