El Centro Andaluz de Información de Medicamentos y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla alertan de que los fármacos fotosensibilizantes alteran la respuesta de la piel ante el sol, por lo que no basta con elegir únicamente un factor de protección elevado.
Durante el verano, el uso de crema solar es fundamental, sobre todo en personas mayores de 65 años. Sin embargo, los profesionales del Centro Andaluz de Información de Medicamentos (CADIME) y del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla han señalado un error común: asumir que el protector solar funciona igual en todos, sin tener en cuenta factores como la edad, tipo de piel, enfermedades existentes o medicamentos que se estén tomando.
Con la edad, la piel sufre cambios biológicos importantes, como la disminución de melanina y una menor capacidad para reparar el ADN en la epidermis. Por ello, se recomienda que mayores de 65 años usen de forma constante un factor de protección solar (FPS) superior a 30. Sin embargo, elegir solo un factor alto no elimina los riesgos solares si se están consumiendo medicamentos que aumentan la sensibilidad cutánea. En estas situaciones, la crema solar puede no ser suficientemente efectiva contra la radiación solar.
El CADIME recuerda que ciertos fármacos fotosensibilizantes pueden causar una reacción anormal en la piel expuesta a la radiación ultravioleta, provocando reacciones fototóxicas o fotoalérgicas. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla distingue entre medicamentos fotosensibles y fotosensibilizantes, destacando que estos últimos provocan efectos adversos en la piel al recibir radiación solar durante el tratamiento. La fototoxicidad es la reacción más común, cuya gravedad depende de la cantidad acumulada del fármaco en la piel y la intensidad de la radiación, y puede variar desde lesiones parecidas a quemaduras solares hasta daños más extensos.
Entre los fármacos fotosensibilizantes se encuentran antibióticos como quinolonas y tetraciclinas, antiinflamatorios no esteroideos, retinoides sistémicos y ciertos quimioterápicos. También se encuentran en tratamientos habituales como antihipertensivos, antidiabéticos orales, estatinas, fibratos, psicofármacos y omeprazol. Aunque no todos los pacientes desarrollan reacciones adversas, es importante revisar el prospecto, consultar con profesionales sanitarios y elegir adecuadamente el protector solar.
Si se está tomando algún medicamento y se va a estar al aire libre, las entidades sanitarias insisten en que abandonar el tratamiento sin consultar es un error en la mayoría de los casos. Es fundamental hablar con el médico o farmacéutico antes de tomar esta decisión. Además, el CADIME recomienda no depender solo de las cremas solares, sino complementar su uso con medidas como evitar el sol directo en las horas centrales del día, usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol. En cuanto al fotoprotector, se debe reaplicar al menos cada dos horas y con mayor frecuencia si hay sudoración o contacto con agua.
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El CADIME recuerda que ciertos fármacos fotosensibilizantes pueden causar una reacción anormal en la piel expuesta a la radiación ultravioleta, provocando reacciones fototóxicas o fotoalérgicas. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla distingue entre medicamentos fotosensibles y fotosensibilizantes, destacando que estos últimos provocan efectos adversos en la piel al recibir radiación solar durante el tratamiento. La fototoxicidad es la reacción más común, cuya gravedad depende de la cantidad acumulada del fármaco en la piel y la intensidad de la radiación, y puede variar desde lesiones parecidas a quemaduras solares hasta daños más extensos.
Entre los fármacos fotosensibilizantes se encuentran antibióticos como quinolonas y tetraciclinas, antiinflamatorios no esteroideos, retinoides sistémicos y ciertos quimioterápicos. También se encuentran en tratamientos habituales como antihipertensivos, antidiabéticos orales, estatinas, fibratos, psicofármacos y omeprazol. Aunque no todos los pacientes desarrollan reacciones adversas, es importante revisar el prospecto, consultar con profesionales sanitarios y elegir adecuadamente el protector solar.
Si se está tomando algún medicamento y se va a estar al aire libre, las entidades sanitarias insisten en que abandonar el tratamiento sin consultar es un error en la mayoría de los casos. Es fundamental hablar con el médico o farmacéutico antes de tomar esta decisión. Además, el CADIME recomienda no depender solo de las cremas solares, sino complementar su uso con medidas como evitar el sol directo en las horas centrales del día, usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol. En cuanto al fotoprotector, se debe reaplicar al menos cada dos horas y con mayor frecuencia si hay sudoración o contacto con agua.
El Centro Andaluz de Información de Medicamentos y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla alertan de que los fármacos fotosensibilizantes alteran la respuesta de la piel ante el sol, por lo que no basta con elegir únicamente un factor de protección elevado.
