Un reportaje de El País ha centrado nuevamente la atención en las Hijas del Amor Misericordioso (HAM), un grupo de fieles que actúa en Madrid y que enfrenta serias acusaciones por prácticas sectarias y maltratos psicológicos. Aunque la Archidiócesis de Madrid llevó a cabo una intervención en la organización el verano pasado, esta continúa en funcionamiento, generando preocupación entre las familias de las jóvenes afectadas.
El método de aislamiento y control
Los relatos recopilados describen un sistema de captación y dominio que los especialistas califican como un “clonaje psicológico”. Según expertos y familiares, el proceso de transformación de las adolescentes sigue un patrón preocupante:
- Despersonalización: Las jóvenes adoptan gestos, formas de expresión y hasta un modo de hablar muy similares. “Todas tienen la misma sonrisa y están condicionadas a pensar de manera uniforme”, indican fuentes próximas al caso.
- Aislamiento riguroso: El contacto con personas externas se limita a una hora mensual bajo un control estricto. Todas las comunicaciones, incluyendo el correo, son supervisadas por el grupo.
- Separación familiar: Se instruye a las integrantes para que vean a la comunidad como su “única familia”, argumentando que alejarse de sus padres es necesario para salvar su alma.
Acusaciones de abusos y medicación sin supervisión
Lo que en principio eran retiros espirituales para jóvenes ha derivado en denuncias más graves. Algunas madres han denunciado que dentro de la congregación se administran antidepresivos y ansiolíticos sin prescripción médica ni seguimiento clínico, con la intención de controlar el estado emocional de las chicas dentro del grupo.
Asimismo, tras la destitución en agosto de 2025 de María Milagrosa Pérez Caballero, fundadora y líder, realizada por el Arzobispado, se conocieron sospechas de abusos sexuales y psicológicos que motivaron la intervención eclesiástica.
Intervención sin paralizar las actividades
Aunque la administración formal de la asociación fue tomada por una comisaria pontificia (Pilar Arroyo), la realidad en el lugar indica que la estructura de las HAM sigue en funcionamiento. Este caso presenta particularidades complejas ya que:
- Lacuna legal: No constituyen una orden religiosa clásica, sino una “asociación de fieles”, lo que implica que la Iglesia dispone de un margen diferente para su disolución.
- Estado emocional: Las jóvenes que han logrado escapar describen un proceso de despertar doloroso al entender que vivían inmersas en una “gran falsedad”.
Opinión de especialistas: Psicólogos como Miguel Perlado advierten que este tipo de grupos homogenizan a las personas bajo un mismo marco ideológico, eliminando el pensamiento crítico y la autonomía individual bajo la apariencia de una total entrega religiosa.
En tanto la investigación continúa, las familias reclaman a la Iglesia y a las autoridades judiciales adoptar medidas más severas para evitar que más jóvenes queden atrapadas en lo que definen como una red de manipulación perjudicial.
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