El economista Gonzalo Bernardos ha señalado que el acceso a una vivienda en España se ha vuelto progresivamente más complejo, especialmente para el sector joven. Los elevados precios, la escasez de ahorros y el aumento en el coste del alquiler están llevando a muchas personas a postergar su independencia o a optar por compartir pisos.
“Si antes era complicado hallar un piso, en la actualidad resulta prácticamente inalcanzable”, explicó el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona al examinar el mercado inmobiliario.
La suma de precios en niveles máximos históricos junto con salarios que dificultan la acumulación de ahorros ha generado un ambiente especialmente restrictivo para quienes intentan adquirir su primera vivienda.
La edad de emancipación supera los 30 años
Un efecto relevante de esta situación es el retraso en la emancipación juvenil. De acuerdo con los datos mencionados, la media para abandonar el hogar familiar en España ya está por encima de los 30 años.
Esta cifra contrasta con países como Suecia o Finlandia, donde los jóvenes suelen independizarse alrededor de los 21 años.
Bernardos observa que las complicaciones económicas han aumentado la dependencia hacia las familias. “La única vía para que un joven sea propietario es que sus padres adquieran la vivienda por él”, indicó el economista.
Este análisis refleja las dificultades que afrontan quienes carecen de apoyo familiar para cubrir la entrada de una vivienda, los costes asociados a la compraventa y las condiciones para obtener una hipoteca.
El alquiler tampoco representa una opción sencilla
La imposibilidad de comprar fuerza a muchos jóvenes a recurrir al alquiler, pero el incremento en las rentas limita sus alternativas.
El elevado coste de arrendar un inmueble completo ha llevado a que numerosas personas alquilen solo una habitación y prolonguen la convivencia en pisos compartidos más allá de lo previsto.
Esta opción ayuda a disminuir el gasto mensual, aunque evidencia las dificultades para consolidar un proyecto de vida autónomo.
Bernardos afirma que el contexto actual ofrece pocas alternativas para una parte considerable de la población. La carencia de viviendas asequibles, la precariedad económica y la baja capacidad de ahorro retrasan tanto la compra como el alquiler para numerosos hogares.
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La edad de emancipación supera los 30 años
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Esta cifra contrasta con países como Suecia o Finlandia, donde los jóvenes suelen independizarse alrededor de los 21 años.
Bernardos observa que las complicaciones económicas han aumentado la dependencia hacia las familias. “La única vía para que un joven sea propietario es que sus padres adquieran la vivienda por él”, indicó el economista.
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El alquiler tampoco representa una opción sencilla
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El elevado coste de arrendar un inmueble completo ha llevado a que numerosas personas alquilen solo una habitación y prolonguen la convivencia en pisos compartidos más allá de lo previsto.
Esta opción ayuda a disminuir el gasto mensual, aunque evidencia las dificultades para consolidar un proyecto de vida autónomo.
Bernardos afirma que el contexto actual ofrece pocas alternativas para una parte considerable de la población. La carencia de viviendas asequibles, la precariedad económica y la baja capacidad de ahorro retrasan tanto la compra como el alquiler para numerosos hogares.
El economista Gonzalo Bernardos ha señalado que el acceso a una vivienda en España se ha vuelto progresivamente más complejo, especialmente para el sector joven. Los elevados precios, la escasez de ahorros y el aumento en el coste del alquiler están llevando a muchas personas a postergar su independencia o a optar por compartir pisos.
“Si antes era complicado hallar un piso, en la actualidad resulta prácticamente inalcanzable”, explicó el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona al examinar el mercado inmobiliario.
La suma de precios en niveles máximos históricos junto con salarios que dificultan la acumulación de ahorros ha generado un ambiente especialmente restrictivo para quienes intentan adquirir su primera vivienda.
La edad de emancipación supera los 30 años
Un efecto relevante de esta situación es el retraso en la emancipación juvenil. De acuerdo con los datos mencionados, la media para abandonar el hogar familiar en España ya está por encima de los 30 años.
Esta cifra contrasta con países como Suecia o Finlandia, donde los jóvenes suelen independizarse alrededor de los 21 años.
Bernardos observa que las complicaciones económicas han aumentado la dependencia hacia las familias. “La única vía para que un joven sea propietario es que sus padres adquieran la vivienda por él”, indicó el economista.
Este análisis refleja las dificultades que afrontan quienes carecen de apoyo familiar para cubrir la entrada de una vivienda, los costes asociados a la compraventa y las condiciones para obtener una hipoteca.
El alquiler tampoco representa una opción sencilla
La imposibilidad de comprar fuerza a muchos jóvenes a recurrir al alquiler, pero el incremento en las rentas limita sus alternativas.
El elevado coste de arrendar un inmueble completo ha llevado a que numerosas personas alquilen solo una habitación y prolonguen la convivencia en pisos compartidos más allá de lo previsto.
