El aumento de las temperaturas revela carencias estructurales en transporte, energía y sanidad del centro y norte de Europa mientras la OMS alerta que la región se calienta al doble de la media mundial
En Europa, particularmente en las zonas centrales y septentrionales, la coyuntura térmica actual evidencia una falta de preparación para afrontar las altas temperaturas recientes. Este inusual episodio de calor ha puesto en evidencia deficiencias significativas en sectores clave como el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento y las condiciones básicas para una habitabilidad confortable. En contraste con la región mediterránea europea —con países como Italia, España, Grecia y Portugal—, los Estados del centro del continente y Gran Bretaña sufren las consecuencias de no estar adecuadamente adaptados a este tipo de fenómenos climáticos poco frecuentes en su historia.
La seriedad del momento se refleja en su impacto directo sobre la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.300 muertes en Europa fueron atribuibles a la ola de calor desde el 21 de junio. Según esta entidad de la ONU, Europa experimenta un calentamiento a un ritmo que duplica el promedio global, con temperaturas que han superado los 30°C incluso durante las horas nocturnas en ciertas ciudades. Hans Kluge, director de la OMS en Europa, advierte que estas olas de calor han dejado de ser eventos aislados y se han transformado en crisis repetidas, cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes.
El transporte y las autopistas alemanas alcanzan su límite debido a las elevadas temperaturas
Las infraestructuras de transporte están entre las principales afectadas por el calor, con registros cercanos a los 40°C en lugares como la ciudad alemana de Leipzig. En esta ciudad, la empresa de transporte público LVB suspendió completamente el servicio de tranvías debido a que el material sellante entre las vías y el asfalto se fundió y compactó, inutilizando los raíles. Además, la red ferroviaria Deutsche Bahn recomendó evitar viajes y permitió la cancelación sin penalización de billetes de larga distancia, ya que varios trenes fueron suspendidos y las líneas de alta velocidad entre Múnich y Hamburgo sufrieron retrasos de hasta 90 minutos. Problemas similares por la deformación de vías y cancelación de trayectos también se han reportado en Austria oriental, Reino Unido, Francia y Bélgica.
En las autopistas alemanas, las losas de hormigón en las autobahn se han doblado hasta 15 centímetros. En la A2, cerca de Berlín, se detectaron fracturas en el pavimento; la A7 cerró un carril cerca de Hamburgo, y la A115 tuvo que ser clausurada de emergencia en dirección a Nuthetal, entre Potsdam-Drewitz y el enlace con Saarmund, debido a una protuberancia peligrosa causada por la deformación del hormigón. En Alemania también se cancelaron eventos culturales como la Feria del Libro de Berlín y se cerraron tramos de carretera ante el riesgo de fallo en el asfalto.
La cuestión del aire acondicionado en las viviendas europeas
El sector residencial exhibe una baja penetración de sistemas de climatización. En promedio, solo aproximadamente el 20% de los hogares europeos cuenta con aire acondicionado, muy por debajo del 90% observado en Estados Unidos. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 85% de las viviendas alemanas carecen de aire acondicionado o ventiladores, mientras que en España esa cifra alcanza el 63%.
Brian Motherway, de la Agencia Internacional de Energía, explica que en Europa no se ha desarrollado una tradición en el uso del aire acondicionado, ya que hasta hace poco no se consideraba una necesidad. Este panorama genera un dilema planteado por CNN News: recurrir al uso intensivo de estos equipos, con su impacto energético y climático, o adoptar alternativas para afrontar futuras olas de calor. A pesar de ello, datos del Instituto Internacional de Refrigeración citados por CBS News anticipan que el parque de aparatos de aire acondicionado en Europa se duplicará hacia 2050, situación que ya ha provocado el agotamiento de existencias en tiendas francesas.
A nivel global, la temperatura media terrestre ha incrementado en torno a 1,5°C respecto a niveles preindustriales. Aun cuando los Acuerdos de París definieron ese umbral, se estima que será superado para 2030. Registros climáticos de NASA y la Unión Europea evidencian un calentamiento acelerado a aproximadamente 0,35°C por década. NASA confirmó que 2024 fue el año más cálido en superficie desde 1880, mientras la Organización Meteorológica Mundial reconoció a 2025 como uno de los tres años con mayores temperaturas; los últimos once años se ubican entre los más cálidos. Las estimaciones de la OMS indican que las muertes por calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% superiores sin las medidas de adaptación vigentes, porcentaje que se habría duplicado en personas mayores de 80 años.
Acciones urgentes en Francia y movilizaciones en Bélgica
En Francia, las temperaturas extremas han provocado la reducción o parada de producción en varias centrales nucleares, debido a que el agua de los ríos utilizada para refrigeración presenta temperaturas elevadas. Además, el 90% de los hospitales franceses no está preparado para condiciones de calor intenso, lo que ha motivado cierres en colegios y ajustes en horarios laborales. Ante la carencia de climatización, los ciudadanos han recurrido a métodos caseros, popularizando en redes sociales la cobertura de ventanas con papel de aluminio o mantas térmicas para disminuir la radiación solar. En París, donde tres cuartas partes de los tejados absorben calor, personas se reúnen en las orillas del Canal Saint-Martin para refrescarse. Esta situación llevó al ministro francés de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, a anunciar una próxima visita a España para conocer las medidas laborales españolas frente a las olas de calor.
Finalmente, en Bélgica se registraron suspensiones de clases en escuelas. En Bruselas, ante la ausencia de piscinas públicas al aire libre, activistas organizaron inmersiones en estanques públicos como forma de protesta. Esta acción fue en respuesta a comentarios irónicos del ministro de Defensa, Theo Francken, quien sugirió a la población acudir a «piscina, cerveza y barbacoa» ante la ola de calor.
