El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní calificó de «inaceptables» las demandas de Estados Unidos y acusó a la administración estadounidense de estar influenciada por «percepciones impulsadas por el régimen sionista».
TEHERÁN – La diplomacia iraní se pronunció este lunes para respaldar la validez de su plan de paz, pocas horas después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, lo descartara rotundamente mediante sus redes sociales. Desde el gobierno iraní consideran que sus condiciones no representan un «exceso», sino una respuesta «responsable» ante la crisis regional.
Diferencias de perspectiva: ¿exigencias legítimas o un derecho?
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Ismail Bagaei, sostuvo en una rueda de prensa que las solicitudes de Irán buscan garantizar los derechos fundamentales del país. «¿Resulta injustificado reclamar la devolución de nuestros activos bloqueados o el fin de la guerra en Líbano?», planteó a los periodistas.
La propuesta de Teherán, que Trump calificó de «totalmente inaceptable» en su red social Truth Social, contempla puntos controvertidos:
- Reparaciones por daños bélicos: Irán exige que Estados Unidos compense por los perjuicios ocasionados por el conflicto.
- Control sobre el Estrecho de Ormuz: Teherán pide que se reconozca su soberanía en esta zona para «asegurar la navegación segura», aspecto que Washington interpreta como una amenaza para el comercio internacional.
- Suspensión de sanciones: La eliminación inmediata de las restricciones económicas y la liberación de fondos congelados en el extranjero.
Denuncias sobre influencia israelí
Bagaei expresó que la postura de la administración Trump está condicionada por intereses israelíes. De acuerdo con el diplomático, Washington mantiene «demandas ilógicas» basadas en percepciones generadas por el «régimen sionista», lo cual impide avances reales en las negociaciones.
«Lamentamos que la parte estadounidense continúe basándose en interpretaciones elaboradas y difundidas por terceros, sosteniendo posiciones unilaterales», resaltó Bagaei.
Contexto de una próxima cumbre
Este intercambio de declaraciones ocurre en un momento de alta tensión, justo antes de la esperada visita de Trump a China —un socio estratégico de Irán— a finales de esta semana. La negativa del presidente estadounidense a aceptar las condiciones planteadas por Teherán complica la posibilidad de que Pekín ejerza un papel de mediador efectivo durante la reunión oficial.
Actualmente, el Estrecho de Ormuz permanece como un indicador clave de la crisis: mientras Irán sostiene que su intención es únicamente garantizar la seguridad, la comunidad internacional teme que su control absoluto pueda utilizarse como una herramienta de presión energética en un contexto de escalada bélica.
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