Durante el juicio que enfrenta a Elon Musk con OpenAI y su CEO, Sam Altman, en un tribunal federal de Oakland, California, el empresario destacó una vez más los riesgos asociados a la inteligencia artificial. Musk, creador de Tesla, SpaceX y xAI, advirtió ante el jurado sobre el potencial de la IA para ser una herramienta valiosa para la humanidad, pero también alertó sobre la posibilidad de que se convierta en un riesgo existencial si no se maneja con cautela.
En su testimonio, Musk expresó una «alarma profunda» respecto al desarrollo de la inteligencia artificial, señalando que esta tecnología «podría acabar con todos nosotros», según el reporte judicial difundido por El País. Además, reiteró la comparación de los peligros de la IA con la trama de ‘Terminator’, una analogía que ha empleado en otras ocasiones para ilustrar la amenaza de sistemas autónomos descontrolados.
El litigio surge tras la disputa por la dirección de OpenAI, empresa que Musk cofundó en 2015. El empresario argumenta que la organización ha abandonado su misión inicial de operar sin fines de lucro y en beneficio de la humanidad, acusando a Altman y Greg Brockman de convertir la compañía en un negocio enfocado en las ganancias económicas. Musk exige revertir esta transformación y plantea que los daños económicos se destinen al área sin ánimo de lucro de OpenAI.
Musk señala a OpenAI por desviar su propósito original
Musk manifestó en su declaración que se sintió defraudado por la evolución de OpenAI y subrayó que su apoyo económico inicial fue con la intención de desarrollar una inteligencia artificial segura y beneficiosa para la sociedad. Durante la audiencia, reconoció que quizás fue ingenuo al proporcionar financiación sin condiciones a la start-up, en referencia a los millones que invirtió en sus primeros años.
Además, recordó que su inquietud sobre la IA data de años atrás, cuando conversaba con destacados líderes tecnológicos, incluido el cofundador de Google, Larry Page. Estas charlas reforzaron su temor sobre la falta de límites éticos y de seguridad en el avance de la inteligencia artificial avanzada.
La defensa de OpenAI rechazó estas acusaciones, sosteniendo que Musk estaba informado sobre los planes de la compañía, que no existía un compromiso legal para mantener la estructura original y que sus acciones responden a intereses competitivos, dado que dirige la empresa rival xAI.
Intercambio tenso con el equipo legal de OpenAI
La declaración de Musk estuvo marcada por momentos de confrontación. Durante el interrogatorio, el abogado de OpenAI, William Savitt, intentó cuestionar la veracidad del testimonio exhibiendo correos y documentos internos sobre la estructura corporativa. Musk respondió indicando que las preguntas buscaban confundirlo. «Sus preguntas no son simples. Están diseñadas para ponerme a prueba», expresó ante el tribunal.
Savitt argumentó ante el jurado que la demanda de Musk no es un acto altruista en defensa de la misión original, sino una reacción por no haber mantenido el control del proyecto, dado que ahora compite con OpenAI a través de xAI. «La evidencia demostrará que Musk nunca estuvo realmente interesado en que OpenAI fuera una entidad sin ánimo de lucro», afirmó el abogado.
Un juicio decisivo para el porvenir de OpenAI
Este caso cuenta con gran atención en Silicon Valley debido a sus posibles implicaciones para el futuro de OpenAI, una de las empresas más influyentes en tecnología. El proceso se lleva a cabo ante un jurado en Oakland y se prevé que dure varias semanas, con la participación de figuras relevantes del sector tecnológico.
Más allá de la disputa empresarial, el juicio plantea una cuestión fundamental: quién debe supervisar el desarrollo de la inteligencia artificial avanzada y bajo qué criterios. Musk sostiene que el peligro no radica solo en la competencia económica, sino en la posibilidad de que sistemas cada vez más poderosos sobrepasen la capacidad humana para controlarlos.
Por su parte, OpenAI defiende que su evolución corporativa ha sido necesaria para financiar el desarrollo de modelos avanzados y que continúa manteniendo mecanismos de supervisión alineados con su misión inicial. Ahora, el tribunal deberá decidir la validez legal de las promesas fundacionales y si Musk tiene derecho a solicitar cambios en la estructura de una empresa que dejó hace años.
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