Los impulsores de la iniciativa defienden esta práctica como su «única arma política» contra los elevados precios del alquiler y advierten con extender la protesta tras la reunión del Consejo de Ministros de este martes.
La protesta instalada en la Puerta del Sol de Madrid ha añadido un espacio dedicado exclusivamente a la promoción y asesoramiento sobre la okupación de viviendas. Un colectivo de activistas ha dispuesto este puesto para informar y atender a los asistentes interesados en esta práctica fuera de la legalidad. La intención del grupo se refleja en uno de los carteles de cartón presentes en la acampada, que señala: «Hasta que no acabe el rentismo, seguiremos okupando».
Elena, integrante del grupo, ha justificado la acción explicando que, ante la falta de acceso a una vivienda, optarán por actuar de forma directa. «Si no tenemos casa, la vamos a coger», declara, además de remarcar que la plataforma apoya la ocupación de propiedades «por razones políticas y de supervivencia».
La portavoz sostiene que el precio actual de la vivienda impide a muchas personas costear un alquiler o una compra. Frente a esta situación, el colectivo rechaza esperar posibles cambios legislativos y defiende la okupación como su «única arma política» disponible para enfrentar de forma inmediata el problema habitacional. En la carpa instalada en el campamento acuden personas con diferentes situaciones a quienes los activistas brindan apoyo. «Llegan con todo tipo de casos y nosotras les ofrecemos la ayuda necesaria», explica Elena, cuyo grupo ha establecido la demanda de una «vivienda universal, gratuita y segura» como lema principal.
Presión hacia el Gobierno tras el Consejo de Ministros
La permanencia de la acampada, que se inició tras la manifestación del pasado sábado motivada por el desahucio de una ciudadana llamada Maricarmen y que reunió a cientos de participantes durante el fin de semana, está vinculada estrechamente a la agenda política del Ejecutivo.
La propuesta original de los manifestantes era mantener la concentración en la Puerta del Sol al menos hasta el martes, día en que tuvo lugar el Consejo de Ministros para tratar el nuevo decreto sobre vivienda. No obstante, los participantes han advertido claramente sobre las conclusiones de dicha reunión: «Si el Gobierno no aprueba la reforma, es posible que nos quedemos más tiempo».
Con el compromiso de hacer «lo que sea necesario» para conseguir sus metas, los organizadores han solicitado a través de carteles la donación de recursos logísticos para sostener la protesta prolongadamente, pidiendo elementos como sillas, toldos, baterías portátiles, neveras y hielo, mientras exigen la eliminación del negocio inmobiliario.
El Sindicato de Inquilinas, que tiene un papel destacado en estas movilizaciones, ha centrado sus demandas en que el decreto incluya la obligatoriedad de contratos de alquiler indefinidos. Esta organización ha señalado que mantendrá la protesta activa si el Gobierno decide finalmente excluir esta medida del texto normativo.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANALLos impulsores de la iniciativa defienden esta práctica como su «única arma política» contra los elevados precios del alquiler y advierten con extender la protesta tras la reunión del Consejo de Ministros de este martes.
La protesta instalada en la Puerta del Sol de Madrid ha añadido un espacio dedicado exclusivamente a la promoción y asesoramiento sobre la okupación de viviendas. Un colectivo de activistas ha dispuesto este puesto para informar y atender a los asistentes interesados en esta práctica fuera de la legalidad. La intención del grupo se refleja en uno de los carteles de cartón presentes en la acampada, que señala: «Hasta que no acabe el rentismo, seguiremos okupando».
Elena, integrante del grupo, ha justificado la acción explicando que, ante la falta de acceso a una vivienda, optarán por actuar de forma directa. «Si no tenemos casa, la vamos a coger», declara, además de remarcar que la plataforma apoya la ocupación de propiedades «por razones políticas y de supervivencia».
La portavoz sostiene que el precio actual de la vivienda impide a muchas personas costear un alquiler o una compra. Frente a esta situación, el colectivo rechaza esperar posibles cambios legislativos y defiende la okupación como su «única arma política» disponible para enfrentar de forma inmediata el problema habitacional. En la carpa instalada en el campamento acuden personas con diferentes situaciones a quienes los activistas brindan apoyo. «Llegan con todo tipo de casos y nosotras les ofrecemos la ayuda necesaria», explica Elena, cuyo grupo ha establecido la demanda de una «vivienda universal, gratuita y segura» como lema principal.
Presión hacia el Gobierno tras el Consejo de Ministros
La permanencia de la acampada, que se inició tras la manifestación del pasado sábado motivada por el desahucio de una ciudadana llamada Maricarmen y que reunió a cientos de participantes durante el fin de semana, está vinculada estrechamente a la agenda política del Ejecutivo.
La propuesta original de los manifestantes era mantener la concentración en la Puerta del Sol al menos hasta el martes, día en que tuvo lugar el Consejo de Ministros para tratar el nuevo decreto sobre vivienda. No obstante, los participantes han advertido claramente sobre las conclusiones de dicha reunión: «Si el Gobierno no aprueba la reforma, es posible que nos quedemos más tiempo».
Con el compromiso de hacer «lo que sea necesario» para conseguir sus metas, los organizadores han solicitado a través de carteles la donación de recursos logísticos para sostener la protesta prolongadamente, pidiendo elementos como sillas, toldos, baterías portátiles, neveras y hielo, mientras exigen la eliminación del negocio inmobiliario.
El Sindicato de Inquilinas, que tiene un papel destacado en estas movilizaciones, ha centrado sus demandas en que el decreto incluya la obligatoriedad de contratos de alquiler indefinidos. Esta organización ha señalado que mantendrá la protesta activa si el Gobierno decide finalmente excluir esta medida del texto normativo.