Esta opción ayuda a disminuir el gasto mensual, aunque evidencia las dificultades para consolidar un proyecto de vida autónomo.
Bernardos afirma que el contexto actual ofrece pocas alternativas para una parte considerable de la población. La carencia de viviendas asequibles, la precariedad económica y la baja capacidad de ahorro retrasan tanto la compra como el alquiler para numerosos hogares.
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“Si antes era complicado hallar un piso, en la actualidad resulta prácticamente inalcanzable”, explicó el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona al examinar el mercado inmobiliario.
La suma de precios en niveles máximos históricos junto con salarios que dificultan la acumulación de ahorros ha generado un ambiente especialmente restrictivo para quienes intentan adquirir su primera vivienda.
La edad de emancipación supera los 30 años
Un efecto relevante de esta situación es el retraso en la emancipación juvenil. De acuerdo con los datos mencionados, la media para abandonar el hogar familiar en España ya está por encima de los 30 años.
Esta cifra contrasta con países como Suecia o Finlandia, donde los jóvenes suelen independizarse alrededor de los 21 años.
Bernardos observa que las complicaciones económicas han aumentado la dependencia hacia las familias. “La única vía para que un joven sea propietario es que sus padres adquieran la vivienda por él”, indicó el economista.
Este análisis refleja las dificultades que afrontan quienes carecen de apoyo familiar para cubrir la entrada de una vivienda, los costes asociados a la compraventa y las condiciones para obtener una hipoteca.
El alquiler tampoco representa una opción sencilla
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El elevado coste de arrendar un inmueble completo ha llevado a que numerosas personas alquilen solo una habitación y prolonguen la convivencia en pisos compartidos más allá de lo previsto.
Esta opción ayuda a disminuir el gasto mensual, aunque evidencia las dificultades para consolidar un proyecto de vida autónomo.
Bernardos afirma que el contexto actual ofrece pocas alternativas para una parte considerable de la población. La carencia de viviendas asequibles, la precariedad económica y la baja capacidad de ahorro retrasan tanto la compra como el alquiler para numerosos hogares.
El economista Gonzalo Bernardos ha señalado que el acceso a una vivienda en España se ha vuelto progresivamente más complejo, especialmente para el sector joven. Los elevados precios, la escasez de ahorros y el aumento en el coste del alquiler están llevando a muchas personas a postergar su independencia o a optar por compartir pisos.
“Si antes era complicado hallar un piso, en la actualidad resulta prácticamente inalcanzable”, explicó el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona al examinar el mercado inmobiliario.
La suma de precios en niveles máximos históricos junto con salarios que dificultan la acumulación de ahorros ha generado un ambiente especialmente restrictivo para quienes intentan adquirir su primera vivienda.
La edad de emancipación supera los 30 años
Un efecto relevante de esta situación es el retraso en la emancipación juvenil. De acuerdo con los datos mencionados, la media para abandonar el hogar familiar en España ya está por encima de los 30 años.
Esta cifra contrasta con países como Suecia o Finlandia, donde los jóvenes suelen independizarse alrededor de los 21 años.
Bernardos observa que las complicaciones económicas han aumentado la dependencia hacia las familias. “La única vía para que un joven sea propietario es que sus padres adquieran la vivienda por él”, indicó el economista.
Este análisis refleja las dificultades que afrontan quienes carecen de apoyo familiar para cubrir la entrada de una vivienda, los costes asociados a la compraventa y las condiciones para obtener una hipoteca.
El alquiler tampoco representa una opción sencilla
La imposibilidad de comprar fuerza a muchos jóvenes a recurrir al alquiler, pero el incremento en las rentas limita sus alternativas.
El elevado coste de arrendar un inmueble completo ha llevado a que numerosas personas alquilen solo una habitación y prolonguen la convivencia en pisos compartidos más allá de lo previsto.
Esta opción ayuda a disminuir el gasto mensual, aunque evidencia las dificultades para consolidar un proyecto de vida autónomo.
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“Si antes era complicado hallar un piso, en la actualidad resulta prácticamente inalcanzable”, explicó el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona al examinar el mercado inmobiliario.
La suma de precios en niveles máximos históricos junto con salarios que dificultan la acumulación de ahorros ha generado un ambiente especialmente restrictivo para quienes intentan adquirir su primera vivienda.
La edad de emancipación supera los 30 años
Un efecto relevante de esta situación es el retraso en la emancipación juvenil. De acuerdo con los datos mencionados, la media para abandonar el hogar familiar en España ya está por encima de los 30 años.
Esta cifra contrasta con países como Suecia o Finlandia, donde los jóvenes suelen independizarse alrededor de los 21 años.
