La ofensiva de los dirigentes territoriales contra el Orgullo desarma la vía ‘lepenista’ con la que el partido aspiraba a desvincularse del estigma de la homofobia.
MADRID.— Las conmemoraciones por el mes del Orgullo LGTBIQ+ han generado una nueva división en el discurso interno de Vox. Una serie de reproches y críticas fuertes provenientes de importantes miembros de la formación ha impedido el avance del cambio estratégico de orientación ‘lepenista’ mediante el cual el partido trataba de reducir sus vinculaciones con la homofobia y concurrir por el apoyo de ciertos sectores del colectivo.
En las semanas recientes, varios portavoces y responsables territoriales de Vox han recurrido nuevamente a un lenguaje de enfrentamiento directo contra los eventos del Orgullo. Desde el propio partido se ha catalogado estas movilizaciones y expresiones públicas como una representación «absurda» y acciones de «cuestionable gusto», contradiciendo así los esfuerzos de la dirección para suavizar la comunicación institucional.
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En las semanas recientes, varios portavoces y responsables territoriales de Vox han recurrido nuevamente a un lenguaje de enfrentamiento directo contra los eventos del Orgullo. Desde el propio partido se ha catalogado estas movilizaciones y expresiones públicas como una representación «absurda» y acciones de «cuestionable gusto», contradiciendo así los esfuerzos de la dirección para suavizar la comunicación institucional.
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