Durante el verano, el uso de crema solar es fundamental, sobre todo en personas mayores de 65 años. Sin embargo, los profesionales del Centro Andaluz de Información de Medicamentos (CADIME) y del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla han señalado un error común: asumir que el protector solar funciona igual en todos, sin tener en cuenta factores como la edad, tipo de piel, enfermedades existentes o medicamentos que se estén tomando.
Con la edad, la piel sufre cambios biológicos importantes, como la disminución de melanina y una menor capacidad para reparar el ADN en la epidermis. Por ello, se recomienda que mayores de 65 años usen de forma constante un factor de protección solar (FPS) superior a 30. Sin embargo, elegir solo un factor alto no elimina los riesgos solares si se están consumiendo medicamentos que aumentan la sensibilidad cutánea. En estas situaciones, la crema solar puede no ser suficientemente efectiva contra la radiación solar.
El CADIME recuerda que ciertos fármacos fotosensibilizantes pueden causar una reacción anormal en la piel expuesta a la radiación ultravioleta, provocando reacciones fototóxicas o fotoalérgicas. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla distingue entre medicamentos fotosensibles y fotosensibilizantes, destacando que estos últimos provocan efectos adversos en la piel al recibir radiación solar durante el tratamiento. La fototoxicidad es la reacción más común, cuya gravedad depende de la cantidad acumulada del fármaco en la piel y la intensidad de la radiación, y puede variar desde lesiones parecidas a quemaduras solares hasta daños más extensos.
Entre los fármacos fotosensibilizantes se encuentran antibióticos como quinolonas y tetraciclinas, antiinflamatorios no esteroideos, retinoides sistémicos y ciertos quimioterápicos. También se encuentran en tratamientos habituales como antihipertensivos, antidiabéticos orales, estatinas, fibratos, psicofármacos y omeprazol. Aunque no todos los pacientes desarrollan reacciones adversas, es importante revisar el prospecto, consultar con profesionales sanitarios y elegir adecuadamente el protector solar.
Si se está tomando algún medicamento y se va a estar al aire libre, las entidades sanitarias insisten en que abandonar el tratamiento sin consultar es un error en la mayoría de los casos. Es fundamental hablar con el médico o farmacéutico antes de tomar esta decisión. Además, el CADIME recomienda no depender solo de las cremas solares, sino complementar su uso con medidas como evitar el sol directo en las horas centrales del día, usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol. En cuanto al fotoprotector, se debe reaplicar al menos cada dos horas y con mayor frecuencia si hay sudoración o contacto con agua.
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Con la edad, la piel sufre cambios biológicos importantes, como la disminución de melanina y una menor capacidad para reparar el ADN en la epidermis. Por ello, se recomienda que mayores de 65 años usen de forma constante un factor de protección solar (FPS) superior a 30. Sin embargo, elegir solo un factor alto no elimina los riesgos solares si se están consumiendo medicamentos que aumentan la sensibilidad cutánea. En estas situaciones, la crema solar puede no ser suficientemente efectiva contra la radiación solar.
El CADIME recuerda que ciertos fármacos fotosensibilizantes pueden causar una reacción anormal en la piel expuesta a la radiación ultravioleta, provocando reacciones fototóxicas o fotoalérgicas. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla distingue entre medicamentos fotosensibles y fotosensibilizantes, destacando que estos últimos provocan efectos adversos en la piel al recibir radiación solar durante el tratamiento. La fototoxicidad es la reacción más común, cuya gravedad depende de la cantidad acumulada del fármaco en la piel y la intensidad de la radiación, y puede variar desde lesiones parecidas a quemaduras solares hasta daños más extensos.
Entre los fármacos fotosensibilizantes se encuentran antibióticos como quinolonas y tetraciclinas, antiinflamatorios no esteroideos, retinoides sistémicos y ciertos quimioterápicos. También se encuentran en tratamientos habituales como antihipertensivos, antidiabéticos orales, estatinas, fibratos, psicofármacos y omeprazol. Aunque no todos los pacientes desarrollan reacciones adversas, es importante revisar el prospecto, consultar con profesionales sanitarios y elegir adecuadamente el protector solar.
Si se está tomando algún medicamento y se va a estar al aire libre, las entidades sanitarias insisten en que abandonar el tratamiento sin consultar es un error en la mayoría de los casos. Es fundamental hablar con el médico o farmacéutico antes de tomar esta decisión. Además, el CADIME recomienda no depender solo de las cremas solares, sino complementar su uso con medidas como evitar el sol directo en las horas centrales del día, usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol. En cuanto al fotoprotector, se debe reaplicar al menos cada dos horas y con mayor frecuencia si hay sudoración o contacto con agua.
