Los equipos de emergencia de la Comunidad de Madrid y de Málaga describen la magnitud de los derrumbes y las condiciones climáticas adversas en La Guaira, que complican y acortan el tiempo para localizar supervivientes tras un terremoto que ya supera los 1.700 fallecidos
La región costera caribeña de Venezuela afronta las graves secuelas del doble sismo que sacudió la zona el 24 de junio, dejando un saldo que supera las 1.700 víctimas mortales, según el último informe del Gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. Equipos de rescate españoles han sido enviados a las áreas afectadas, donde describen un panorama crítico marcado por edificios derrumbados, infraestructuras a punto de caer y una población abrumada que pide ayuda constantemente en las calles.
Escenarios de devastación y métodos de búsqueda
Alfonso Parada, bombero del Consorcio Provincial de Málaga y voluntario de la ONG Bomberos Búsqueda y Rescate, arribó al norte de Venezuela el pasado sábado para intentar encontrar personas con vida entre los escombros. «La escena es alarmante: edificios que han colapsado total o parcialmente; personas durmiendo en las calles por miedo a las réplicas; construcciones inclinadas en ángulos nunca antes observados que parecen a punto de derrumbarse», relata el rescatista. Comenta que la población se congrega en las vías públicas solicitando ayuda constante y denunciando la presencia de familiares desaparecidos que aseguran escuchar atrapados bajo las ruinas.
Los equipos trabajan desde las 6 de la mañana hasta el anochecer. Para aumentar las probabilidades de éxito, se desplazan continuamente entre diferentes sitios utilizando geófonos, dispositivos equipados con cámaras capaces de detectar vibraciones o sonidos bajo los escombros. Aunque Parada indica que hasta ahora no han encontrado personas con vida, sí han localizado restos mortales. El grupo mantendrá sus operaciones mientras se requiera búsqueda y rescate en la zona.
El impacto en la zona epicentral y los obstáculos para acceder
El equipo Ericam de la Comunidad de Madrid está desplegado en La Guaira, identificada como epicentro del desastre. Chema González, oficial responsable junto a una compañera, señala que la destrucción se concentra en dos núcleos urbanos costeros con edificaciones altas y un relieve montañoso cercano, un área donde el terremoto ocurrió durante la celebración de San Juan.
González explica que los primeros momentos estuvieron marcados por un caos organizativo debido a los daños en el aeropuerto y al colapso total de las redes de comunicación, lo que provocó que el desplazamiento de 120 kilómetros les tomara entre 10 y 12 horas. Tras los días iniciales, se estableció un campamento base con servicios equivalentes a una pequeña ciudad, protegido por una fuerte presencia de fuerzas militares y policiales que garantizan la seguridad en las calles frente a episodios aislados de saqueos o expresiones de solidaridad comunitaria.
Condiciones climáticas adversas y tipos de colapso estructural
Los profesionales del Ericam, con turnos de hasta 12 horas seguidas sin referencias horarias claras, advierten que el clima dificulta las opciones de supervivencia. Se esperan temperaturas constantes entre 28 ºC y 32 ºC con humedad relativa del 76% al 83%, condiciones que aceleran la deshidratación de los atrapados. González compara este caso con experiencias anteriores en Turquía, donde el frío permitió rescates incluso una semana después del sismo, una posibilidad muy limitada en el Caribe debido al calor intenso.
Desde un punto de vista técnico, los bomberos identifican dos principales formas de colapso en los edificios:
- El hundimiento vertical, conocido como pancake, que aplasta los pisos consecutivamente y disminuye significativamente las probabilidades de supervivencia.
- El desplome en ángulo oblicuo, que genera espacios y huecos más amplios entre los escombros, posibilitando que las víctimas puedan resistir por más tiempo.
González menciona el caso de estructuras de 15 plantas, aproximadamente 45 metros de altura, que se han reducido a cerca de 10 metros tras el colapso.
Datos sobre víctimas y cambio de fase en la intervención
Hasta ahora, el dispositivo del Ericam ha logrado rescatar a dos personas con vida y registrar varios fallecidos. González destaca el impacto psicológico que sufren los integrantes del equipo debido a los altibajos en los resultados durante las inspecciones, por lo que se prevé un seguimiento psicológico a su regreso a España.
Frente a los datos oficiales que reportan más de 1.700 muertos, los primeros recuentos en las áreas intervenidas indican un mínimo de 1.430 fallecidos y 3.000 heridos, cifras que se espera aumenten debido a la dificultad para obtener registros precisos en el corto plazo. Pese a la disminución gradual de las probabilidades de encontrar supervivientes, los equipos internacionales continúan las tareas en sus sectores, en preparación para concluir la fase de rescate e iniciar el retiro de escombros por motivos sanitarios.
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