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En Europa, particularmente en las zonas centrales y septentrionales, la coyuntura térmica actual evidencia una falta de preparación para afrontar las altas temperaturas recientes. Este inusual episodio de calor ha puesto en evidencia deficiencias significativas en sectores clave como el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento y las condiciones básicas para una habitabilidad confortable. En contraste con la región mediterránea europea —con países como Italia, España, Grecia y Portugal—, los Estados del centro del continente y Gran Bretaña sufren las consecuencias de no estar adecuadamente adaptados a este tipo de fenómenos climáticos poco frecuentes en su historia.
La seriedad del momento se refleja en su impacto directo sobre la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.300 muertes en Europa fueron atribuibles a la ola de calor desde el 21 de junio. Según esta entidad de la ONU, Europa experimenta un calentamiento a un ritmo que duplica el promedio global, con temperaturas que han superado los 30°C incluso durante las horas nocturnas en ciertas ciudades. Hans Kluge, director de la OMS en Europa, advierte que estas olas de calor han dejado de ser eventos aislados y se han transformado en crisis repetidas, cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes.
El transporte y las autopistas alemanas alcanzan su límite debido a las elevadas temperaturas
Las infraestructuras de transporte están entre las principales afectadas por el calor, con registros cercanos a los 40°C en lugares como la ciudad alemana de Leipzig. En esta ciudad, la empresa de transporte público LVB suspendió completamente el servicio de tranvías debido a que el material sellante entre las vías y el asfalto se fundió y compactó, inutilizando los raíles. Además, la red ferroviaria Deutsche Bahn recomendó evitar viajes y permitió la cancelación sin penalización de billetes de larga distancia, ya que varios trenes fueron suspendidos y las líneas de alta velocidad entre Múnich y Hamburgo sufrieron retrasos de hasta 90 minutos. Problemas similares por la deformación de vías y cancelación de trayectos también se han reportado en Austria oriental, Reino Unido, Francia y Bélgica.
En las autopistas alemanas, las losas de hormigón en las autobahn se han doblado hasta 15 centímetros. En la A2, cerca de Berlín, se detectaron fracturas en el pavimento; la A7 cerró un carril cerca de Hamburgo, y la A115 tuvo que ser clausurada de emergencia en dirección a Nuthetal, entre Potsdam-Drewitz y el enlace con Saarmund, debido a una protuberancia peligrosa causada por la deformación del hormigón. En Alemania también se cancelaron eventos culturales como la Feria del Libro de Berlín y se cerraron tramos de carretera ante el riesgo de fallo en el asfalto.
La cuestión del aire acondicionado en las viviendas europeas
El sector residencial exhibe una baja penetración de sistemas de climatización. En promedio, solo aproximadamente el 20% de los hogares europeos cuenta con aire acondicionado, muy por debajo del 90% observado en Estados Unidos. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 85% de las viviendas alemanas carecen de aire acondicionado o ventiladores, mientras que en España esa cifra alcanza el 63%.
Brian Motherway, de la Agencia Internacional de Energía, explica que en Europa no se ha desarrollado una tradición en el uso del aire acondicionado, ya que hasta hace poco no se consideraba una necesidad. Este panorama genera un dilema planteado por CNN News: recurrir al uso intensivo de estos equipos, con su impacto energético y climático, o adoptar alternativas para afrontar futuras olas de calor. A pesar de ello, datos del Instituto Internacional de Refrigeración citados por CBS News anticipan que el parque de aparatos de aire acondicionado en Europa se duplicará hacia 2050, situación que ya ha provocado el agotamiento de existencias en tiendas francesas.
A nivel global, la temperatura media terrestre ha incrementado en torno a 1,5°C respecto a niveles preindustriales. Aun cuando los Acuerdos de París definieron ese umbral, se estima que será superado para 2030. Registros climáticos de NASA y la Unión Europea evidencian un calentamiento acelerado a aproximadamente 0,35°C por década. NASA confirmó que 2024 fue el año más cálido en superficie desde 1880, mientras la Organización Meteorológica Mundial reconoció a 2025 como uno de los tres años con mayores temperaturas; los últimos once años se ubican entre los más cálidos. Las estimaciones de la OMS indican que las muertes por calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% superiores sin las medidas de adaptación vigentes, porcentaje que se habría duplicado en personas mayores de 80 años.
Acciones urgentes en Francia y movilizaciones en Bélgica
En Francia, las temperaturas extremas han provocado la reducción o parada de producción en varias centrales nucleares, debido a que el agua de los ríos utilizada para refrigeración presenta temperaturas elevadas. Además, el 90% de los hospitales franceses no está preparado para condiciones de calor intenso, lo que ha motivado cierres en colegios y ajustes en horarios laborales. Ante la carencia de climatización, los ciudadanos han recurrido a métodos caseros, popularizando en redes sociales la cobertura de ventanas con papel de aluminio o mantas térmicas para disminuir la radiación solar. En París, donde tres cuartas partes de los tejados absorben calor, personas se reúnen en las orillas del Canal Saint-Martin para refrescarse. Esta situación llevó al ministro francés de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, a anunciar una próxima visita a España para conocer las medidas laborales españolas frente a las olas de calor.
Finalmente, en Bélgica se registraron suspensiones de clases en escuelas. En Bruselas, ante la ausencia de piscinas públicas al aire libre, activistas organizaron inmersiones en estanques públicos como forma de protesta. Esta acción fue en respuesta a comentarios irónicos del ministro de Defensa, Theo Francken, quien sugirió a la población acudir a «piscina, cerveza y barbacoa» ante la ola de calor.
