El fundador de Microsoft acudió voluntariamente ante el Comité de Supervisión, asegurando que el financiero trató de coaccionarlo mediante chantajes relacionados con sus infidelidades, aunque afirma que esto no prosperó.
Bill Gates, filántropo y cofundador de Microsoft, testificó este miércoles a puerta cerrada ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. En una de las audiencias más relevantes tras la liberación masiva de documentos de Jeffrey Epstein, Gates explicó que el financiero, quien murió en prisión en 2019 tras ser acusado de operar una red de tráfico sexual de menores, intentó utilizar información delicada sobre sus infidelidades para presionarlo y mantener contacto y colaboración económica.
El empresario señaló con firmeza en su declaración escrita que «intentó valerse de mis infidelidades para presionarme, sin éxito» y subrayó que «nunca existió una relación recíproca ni interés en estrechar vínculos con Epstein».
Inicio de la relación y el intento de presión
Según relató Gates, se conocieron en 2011 por medio de intermediarios filantrópicos. Epstein se presentó como un gestor con capacidad para movilizar grandes sumas de dinero provenientes de fondos soberanos y patrimonios importantes para proyectos de salud global liderados por la Fundación Gates.
Bajo esta premisa, sostuvieron cinco encuentros entre 2011 y 2012, con contactos esporádicos hasta diciembre de 2014, cuando, según el empresario, cesaron completamente. Durante el último periodo de esta relación, Epstein intentó usar información confidencial sobre la vida personal de Gates para evitar que terminara los vínculos financieros y personales.
La declaración se produce meses después de la filtración de borradores de correos electrónicos no enviados, en los que Epstein insinuaba falsamente haber facilitado encuentros para Gates o tener conocimiento de detalles médicos personales. Gates negó rotundamente esas afirmaciones: «Esos mensajes son falsos. Nunca estuve en su isla, finca o mansión en Florida, ni conocí a ninguna mujer por su medio. Mis relaciones extramaritales no tienen relación alguna con mis interacciones con Epstein».
Diversas figuras públicas bajo escrutinio político
La comisión que interroga a Gates no busca un proceso penal –el caso principal concluyó con la muerte de Epstein y la condena de su colaboradora Ghislaine Maxwell– sino manejar el impacto y la supervisión política de más de tres millones de páginas de documentos del FBI que han sido desclasificados sistemáticamente.
Aunque algunos legisladores describieron a Gates como «algo defensivo» al resguardar su reputación, reconocieron que colaboró y respondió todas las preguntas. Durante la audiencia, se le cuestionó por qué continuó reuniéndose con Epstein tras la condena que este cumplió en 2008 en Florida por delitos sexuales con menores.
Gates reconoció: «Acepté esa presentación sin el nivel de análisis que debería haber tenido», reiterando su arrepentimiento expresado en otras ocasiones: «Lamento cada momento que pasé con él».
Con esta declaración, Gates se suma a la lista de personalidades políticas, empresariales y de la realeza que han sido examinadas en Washington para desmantelar la red de influencia que Epstein extendió durante dos décadas en las máximas instancias del poder estadounidense.
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