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Con la edad, la piel sufre cambios biológicos importantes, como la disminución de melanina y una menor capacidad para reparar el ADN en la epidermis. Por ello, se recomienda que mayores de 65 años usen de forma constante un factor de protección solar (FPS) superior a 30. Sin embargo, elegir solo un factor alto no elimina los riesgos solares si se están consumiendo medicamentos que aumentan la sensibilidad cutánea. En estas situaciones, la crema solar puede no ser suficientemente efectiva contra la radiación solar.
El CADIME recuerda que ciertos fármacos fotosensibilizantes pueden causar una reacción anormal en la piel expuesta a la radiación ultravioleta, provocando reacciones fototóxicas o fotoalérgicas. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla distingue entre medicamentos fotosensibles y fotosensibilizantes, destacando que estos últimos provocan efectos adversos en la piel al recibir radiación solar durante el tratamiento. La fototoxicidad es la reacción más común, cuya gravedad depende de la cantidad acumulada del fármaco en la piel y la intensidad de la radiación, y puede variar desde lesiones parecidas a quemaduras solares hasta daños más extensos.
Entre los fármacos fotosensibilizantes se encuentran antibióticos como quinolonas y tetraciclinas, antiinflamatorios no esteroideos, retinoides sistémicos y ciertos quimioterápicos. También se encuentran en tratamientos habituales como antihipertensivos, antidiabéticos orales, estatinas, fibratos, psicofármacos y omeprazol. Aunque no todos los pacientes desarrollan reacciones adversas, es importante revisar el prospecto, consultar con profesionales sanitarios y elegir adecuadamente el protector solar.
Si se está tomando algún medicamento y se va a estar al aire libre, las entidades sanitarias insisten en que abandonar el tratamiento sin consultar es un error en la mayoría de los casos. Es fundamental hablar con el médico o farmacéutico antes de tomar esta decisión. Además, el CADIME recomienda no depender solo de las cremas solares, sino complementar su uso con medidas como evitar el sol directo en las horas centrales del día, usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol. En cuanto al fotoprotector, se debe reaplicar al menos cada dos horas y con mayor frecuencia si hay sudoración o contacto con agua.
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Durante el verano, el uso de crema solar es fundamental, sobre todo en personas mayores de 65 años. Sin embargo, los profesionales del Centro Andaluz de Información de Medicamentos (CADIME) y del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla han señalado un error común: asumir que el protector solar funciona igual en todos, sin tener en cuenta factores como la edad, tipo de piel, enfermedades existentes o medicamentos que se estén tomando.
Con la edad, la piel sufre cambios biológicos importantes, como la disminución de melanina y una menor capacidad para reparar el ADN en la epidermis. Por ello, se recomienda que mayores de 65 años usen de forma constante un factor de protección solar (FPS) superior a 30. Sin embargo, elegir solo un factor alto no elimina los riesgos solares si se están consumiendo medicamentos que aumentan la sensibilidad cutánea. En estas situaciones, la crema solar puede no ser suficientemente efectiva contra la radiación solar.
El CADIME recuerda que ciertos fármacos fotosensibilizantes pueden causar una reacción anormal en la piel expuesta a la radiación ultravioleta, provocando reacciones fototóxicas o fotoalérgicas. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla distingue entre medicamentos fotosensibles y fotosensibilizantes, destacando que estos últimos provocan efectos adversos en la piel al recibir radiación solar durante el tratamiento. La fototoxicidad es la reacción más común, cuya gravedad depende de la cantidad acumulada del fármaco en la piel y la intensidad de la radiación, y puede variar desde lesiones parecidas a quemaduras solares hasta daños más extensos.
Entre los fármacos fotosensibilizantes se encuentran antibióticos como quinolonas y tetraciclinas, antiinflamatorios no esteroideos, retinoides sistémicos y ciertos quimioterápicos. También se encuentran en tratamientos habituales como antihipertensivos, antidiabéticos orales, estatinas, fibratos, psicofármacos y omeprazol. Aunque no todos los pacientes desarrollan reacciones adversas, es importante revisar el prospecto, consultar con profesionales sanitarios y elegir adecuadamente el protector solar.
Si se está tomando algún medicamento y se va a estar al aire libre, las entidades sanitarias insisten en que abandonar el tratamiento sin consultar es un error en la mayoría de los casos. Es fundamental hablar con el médico o farmacéutico antes de tomar esta decisión. Además, el CADIME recomienda no depender solo de las cremas solares, sino complementar su uso con medidas como evitar el sol directo en las horas centrales del día, usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol. En cuanto al fotoprotector, se debe reaplicar al menos cada dos horas y con mayor frecuencia si hay sudoración o contacto con agua.
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Durante el verano, el uso de crema solar es fundamental, sobre todo en personas mayores de 65 años. Sin embargo, los profesionales del Centro Andaluz de Información de Medicamentos (CADIME) y del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla han señalado un error común: asumir que el protector solar funciona igual en todos, sin tener en cuenta factores como la edad, tipo de piel, enfermedades existentes o medicamentos que se estén tomando.