El aumento de las temperaturas revela carencias estructurales en transporte, energía y sanidad del centro y norte de Europa mientras la OMS alerta que la región se calienta al doble de la media mundial
En Europa, particularmente en las zonas centrales y septentrionales, la coyuntura térmica actual evidencia una falta de preparación para afrontar las altas temperaturas recientes. Este inusual episodio de calor ha puesto en evidencia deficiencias significativas en sectores clave como el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento y las condiciones básicas para una habitabilidad confortable. En contraste con la región mediterránea europea —con países como Italia, España, Grecia y Portugal—, los Estados del centro del continente y Gran Bretaña sufren las consecuencias de no estar adecuadamente adaptados a este tipo de fenómenos climáticos poco frecuentes en su historia.
La seriedad del momento se refleja en su impacto directo sobre la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.300 muertes en Europa fueron atribuibles a la ola de calor desde el 21 de junio. Según esta entidad de la ONU, Europa experimenta un calentamiento a un ritmo que duplica el promedio global, con temperaturas que han superado los 30°C incluso durante las horas nocturnas en ciertas ciudades. Hans Kluge, director de la OMS en Europa, advierte que estas olas de calor han dejado de ser eventos aislados y se han transformado en crisis repetidas, cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes.
El transporte y las autopistas alemanas alcanzan su límite debido a las elevadas temperaturas
Las infraestructuras de transporte están entre las principales afectadas por el calor, con registros cercanos a los 40°C en lugares como la ciudad alemana de Leipzig. En esta ciudad, la empresa de transporte público LVB suspendió completamente el servicio de tranvías debido a que el material sellante entre las vías y el asfalto se fundió y compactó, inutilizando los raíles. Además, la red ferroviaria Deutsche Bahn recomendó evitar viajes y permitió la cancelación sin penalización de billetes de larga distancia, ya que varios trenes fueron suspendidos y las líneas de alta velocidad entre Múnich y Hamburgo sufrieron retrasos de hasta 90 minutos. Problemas similares por la deformación de vías y cancelación de trayectos también se han reportado en Austria oriental, Reino Unido, Francia y Bélgica.
En las autopistas alemanas, las losas de hormigón en las autobahn se han doblado hasta 15 centímetros. En la A2, cerca de Berlín, se detectaron fracturas en el pavimento; la A7 cerró un carril cerca de Hamburgo, y la A115 tuvo que ser clausurada de emergencia en dirección a Nuthetal, entre Potsdam-Drewitz y el enlace con Saarmund, debido a una protuberancia peligrosa causada por la deformación del hormigón. En Alemania también se cancelaron eventos culturales como la Feria del Libro de Berlín y se cerraron tramos de carretera ante el riesgo de fallo en el asfalto.
La cuestión del aire acondicionado en las viviendas europeas
El sector residencial exhibe una baja penetración de sistemas de climatización. En promedio, solo aproximadamente el 20% de los hogares europeos cuenta con aire acondicionado, muy por debajo del 90% observado en Estados Unidos. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 85% de las viviendas alemanas carecen de aire acondicionado o ventiladores, mientras que en España esa cifra alcanza el 63%.
Brian Motherway, de la Agencia Internacional de Energía, explica que en Europa no se ha desarrollado una tradición en el uso del aire acondicionado, ya que hasta hace poco no se consideraba una necesidad. Este panorama genera un dilema planteado por CNN News: recurrir al uso intensivo de estos equipos, con su impacto energético y climático, o adoptar alternativas para afrontar futuras olas de calor. A pesar de ello, datos del Instituto Internacional de Refrigeración citados por CBS News anticipan que el parque de aparatos de aire acondicionado en Europa se duplicará hacia 2050, situación que ya ha provocado el agotamiento de existencias en tiendas francesas.
A nivel global, la temperatura media terrestre ha incrementado en torno a 1,5°C respecto a niveles preindustriales. Aun cuando los Acuerdos de París definieron ese umbral, se estima que será superado para 2030. Registros climáticos de NASA y la Unión Europea evidencian un calentamiento acelerado a aproximadamente 0,35°C por década. NASA confirmó que 2024 fue el año más cálido en superficie desde 1880, mientras la Organización Meteorológica Mundial reconoció a 2025 como uno de los tres años con mayores temperaturas; los últimos once años se ubican entre los más cálidos. Las estimaciones de la OMS indican que las muertes por calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% superiores sin las medidas de adaptación vigentes, porcentaje que se habría duplicado en personas mayores de 80 años.
Acciones urgentes en Francia y movilizaciones en Bélgica
En Francia, las temperaturas extremas han provocado la reducción o parada de producción en varias centrales nucleares, debido a que el agua de los ríos utilizada para refrigeración presenta temperaturas elevadas. Además, el 90% de los hospitales franceses no está preparado para condiciones de calor intenso, lo que ha motivado cierres en colegios y ajustes en horarios laborales. Ante la carencia de climatización, los ciudadanos han recurrido a métodos caseros, popularizando en redes sociales la cobertura de ventanas con papel de aluminio o mantas térmicas para disminuir la radiación solar. En París, donde tres cuartas partes de los tejados absorben calor, personas se reúnen en las orillas del Canal Saint-Martin para refrescarse. Esta situación llevó al ministro francés de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, a anunciar una próxima visita a España para conocer las medidas laborales españolas frente a las olas de calor.
Finalmente, en Bélgica se registraron suspensiones de clases en escuelas. En Bruselas, ante la ausencia de piscinas públicas al aire libre, activistas organizaron inmersiones en estanques públicos como forma de protesta. Esta acción fue en respuesta a comentarios irónicos del ministro de Defensa, Theo Francken, quien sugirió a la población acudir a «piscina, cerveza y barbacoa» ante la ola de calor.
