El papa León XIV bendijo la nueva estructura del templo diseñado por Antoni Gaudí durante una ceremonia emotiva que contó con la asistencia de los Reyes y un espectáculo de drones acompañado de música sinfónica.
Barcelona ha alcanzado un nuevo hito con gran repercusión internacional al unir tradición y modernidad en una emisión televisiva de máxima audiencia. La ciudad condal creó una imagen memorable que evoca momentos históricos relevantes, como el encendido del pebetero en los Juegos Olímpicos, mediante una ceremonia caracterizada por su sensibilidad, expectación y la participación directa del público. La inauguración oficial de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia se concretó después de la bendición del papa León XIV. El evento destacó por una armonía visual basada en un guion detallado y varios ensayos previos para garantizar el correcto desarrollo de cada aspecto emocional.
Los momentos previos fueron cruciales para contextualizar la historia arquitectónica antes de la misa. El papa León XIV y los Reyes, Don Felipe y Doña Letizia, fueron recibidos a su llegada por Valentina, una niña de 13 años diagnosticada con neuropatía del síndrome de Leber, que solo distingue luces y sombras. Junto a una maqueta a escala de la Torre de Jesucristo, Valentina explicó a las autoridades las características de su diseño, permitiendo al público entender la concepción original de Gaudí para la cruz que corona la torre, diseñada para reflejar la luz solar durante el día y proyectar haces luminosos hacia el cielo por la noche.
Posteriormente tuvo lugar la Santa Misa, marcada por la solemnidad litúrgica y la expectación social ante el cambio definitivo en la silueta de la Sagrada Familia. El obispo de Roma ofició la bendición de esta estructura pensada para perdurar en el tiempo, alejándose de las dinámicas contemporáneas. La dirección creativa del cierre de la ceremonia correspondió a Igor Cortadellas, quien concibió un final que enlazaba con el comienzo. Un grupo de niños cantó frente a la fachada del Nacimiento —la única parte que Gaudí llegó a ver casi terminada en vida— mientras portaban una luminosidad que se transmitió entre los asistentes. Esta acción colectiva culminó con el encendido integral de la Sagrada Familia, acompañado por una composición sinfónica.
La emisión televisiva fue dirigida por Paulí Subirá, realizador de TV3, quien combinó señales en directo e imágenes preparadas para transmitir la emoción y los detalles visuales a los espectadores. Durante el espectáculo se reveló que la orquesta del Gran Teatre del Liceu actuaba dentro de la nueva torre en el momento en que la cruz empezó a emitir sus haces de luz. El momento culminante incluyó la proyección en el cielo, mediante drones, de la figura de Antoni Gaudí, simulando un rostro celestial que validaba la finalización de su proyecto histórico. Los drones también formaron en el firmamento la frase: “Primero el amor, después la técnica. A. Gaudí”. El papa destacó la carga simbólica del acto al enfatizar que la vida es una obra siempre en construcción, en una ceremonia donde la cultura mediterránea transformó la tradición en innovación arquitectónica y simbólica.
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