Los impulsores de la iniciativa defienden esta práctica como su «única arma política» contra los elevados precios del alquiler y advierten con extender la protesta tras la reunión del Consejo de Ministros de este martes.
La protesta instalada en la Puerta del Sol de Madrid ha añadido un espacio dedicado exclusivamente a la promoción y asesoramiento sobre la okupación de viviendas. Un colectivo de activistas ha dispuesto este puesto para informar y atender a los asistentes interesados en esta práctica fuera de la legalidad. La intención del grupo se refleja en uno de los carteles de cartón presentes en la acampada, que señala: «Hasta que no acabe el rentismo, seguiremos okupando».
Elena, integrante del grupo, ha justificado la acción explicando que, ante la falta de acceso a una vivienda, optarán por actuar de forma directa. «Si no tenemos casa, la vamos a coger», declara, además de remarcar que la plataforma apoya la ocupación de propiedades «por razones políticas y de supervivencia».
La portavoz sostiene que el precio actual de la vivienda impide a muchas personas costear un alquiler o una compra. Frente a esta situación, el colectivo rechaza esperar posibles cambios legislativos y defiende la okupación como su «única arma política» disponible para enfrentar de forma inmediata el problema habitacional. En la carpa instalada en el campamento acuden personas con diferentes situaciones a quienes los activistas brindan apoyo. «Llegan con todo tipo de casos y nosotras les ofrecemos la ayuda necesaria», explica Elena, cuyo grupo ha establecido la demanda de una «vivienda universal, gratuita y segura» como lema principal.
Presión hacia el Gobierno tras el Consejo de Ministros
La permanencia de la acampada, que se inició tras la manifestación del pasado sábado motivada por el desahucio de una ciudadana llamada Maricarmen y que reunió a cientos de participantes durante el fin de semana, está vinculada estrechamente a la agenda política del Ejecutivo.
La propuesta original de los manifestantes era mantener la concentración en la Puerta del Sol al menos hasta el martes, día en que tuvo lugar el Consejo de Ministros para tratar el nuevo decreto sobre vivienda. No obstante, los participantes han advertido claramente sobre las conclusiones de dicha reunión: «Si el Gobierno no aprueba la reforma, es posible que nos quedemos más tiempo».
Con el compromiso de hacer «lo que sea necesario» para conseguir sus metas, los organizadores han solicitado a través de carteles la donación de recursos logísticos para sostener la protesta prolongadamente, pidiendo elementos como sillas, toldos, baterías portátiles, neveras y hielo, mientras exigen la eliminación del negocio inmobiliario.
El Sindicato de Inquilinas, que tiene un papel destacado en estas movilizaciones, ha centrado sus demandas en que el decreto incluya la obligatoriedad de contratos de alquiler indefinidos. Esta organización ha señalado que mantendrá la protesta activa si el Gobierno decide finalmente excluir esta medida del texto normativo.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANALLos impulsores de la iniciativa defienden esta práctica como su «única arma política» contra los elevados precios del alquiler y advierten con extender la protesta tras la reunión del Consejo de Ministros de este martes.
La protesta instalada en la Puerta del Sol de Madrid ha añadido un espacio dedicado exclusivamente a la promoción y asesoramiento sobre la okupación de viviendas. Un colectivo de activistas ha dispuesto este puesto para informar y atender a los asistentes interesados en esta práctica fuera de la legalidad. La intención del grupo se refleja en uno de los carteles de cartón presentes en la acampada, que señala: «Hasta que no acabe el rentismo, seguiremos okupando».
Elena, integrante del grupo, ha justificado la acción explicando que, ante la falta de acceso a una vivienda, optarán por actuar de forma directa. «Si no tenemos casa, la vamos a coger», declara, además de remarcar que la plataforma apoya la ocupación de propiedades «por razones políticas y de supervivencia».
La portavoz sostiene que el precio actual de la vivienda impide a muchas personas costear un alquiler o una compra. Frente a esta situación, el colectivo rechaza esperar posibles cambios legislativos y defiende la okupación como su «única arma política» disponible para enfrentar de forma inmediata el problema habitacional. En la carpa instalada en el campamento acuden personas con diferentes situaciones a quienes los activistas brindan apoyo. «Llegan con todo tipo de casos y nosotras les ofrecemos la ayuda necesaria», explica Elena, cuyo grupo ha establecido la demanda de una «vivienda universal, gratuita y segura» como lema principal.
Presión hacia el Gobierno tras el Consejo de Ministros
La permanencia de la acampada, que se inició tras la manifestación del pasado sábado motivada por el desahucio de una ciudadana llamada Maricarmen y que reunió a cientos de participantes durante el fin de semana, está vinculada estrechamente a la agenda política del Ejecutivo.
La propuesta original de los manifestantes era mantener la concentración en la Puerta del Sol al menos hasta el martes, día en que tuvo lugar el Consejo de Ministros para tratar el nuevo decreto sobre vivienda. No obstante, los participantes han advertido claramente sobre las conclusiones de dicha reunión: «Si el Gobierno no aprueba la reforma, es posible que nos quedemos más tiempo».
Con el compromiso de hacer «lo que sea necesario» para conseguir sus metas, los organizadores han solicitado a través de carteles la donación de recursos logísticos para sostener la protesta prolongadamente, pidiendo elementos como sillas, toldos, baterías portátiles, neveras y hielo, mientras exigen la eliminación del negocio inmobiliario.
El Sindicato de Inquilinas, que tiene un papel destacado en estas movilizaciones, ha centrado sus demandas en que el decreto incluya la obligatoriedad de contratos de alquiler indefinidos. Esta organización ha señalado que mantendrá la protesta activa si el Gobierno decide finalmente excluir esta medida del texto normativo.