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En Europa, particularmente en las zonas centrales y septentrionales, la coyuntura térmica actual evidencia una falta de preparación para afrontar las altas temperaturas recientes. Este inusual episodio de calor ha puesto en evidencia deficiencias significativas en sectores clave como el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento y las condiciones básicas para una habitabilidad confortable. En contraste con la región mediterránea europea —con países como Italia, España, Grecia y Portugal—, los Estados del centro del continente y Gran Bretaña sufren las consecuencias de no estar adecuadamente adaptados a este tipo de fenómenos climáticos poco frecuentes en su historia.
La seriedad del momento se refleja en su impacto directo sobre la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.300 muertes en Europa fueron atribuibles a la ola de calor desde el 21 de junio. Según esta entidad de la ONU, Europa experimenta un calentamiento a un ritmo que duplica el promedio global, con temperaturas que han superado los 30°C incluso durante las horas nocturnas en ciertas ciudades. Hans Kluge, director de la OMS en Europa, advierte que estas olas de calor han dejado de ser eventos aislados y se han transformado en crisis repetidas, cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes.
El transporte y las autopistas alemanas alcanzan su límite debido a las elevadas temperaturas
Las infraestructuras de transporte están entre las principales afectadas por el calor, con registros cercanos a los 40°C en lugares como la ciudad alemana de Leipzig. En esta ciudad, la empresa de transporte público LVB suspendió completamente el servicio de tranvías debido a que el material sellante entre las vías y el asfalto se fundió y compactó, inutilizando los raíles. Además, la red ferroviaria Deutsche Bahn recomendó evitar viajes y permitió la cancelación sin penalización de billetes de larga distancia, ya que varios trenes fueron suspendidos y las líneas de alta velocidad entre Múnich y Hamburgo sufrieron retrasos de hasta 90 minutos. Problemas similares por la deformación de vías y cancelación de trayectos también se han reportado en Austria oriental, Reino Unido, Francia y Bélgica.
En las autopistas alemanas, las losas de hormigón en las autobahn se han doblado hasta 15 centímetros. En la A2, cerca de Berlín, se detectaron fracturas en el pavimento; la A7 cerró un carril cerca de Hamburgo, y la A115 tuvo que ser clausurada de emergencia en dirección a Nuthetal, entre Potsdam-Drewitz y el enlace con Saarmund, debido a una protuberancia peligrosa causada por la deformación del hormigón. En Alemania también se cancelaron eventos culturales como la Feria del Libro de Berlín y se cerraron tramos de carretera ante el riesgo de fallo en el asfalto.
La cuestión del aire acondicionado en las viviendas europeas
El sector residencial exhibe una baja penetración de sistemas de climatización. En promedio, solo aproximadamente el 20% de los hogares europeos cuenta con aire acondicionado, muy por debajo del 90% observado en Estados Unidos. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 85% de las viviendas alemanas carecen de aire acondicionado o ventiladores, mientras que en España esa cifra alcanza el 63%.
Brian Motherway, de la Agencia Internacional de Energía, explica que en Europa no se ha desarrollado una tradición en el uso del aire acondicionado, ya que hasta hace poco no se consideraba una necesidad. Este panorama genera un dilema planteado por CNN News: recurrir al uso intensivo de estos equipos, con su impacto energético y climático, o adoptar alternativas para afrontar futuras olas de calor. A pesar de ello, datos del Instituto Internacional de Refrigeración citados por CBS News anticipan que el parque de aparatos de aire acondicionado en Europa se duplicará hacia 2050, situación que ya ha provocado el agotamiento de existencias en tiendas francesas.
A nivel global, la temperatura media terrestre ha incrementado en torno a 1,5°C respecto a niveles preindustriales. Aun cuando los Acuerdos de París definieron ese umbral, se estima que será superado para 2030. Registros climáticos de NASA y la Unión Europea evidencian un calentamiento acelerado a aproximadamente 0,35°C por década. NASA confirmó que 2024 fue el año más cálido en superficie desde 1880, mientras la Organización Meteorológica Mundial reconoció a 2025 como uno de los tres años con mayores temperaturas; los últimos once años se ubican entre los más cálidos. Las estimaciones de la OMS indican que las muertes por calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% superiores sin las medidas de adaptación vigentes, porcentaje que se habría duplicado en personas mayores de 80 años.
Acciones urgentes en Francia y movilizaciones en Bélgica
En Francia, las temperaturas extremas han provocado la reducción o parada de producción en varias centrales nucleares, debido a que el agua de los ríos utilizada para refrigeración presenta temperaturas elevadas. Además, el 90% de los hospitales franceses no está preparado para condiciones de calor intenso, lo que ha motivado cierres en colegios y ajustes en horarios laborales. Ante la carencia de climatización, los ciudadanos han recurrido a métodos caseros, popularizando en redes sociales la cobertura de ventanas con papel de aluminio o mantas térmicas para disminuir la radiación solar. En París, donde tres cuartas partes de los tejados absorben calor, personas se reúnen en las orillas del Canal Saint-Martin para refrescarse. Esta situación llevó al ministro francés de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, a anunciar una próxima visita a España para conocer las medidas laborales españolas frente a las olas de calor.
Finalmente, en Bélgica se registraron suspensiones de clases en escuelas. En Bruselas, ante la ausencia de piscinas públicas al aire libre, activistas organizaron inmersiones en estanques públicos como forma de protesta. Esta acción fue en respuesta a comentarios irónicos del ministro de Defensa, Theo Francken, quien sugirió a la población acudir a «piscina, cerveza y barbacoa» ante la ola de calor.
