La acción llevada a cabo por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que el Partido de los Socialistas Europeos (PSE) reproche a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, por su alianza con la líder del Ejecutivo italiano, la conservadora Giorgia Meloni, podría provocar una división dentro de la socialdemocracia europea. Esta polémica, originada por la gestión y consecuencias de la reciente crisis migratoria en Ceuta, coloca en una situación complicada al presidente del PSE, el sueco Stefan Löfven, cuyo enfoque en materia migratoria se acerca más a las propuestas de Copenhague que a las adoptadas por el Gobierno español.
Las diferencias ideológicas en relación con el control de los flujos migratorios condicionan la dinámica interna de esta agrupación europea. Con la cercanía de las elecciones generales en Suecia, programadas para el 13 de septiembre, los socialdemócratas suecos buscan regresar al poder adoptando una política migratoria restrictiva similar a la danesa. Este escenario electoral y de principios limita considerablemente la capacidad de Löfven para respaldar las demandas provenientes de Madrid.
Posición firme de Copenhague y neutralidad alemana
El Ejecutivo danés mantiene su postura pese a las presiones ejercidas. Rasmus Stoklund, portavoz socialdemócrata danés, reafirmó el compromiso de su partido con una regulación estricta de la migración, destacando la necesidad esencial de gestionar las entradas a nivel nacional y europeo. A su vez, Frederiksen enfatizó en su reciente intervención parlamentaria que el conflicto europeo no surge por desacuerdos bilaterales entre Madrid y Copenhague, sino por amenazas internas provenientes de grupos con trasfondo islámico contrarios al modelo de sociedad abierta.
La solicitud oficial para actuar contra la primera ministra danesa se formalizó en una carta enviada a Stefan Löfven, firmada por el vicepresidente del Parlamento Europeo, el socialista español Javi López, y el responsable de Relaciones Exteriores del Partido Democrático italiano, Peppe Provenzano. Ninguna otra delegación dentro de la familia socialdemócrata europea ha apoyado esta iniciativa impulsada por la representación española.
Destaca el silencio del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Como socio minoritario en la coalición gubernamental de Berlín, este partido evita posicionarse en un debate transversal, consciente de que cualquier intento de relajar los controles en las fronteras exteriores podría fortalecer a Alternativa para Alemania (AfD) en las urnas.
Distanciamiento de la Comisión Europea y aislamiento en el Consejo
En el plano institucional, la Comisión Europea procura mantenerse al margen de las tensiones generadas por la actuación del Gobierno español, con el fin de preservar la unidad entre los Estados miembros. Las autoridades comunitarias observan que la opinión predominante entre las cancillerías europeas se alinea más con las propuestas de contención defendidas por Frederiksen —quien busca establecer la postura danesa como política común de la Unión con el respaldo de Roma— que con las posiciones de Moncloa, que ha rechazado el apoyo ofrecido por las instituciones europeas.
En este contexto, las declaraciones del portavoz oficial de la Comisión Europea sobre la posible aplicación de la nueva directiva de retorno, que contempla devoluciones en frontera, han sido interpretadas diplomáticamente como un respaldo tácito a la estrategia danesa.
El nivel de interlocución y el posible aislamiento del presidente español en el ámbito europeo se evidenciarán en la reunión del Consejo Europeo prevista para el 15 de octubre, donde la cuestión migratoria será un asunto prioritario en la agenda de los jefes de Estado y de Gobierno.
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