Con la edad, la piel sufre cambios biológicos importantes, como la disminución de melanina y una menor capacidad para reparar el ADN en la epidermis. Por ello, se recomienda que mayores de 65 años usen de forma constante un factor de protección solar (FPS) superior a 30. Sin embargo, elegir solo un factor alto no elimina los riesgos solares si se están consumiendo medicamentos que aumentan la sensibilidad cutánea. En estas situaciones, la crema solar puede no ser suficientemente efectiva contra la radiación solar.
El CADIME recuerda que ciertos fármacos fotosensibilizantes pueden causar una reacción anormal en la piel expuesta a la radiación ultravioleta, provocando reacciones fototóxicas o fotoalérgicas. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla distingue entre medicamentos fotosensibles y fotosensibilizantes, destacando que estos últimos provocan efectos adversos en la piel al recibir radiación solar durante el tratamiento. La fototoxicidad es la reacción más común, cuya gravedad depende de la cantidad acumulada del fármaco en la piel y la intensidad de la radiación, y puede variar desde lesiones parecidas a quemaduras solares hasta daños más extensos.
Entre los fármacos fotosensibilizantes se encuentran antibióticos como quinolonas y tetraciclinas, antiinflamatorios no esteroideos, retinoides sistémicos y ciertos quimioterápicos. También se encuentran en tratamientos habituales como antihipertensivos, antidiabéticos orales, estatinas, fibratos, psicofármacos y omeprazol. Aunque no todos los pacientes desarrollan reacciones adversas, es importante revisar el prospecto, consultar con profesionales sanitarios y elegir adecuadamente el protector solar.
Si se está tomando algún medicamento y se va a estar al aire libre, las entidades sanitarias insisten en que abandonar el tratamiento sin consultar es un error en la mayoría de los casos. Es fundamental hablar con el médico o farmacéutico antes de tomar esta decisión. Además, el CADIME recomienda no depender solo de las cremas solares, sino complementar su uso con medidas como evitar el sol directo en las horas centrales del día, usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol. En cuanto al fotoprotector, se debe reaplicar al menos cada dos horas y con mayor frecuencia si hay sudoración o contacto con agua.
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Durante el verano, el uso de crema solar es fundamental, sobre todo en personas mayores de 65 años. Sin embargo, los profesionales del Centro Andaluz de Información de Medicamentos (CADIME) y del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla han señalado un error común: asumir que el protector solar funciona igual en todos, sin tener en cuenta factores como la edad, tipo de piel, enfermedades existentes o medicamentos que se estén tomando.
Con la edad, la piel sufre cambios biológicos importantes, como la disminución de melanina y una menor capacidad para reparar el ADN en la epidermis. Por ello, se recomienda que mayores de 65 años usen de forma constante un factor de protección solar (FPS) superior a 30. Sin embargo, elegir solo un factor alto no elimina los riesgos solares si se están consumiendo medicamentos que aumentan la sensibilidad cutánea. En estas situaciones, la crema solar puede no ser suficientemente efectiva contra la radiación solar.
El CADIME recuerda que ciertos fármacos fotosensibilizantes pueden causar una reacción anormal en la piel expuesta a la radiación ultravioleta, provocando reacciones fototóxicas o fotoalérgicas. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla distingue entre medicamentos fotosensibles y fotosensibilizantes, destacando que estos últimos provocan efectos adversos en la piel al recibir radiación solar durante el tratamiento. La fototoxicidad es la reacción más común, cuya gravedad depende de la cantidad acumulada del fármaco en la piel y la intensidad de la radiación, y puede variar desde lesiones parecidas a quemaduras solares hasta daños más extensos.
Entre los fármacos fotosensibilizantes se encuentran antibióticos como quinolonas y tetraciclinas, antiinflamatorios no esteroideos, retinoides sistémicos y ciertos quimioterápicos. También se encuentran en tratamientos habituales como antihipertensivos, antidiabéticos orales, estatinas, fibratos, psicofármacos y omeprazol. Aunque no todos los pacientes desarrollan reacciones adversas, es importante revisar el prospecto, consultar con profesionales sanitarios y elegir adecuadamente el protector solar.
Si se está tomando algún medicamento y se va a estar al aire libre, las entidades sanitarias insisten en que abandonar el tratamiento sin consultar es un error en la mayoría de los casos. Es fundamental hablar con el médico o farmacéutico antes de tomar esta decisión. Además, el CADIME recomienda no depender solo de las cremas solares, sino complementar su uso con medidas como evitar el sol directo en las horas centrales del día, usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol. En cuanto al fotoprotector, se debe reaplicar al menos cada dos horas y con mayor frecuencia si hay sudoración o contacto con agua.

