El aumento de las temperaturas revela carencias estructurales en transporte, energía y sanidad del centro y norte de Europa mientras la OMS alerta que la región se calienta al doble de la media mundial
En Europa, particularmente en las zonas centrales y septentrionales, la coyuntura térmica actual evidencia una falta de preparación para afrontar las altas temperaturas recientes. Este inusual episodio de calor ha puesto en evidencia deficiencias significativas en sectores clave como el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento y las condiciones básicas para una habitabilidad confortable. En contraste con la región mediterránea europea —con países como Italia, España, Grecia y Portugal—, los Estados del centro del continente y Gran Bretaña sufren las consecuencias de no estar adecuadamente adaptados a este tipo de fenómenos climáticos poco frecuentes en su historia.
La seriedad del momento se refleja en su impacto directo sobre la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.300 muertes en Europa fueron atribuibles a la ola de calor desde el 21 de junio. Según esta entidad de la ONU, Europa experimenta un calentamiento a un ritmo que duplica el promedio global, con temperaturas que han superado los 30°C incluso durante las horas nocturnas en ciertas ciudades. Hans Kluge, director de la OMS en Europa, advierte que estas olas de calor han dejado de ser eventos aislados y se han transformado en crisis repetidas, cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes.
El transporte y las autopistas alemanas alcanzan su límite debido a las elevadas temperaturas
Las infraestructuras de transporte están entre las principales afectadas por el calor, con registros cercanos a los 40°C en lugares como la ciudad alemana de Leipzig. En esta ciudad, la empresa de transporte público LVB suspendió completamente el servicio de tranvías debido a que el material sellante entre las vías y el asfalto se fundió y compactó, inutilizando los raíles. Además, la red ferroviaria Deutsche Bahn recomendó evitar viajes y permitió la cancelación sin penalización de billetes de larga distancia, ya que varios trenes fueron suspendidos y las líneas de alta velocidad entre Múnich y Hamburgo sufrieron retrasos de hasta 90 minutos. Problemas similares por la deformación de vías y cancelación de trayectos también se han reportado en Austria oriental, Reino Unido, Francia y Bélgica.
En las autopistas alemanas, las losas de hormigón en las autobahn se han doblado hasta 15 centímetros. En la A2, cerca de Berlín, se detectaron fracturas en el pavimento; la A7 cerró un carril cerca de Hamburgo, y la A115 tuvo que ser clausurada de emergencia en dirección a Nuthetal, entre Potsdam-Drewitz y el enlace con Saarmund, debido a una protuberancia peligrosa causada por la deformación del hormigón. En Alemania también se cancelaron eventos culturales como la Feria del Libro de Berlín y se cerraron tramos de carretera ante el riesgo de fallo en el asfalto.
La cuestión del aire acondicionado en las viviendas europeas
El sector residencial exhibe una baja penetración de sistemas de climatización. En promedio, solo aproximadamente el 20% de los hogares europeos cuenta con aire acondicionado, muy por debajo del 90% observado en Estados Unidos. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 85% de las viviendas alemanas carecen de aire acondicionado o ventiladores, mientras que en España esa cifra alcanza el 63%.
Brian Motherway, de la Agencia Internacional de Energía, explica que en Europa no se ha desarrollado una tradición en el uso del aire acondicionado, ya que hasta hace poco no se consideraba una necesidad. Este panorama genera un dilema planteado por CNN News: recurrir al uso intensivo de estos equipos, con su impacto energético y climático, o adoptar alternativas para afrontar futuras olas de calor. A pesar de ello, datos del Instituto Internacional de Refrigeración citados por CBS News anticipan que el parque de aparatos de aire acondicionado en Europa se duplicará hacia 2050, situación que ya ha provocado el agotamiento de existencias en tiendas francesas.
A nivel global, la temperatura media terrestre ha incrementado en torno a 1,5°C respecto a niveles preindustriales. Aun cuando los Acuerdos de París definieron ese umbral, se estima que será superado para 2030. Registros climáticos de NASA y la Unión Europea evidencian un calentamiento acelerado a aproximadamente 0,35°C por década. NASA confirmó que 2024 fue el año más cálido en superficie desde 1880, mientras la Organización Meteorológica Mundial reconoció a 2025 como uno de los tres años con mayores temperaturas; los últimos once años se ubican entre los más cálidos. Las estimaciones de la OMS indican que las muertes por calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% superiores sin las medidas de adaptación vigentes, porcentaje que se habría duplicado en personas mayores de 80 años.
Acciones urgentes en Francia y movilizaciones en Bélgica
En Francia, las temperaturas extremas han provocado la reducción o parada de producción en varias centrales nucleares, debido a que el agua de los ríos utilizada para refrigeración presenta temperaturas elevadas. Además, el 90% de los hospitales franceses no está preparado para condiciones de calor intenso, lo que ha motivado cierres en colegios y ajustes en horarios laborales. Ante la carencia de climatización, los ciudadanos han recurrido a métodos caseros, popularizando en redes sociales la cobertura de ventanas con papel de aluminio o mantas térmicas para disminuir la radiación solar. En París, donde tres cuartas partes de los tejados absorben calor, personas se reúnen en las orillas del Canal Saint-Martin para refrescarse. Esta situación llevó al ministro francés de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, a anunciar una próxima visita a España para conocer las medidas laborales españolas frente a las olas de calor.
Finalmente, en Bélgica se registraron suspensiones de clases en escuelas. En Bruselas, ante la ausencia de piscinas públicas al aire libre, activistas organizaron inmersiones en estanques públicos como forma de protesta. Esta acción fue en respuesta a comentarios irónicos del ministro de Defensa, Theo Francken, quien sugirió a la población acudir a «piscina, cerveza y barbacoa» ante la ola de calor.