Bernardos observa que las complicaciones económicas han aumentado la dependencia hacia las familias. “La única vía para que un joven sea propietario es que sus padres adquieran la vivienda por él”, indicó el economista.
Este análisis refleja las dificultades que afrontan quienes carecen de apoyo familiar para cubrir la entrada de una vivienda, los costes asociados a la compraventa y las condiciones para obtener una hipoteca.
El alquiler tampoco representa una opción sencilla
La imposibilidad de comprar fuerza a muchos jóvenes a recurrir al alquiler, pero el incremento en las rentas limita sus alternativas.
El elevado coste de arrendar un inmueble completo ha llevado a que numerosas personas alquilen solo una habitación y prolonguen la convivencia en pisos compartidos más allá de lo previsto.
Esta opción ayuda a disminuir el gasto mensual, aunque evidencia las dificultades para consolidar un proyecto de vida autónomo.
Bernardos afirma que el contexto actual ofrece pocas alternativas para una parte considerable de la población. La carencia de viviendas asequibles, la precariedad económica y la baja capacidad de ahorro retrasan tanto la compra como el alquiler para numerosos hogares.
El economista Gonzalo Bernardos ha señalado que el acceso a una vivienda en España se ha vuelto progresivamente más complejo, especialmente para el sector joven. Los elevados precios, la escasez de ahorros y el aumento en el coste del alquiler están llevando a muchas personas a postergar su independencia o a optar por compartir pisos.
“Si antes era complicado hallar un piso, en la actualidad resulta prácticamente inalcanzable”, explicó el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona al examinar el mercado inmobiliario.
La suma de precios en niveles máximos históricos junto con salarios que dificultan la acumulación de ahorros ha generado un ambiente especialmente restrictivo para quienes intentan adquirir su primera vivienda.
La edad de emancipación supera los 30 años
Un efecto relevante de esta situación es el retraso en la emancipación juvenil. De acuerdo con los datos mencionados, la media para abandonar el hogar familiar en España ya está por encima de los 30 años.
Esta cifra contrasta con países como Suecia o Finlandia, donde los jóvenes suelen independizarse alrededor de los 21 años.
Bernardos observa que las complicaciones económicas han aumentado la dependencia hacia las familias. “La única vía para que un joven sea propietario es que sus padres adquieran la vivienda por él”, indicó el economista.
Este análisis refleja las dificultades que afrontan quienes carecen de apoyo familiar para cubrir la entrada de una vivienda, los costes asociados a la compraventa y las condiciones para obtener una hipoteca.
El alquiler tampoco representa una opción sencilla
La imposibilidad de comprar fuerza a muchos jóvenes a recurrir al alquiler, pero el incremento en las rentas limita sus alternativas.
El elevado coste de arrendar un inmueble completo ha llevado a que numerosas personas alquilen solo una habitación y prolonguen la convivencia en pisos compartidos más allá de lo previsto.
Esta opción ayuda a disminuir el gasto mensual, aunque evidencia las dificultades para consolidar un proyecto de vida autónomo.
Bernardos afirma que el contexto actual ofrece pocas alternativas para una parte considerable de la población. La carencia de viviendas asequibles, la precariedad económica y la baja capacidad de ahorro retrasan tanto la compra como el alquiler para numerosos hogares.
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“Si antes era complicado hallar un piso, en la actualidad resulta prácticamente inalcanzable”, explicó el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona al examinar el mercado inmobiliario.
La suma de precios en niveles máximos históricos junto con salarios que dificultan la acumulación de ahorros ha generado un ambiente especialmente restrictivo para quienes intentan adquirir su primera vivienda.
La edad de emancipación supera los 30 años
Un efecto relevante de esta situación es el retraso en la emancipación juvenil. De acuerdo con los datos mencionados, la media para abandonar el hogar familiar en España ya está por encima de los 30 años.
Esta cifra contrasta con países como Suecia o Finlandia, donde los jóvenes suelen independizarse alrededor de los 21 años.
Bernardos observa que las complicaciones económicas han aumentado la dependencia hacia las familias. “La única vía para que un joven sea propietario es que sus padres adquieran la vivienda por él”, indicó el economista.
Este análisis refleja las dificultades que afrontan quienes carecen de apoyo familiar para cubrir la entrada de una vivienda, los costes asociados a la compraventa y las condiciones para obtener una hipoteca.
El alquiler tampoco representa una opción sencilla
La imposibilidad de comprar fuerza a muchos jóvenes a recurrir al alquiler, pero el incremento en las rentas limita sus alternativas.
El elevado coste de arrendar un inmueble completo ha llevado a que numerosas personas alquilen solo una habitación y prolonguen la convivencia en pisos compartidos más allá de lo previsto.
Esta opción ayuda a disminuir el gasto mensual, aunque evidencia las dificultades para consolidar un proyecto de vida autónomo.
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