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En Europa, particularmente en las zonas centrales y septentrionales, la coyuntura térmica actual evidencia una falta de preparación para afrontar las altas temperaturas recientes. Este inusual episodio de calor ha puesto en evidencia deficiencias significativas en sectores clave como el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento y las condiciones básicas para una habitabilidad confortable. En contraste con la región mediterránea europea —con países como Italia, España, Grecia y Portugal—, los Estados del centro del continente y Gran Bretaña sufren las consecuencias de no estar adecuadamente adaptados a este tipo de fenómenos climáticos poco frecuentes en su historia.
La seriedad del momento se refleja en su impacto directo sobre la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.300 muertes en Europa fueron atribuibles a la ola de calor desde el 21 de junio. Según esta entidad de la ONU, Europa experimenta un calentamiento a un ritmo que duplica el promedio global, con temperaturas que han superado los 30°C incluso durante las horas nocturnas en ciertas ciudades. Hans Kluge, director de la OMS en Europa, advierte que estas olas de calor han dejado de ser eventos aislados y se han transformado en crisis repetidas, cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes.
El transporte y las autopistas alemanas alcanzan su límite debido a las elevadas temperaturas
Las infraestructuras de transporte están entre las principales afectadas por el calor, con registros cercanos a los 40°C en lugares como la ciudad alemana de Leipzig. En esta ciudad, la empresa de transporte público LVB suspendió completamente el servicio de tranvías debido a que el material sellante entre las vías y el asfalto se fundió y compactó, inutilizando los raíles. Además, la red ferroviaria Deutsche Bahn recomendó evitar viajes y permitió la cancelación sin penalización de billetes de larga distancia, ya que varios trenes fueron suspendidos y las líneas de alta velocidad entre Múnich y Hamburgo sufrieron retrasos de hasta 90 minutos. Problemas similares por la deformación de vías y cancelación de trayectos también se han reportado en Austria oriental, Reino Unido, Francia y Bélgica.
En las autopistas alemanas, las losas de hormigón en las autobahn se han doblado hasta 15 centímetros. En la A2, cerca de Berlín, se detectaron fracturas en el pavimento; la A7 cerró un carril cerca de Hamburgo, y la A115 tuvo que ser clausurada de emergencia en dirección a Nuthetal, entre Potsdam-Drewitz y el enlace con Saarmund, debido a una protuberancia peligrosa causada por la deformación del hormigón. En Alemania también se cancelaron eventos culturales como la Feria del Libro de Berlín y se cerraron tramos de carretera ante el riesgo de fallo en el asfalto.
La cuestión del aire acondicionado en las viviendas europeas
El sector residencial exhibe una baja penetración de sistemas de climatización. En promedio, solo aproximadamente el 20% de los hogares europeos cuenta con aire acondicionado, muy por debajo del 90% observado en Estados Unidos. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 85% de las viviendas alemanas carecen de aire acondicionado o ventiladores, mientras que en España esa cifra alcanza el 63%.
Brian Motherway, de la Agencia Internacional de Energía, explica que en Europa no se ha desarrollado una tradición en el uso del aire acondicionado, ya que hasta hace poco no se consideraba una necesidad. Este panorama genera un dilema planteado por CNN News: recurrir al uso intensivo de estos equipos, con su impacto energético y climático, o adoptar alternativas para afrontar futuras olas de calor. A pesar de ello, datos del Instituto Internacional de Refrigeración citados por CBS News anticipan que el parque de aparatos de aire acondicionado en Europa se duplicará hacia 2050, situación que ya ha provocado el agotamiento de existencias en tiendas francesas.
A nivel global, la temperatura media terrestre ha incrementado en torno a 1,5°C respecto a niveles preindustriales. Aun cuando los Acuerdos de París definieron ese umbral, se estima que será superado para 2030. Registros climáticos de NASA y la Unión Europea evidencian un calentamiento acelerado a aproximadamente 0,35°C por década. NASA confirmó que 2024 fue el año más cálido en superficie desde 1880, mientras la Organización Meteorológica Mundial reconoció a 2025 como uno de los tres años con mayores temperaturas; los últimos once años se ubican entre los más cálidos. Las estimaciones de la OMS indican que las muertes por calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% superiores sin las medidas de adaptación vigentes, porcentaje que se habría duplicado en personas mayores de 80 años.
Acciones urgentes en Francia y movilizaciones en Bélgica
En Francia, las temperaturas extremas han provocado la reducción o parada de producción en varias centrales nucleares, debido a que el agua de los ríos utilizada para refrigeración presenta temperaturas elevadas. Además, el 90% de los hospitales franceses no está preparado para condiciones de calor intenso, lo que ha motivado cierres en colegios y ajustes en horarios laborales. Ante la carencia de climatización, los ciudadanos han recurrido a métodos caseros, popularizando en redes sociales la cobertura de ventanas con papel de aluminio o mantas térmicas para disminuir la radiación solar. En París, donde tres cuartas partes de los tejados absorben calor, personas se reúnen en las orillas del Canal Saint-Martin para refrescarse. Esta situación llevó al ministro francés de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, a anunciar una próxima visita a España para conocer las medidas laborales españolas frente a las olas de calor.
Finalmente, en Bélgica se registraron suspensiones de clases en escuelas. En Bruselas, ante la ausencia de piscinas públicas al aire libre, activistas organizaron inmersiones en estanques públicos como forma de protesta. Esta acción fue en respuesta a comentarios irónicos del ministro de Defensa, Theo Francken, quien sugirió a la población acudir a «piscina, cerveza y barbacoa» ante la ola de calor.
El aumento de las temperaturas revela carencias estructurales en transporte, energía y sanidad del centro y norte de Europa mientras la OMS alerta que la región se calienta al doble de la media mundial
En Europa, particularmente en las zonas centrales y septentrionales, la coyuntura térmica actual evidencia una falta de preparación para afrontar las altas temperaturas recientes. Este inusual episodio de calor ha puesto en evidencia deficiencias significativas en sectores clave como el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento y las condiciones básicas para una habitabilidad confortable. En contraste con la región mediterránea europea —con países como Italia, España, Grecia y Portugal—, los Estados del centro del continente y Gran Bretaña sufren las consecuencias de no estar adecuadamente adaptados a este tipo de fenómenos climáticos poco frecuentes en su historia.
La seriedad del momento se refleja en su impacto directo sobre la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.300 muertes en Europa fueron atribuibles a la ola de calor desde el 21 de junio. Según esta entidad de la ONU, Europa experimenta un calentamiento a un ritmo que duplica el promedio global, con temperaturas que han superado los 30°C incluso durante las horas nocturnas en ciertas ciudades. Hans Kluge, director de la OMS en Europa, advierte que estas olas de calor han dejado de ser eventos aislados y se han transformado en crisis repetidas, cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes.
El transporte y las autopistas alemanas alcanzan su límite debido a las elevadas temperaturas
Las infraestructuras de transporte están entre las principales afectadas por el calor, con registros cercanos a los 40°C en lugares como la ciudad alemana de Leipzig. En esta ciudad, la empresa de transporte público LVB suspendió completamente el servicio de tranvías debido a que el material sellante entre las vías y el asfalto se fundió y compactó, inutilizando los raíles. Además, la red ferroviaria Deutsche Bahn recomendó evitar viajes y permitió la cancelación sin penalización de billetes de larga distancia, ya que varios trenes fueron suspendidos y las líneas de alta velocidad entre Múnich y Hamburgo sufrieron retrasos de hasta 90 minutos. Problemas similares por la deformación de vías y cancelación de trayectos también se han reportado en Austria oriental, Reino Unido, Francia y Bélgica.
En las autopistas alemanas, las losas de hormigón en las autobahn se han doblado hasta 15 centímetros. En la A2, cerca de Berlín, se detectaron fracturas en el pavimento; la A7 cerró un carril cerca de Hamburgo, y la A115 tuvo que ser clausurada de emergencia en dirección a Nuthetal, entre Potsdam-Drewitz y el enlace con Saarmund, debido a una protuberancia peligrosa causada por la deformación del hormigón. En Alemania también se cancelaron eventos culturales como la Feria del Libro de Berlín y se cerraron tramos de carretera ante el riesgo de fallo en el asfalto.
La cuestión del aire acondicionado en las viviendas europeas
El sector residencial exhibe una baja penetración de sistemas de climatización. En promedio, solo aproximadamente el 20% de los hogares europeos cuenta con aire acondicionado, muy por debajo del 90% observado en Estados Unidos. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 85% de las viviendas alemanas carecen de aire acondicionado o ventiladores, mientras que en España esa cifra alcanza el 63%.
Brian Motherway, de la Agencia Internacional de Energía, explica que en Europa no se ha desarrollado una tradición en el uso del aire acondicionado, ya que hasta hace poco no se consideraba una necesidad. Este panorama genera un dilema planteado por CNN News: recurrir al uso intensivo de estos equipos, con su impacto energético y climático, o adoptar alternativas para afrontar futuras olas de calor. A pesar de ello, datos del Instituto Internacional de Refrigeración citados por CBS News anticipan que el parque de aparatos de aire acondicionado en Europa se duplicará hacia 2050, situación que ya ha provocado el agotamiento de existencias en tiendas francesas.
A nivel global, la temperatura media terrestre ha incrementado en torno a 1,5°C respecto a niveles preindustriales. Aun cuando los Acuerdos de París definieron ese umbral, se estima que será superado para 2030. Registros climáticos de NASA y la Unión Europea evidencian un calentamiento acelerado a aproximadamente 0,35°C por década. NASA confirmó que 2024 fue el año más cálido en superficie desde 1880, mientras la Organización Meteorológica Mundial reconoció a 2025 como uno de los tres años con mayores temperaturas; los últimos once años se ubican entre los más cálidos. Las estimaciones de la OMS indican que las muertes por calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% superiores sin las medidas de adaptación vigentes, porcentaje que se habría duplicado en personas mayores de 80 años.
Acciones urgentes en Francia y movilizaciones en Bélgica
En Francia, las temperaturas extremas han provocado la reducción o parada de producción en varias centrales nucleares, debido a que el agua de los ríos utilizada para refrigeración presenta temperaturas elevadas. Además, el 90% de los hospitales franceses no está preparado para condiciones de calor intenso, lo que ha motivado cierres en colegios y ajustes en horarios laborales. Ante la carencia de climatización, los ciudadanos han recurrido a métodos caseros, popularizando en redes sociales la cobertura de ventanas con papel de aluminio o mantas térmicas para disminuir la radiación solar. En París, donde tres cuartas partes de los tejados absorben calor, personas se reúnen en las orillas del Canal Saint-Martin para refrescarse. Esta situación llevó al ministro francés de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, a anunciar una próxima visita a España para conocer las medidas laborales españolas frente a las olas de calor.
Finalmente, en Bélgica se registraron suspensiones de clases en escuelas. En Bruselas, ante la ausencia de piscinas públicas al aire libre, activistas organizaron inmersiones en estanques públicos como forma de protesta. Esta acción fue en respuesta a comentarios irónicos del ministro de Defensa, Theo Francken, quien sugirió a la población acudir a «piscina, cerveza y barbacoa» ante la ola de calor.
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En Europa, particularmente en las zonas centrales y septentrionales, la coyuntura térmica actual evidencia una falta de preparación para afrontar las altas temperaturas recientes. Este inusual episodio de calor ha puesto en evidencia deficiencias significativas en sectores clave como el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento y las condiciones básicas para una habitabilidad confortable. En contraste con la región mediterránea europea —con países como Italia, España, Grecia y Portugal—, los Estados del centro del continente y Gran Bretaña sufren las consecuencias de no estar adecuadamente adaptados a este tipo de fenómenos climáticos poco frecuentes en su historia.
La seriedad del momento se refleja en su impacto directo sobre la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.300 muertes en Europa fueron atribuibles a la ola de calor desde el 21 de junio. Según esta entidad de la ONU, Europa experimenta un calentamiento a un ritmo que duplica el promedio global, con temperaturas que han superado los 30°C incluso durante las horas nocturnas en ciertas ciudades. Hans Kluge, director de la OMS en Europa, advierte que estas olas de calor han dejado de ser eventos aislados y se han transformado en crisis repetidas, cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes.
El transporte y las autopistas alemanas alcanzan su límite debido a las elevadas temperaturas
Las infraestructuras de transporte están entre las principales afectadas por el calor, con registros cercanos a los 40°C en lugares como la ciudad alemana de Leipzig. En esta ciudad, la empresa de transporte público LVB suspendió completamente el servicio de tranvías debido a que el material sellante entre las vías y el asfalto se fundió y compactó, inutilizando los raíles. Además, la red ferroviaria Deutsche Bahn recomendó evitar viajes y permitió la cancelación sin penalización de billetes de larga distancia, ya que varios trenes fueron suspendidos y las líneas de alta velocidad entre Múnich y Hamburgo sufrieron retrasos de hasta 90 minutos. Problemas similares por la deformación de vías y cancelación de trayectos también se han reportado en Austria oriental, Reino Unido, Francia y Bélgica.
En las autopistas alemanas, las losas de hormigón en las autobahn se han doblado hasta 15 centímetros. En la A2, cerca de Berlín, se detectaron fracturas en el pavimento; la A7 cerró un carril cerca de Hamburgo, y la A115 tuvo que ser clausurada de emergencia en dirección a Nuthetal, entre Potsdam-Drewitz y el enlace con Saarmund, debido a una protuberancia peligrosa causada por la deformación del hormigón. En Alemania también se cancelaron eventos culturales como la Feria del Libro de Berlín y se cerraron tramos de carretera ante el riesgo de fallo en el asfalto.
La cuestión del aire acondicionado en las viviendas europeas
El sector residencial exhibe una baja penetración de sistemas de climatización. En promedio, solo aproximadamente el 20% de los hogares europeos cuenta con aire acondicionado, muy por debajo del 90% observado en Estados Unidos. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 85% de las viviendas alemanas carecen de aire acondicionado o ventiladores, mientras que en España esa cifra alcanza el 63%.
Brian Motherway, de la Agencia Internacional de Energía, explica que en Europa no se ha desarrollado una tradición en el uso del aire acondicionado, ya que hasta hace poco no se consideraba una necesidad. Este panorama genera un dilema planteado por CNN News: recurrir al uso intensivo de estos equipos, con su impacto energético y climático, o adoptar alternativas para afrontar futuras olas de calor. A pesar de ello, datos del Instituto Internacional de Refrigeración citados por CBS News anticipan que el parque de aparatos de aire acondicionado en Europa se duplicará hacia 2050, situación que ya ha provocado el agotamiento de existencias en tiendas francesas.
A nivel global, la temperatura media terrestre ha incrementado en torno a 1,5°C respecto a niveles preindustriales. Aun cuando los Acuerdos de París definieron ese umbral, se estima que será superado para 2030. Registros climáticos de NASA y la Unión Europea evidencian un calentamiento acelerado a aproximadamente 0,35°C por década. NASA confirmó que 2024 fue el año más cálido en superficie desde 1880, mientras la Organización Meteorológica Mundial reconoció a 2025 como uno de los tres años con mayores temperaturas; los últimos once años se ubican entre los más cálidos. Las estimaciones de la OMS indican que las muertes por calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% superiores sin las medidas de adaptación vigentes, porcentaje que se habría duplicado en personas mayores de 80 años.
Acciones urgentes en Francia y movilizaciones en Bélgica
En Francia, las temperaturas extremas han provocado la reducción o parada de producción en varias centrales nucleares, debido a que el agua de los ríos utilizada para refrigeración presenta temperaturas elevadas. Además, el 90% de los hospitales franceses no está preparado para condiciones de calor intenso, lo que ha motivado cierres en colegios y ajustes en horarios laborales. Ante la carencia de climatización, los ciudadanos han recurrido a métodos caseros, popularizando en redes sociales la cobertura de ventanas con papel de aluminio o mantas térmicas para disminuir la radiación solar. En París, donde tres cuartas partes de los tejados absorben calor, personas se reúnen en las orillas del Canal Saint-Martin para refrescarse. Esta situación llevó al ministro francés de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, a anunciar una próxima visita a España para conocer las medidas laborales españolas frente a las olas de calor.
Finalmente, en Bélgica se registraron suspensiones de clases en escuelas. En Bruselas, ante la ausencia de piscinas públicas al aire libre, activistas organizaron inmersiones en estanques públicos como forma de protesta. Esta acción fue en respuesta a comentarios irónicos del ministro de Defensa, Theo Francken, quien sugirió a la población acudir a «piscina, cerveza y barbacoa» ante la ola de calor.

















