El presidente del Ejecutivo central anuncia una respuesta firme a las acusaciones mientras Alberto Núñez Feijóo le señala como el responsable y financiador de una «gestapillo» para obstaculizar las investigaciones sobre corrupción.
MADRID.– En un escenario de notable fragilidad parlamentaria —sin Presupuestos Generales y con múltiples frentes judiciales que afectan al PSOE y a su círculo cercano—, el presidente Pedro Sánchez ha optado por adoptar una postura de defensa y lanzar una ofensiva ideológica. En la última sesión de control en el Congreso, evitó responder sobre las supuestas tramas de corrupción que implican a su partido y se presentó como víctima de una conspiración a gran escala.
De acuerdo con Sánchez, la serie de informes y procesos judiciales responden a los ataques de las «élites en España», de «gobiernos muy poderosos» a nivel mundial y de «tecnoligarcas que difunden mentiras» en redes sociales. En su opinión, su agenda legislativa —incluyendo la reforma laboral, la Ley de Amnistía y el incremento del salario mínimo— resulta incómoda para estos intereses, que, afirmó, tienen vínculos con el Partido Popular y Vox.
Pedro Sánchez: «El Gobierno se conforma con el apoyo de los votos ciudadanos, no con los atajos que la oposición intenta tomar con ayuda externa (…). Responderemos de forma firme a los ataques, infundios y falsedades que están dirigiéndose contra el PSOE y el Ejecutivo».
La polémica por los móviles incautados
La referencia de Sánchez a los «gobiernos muy poderosos» fue interpretada por la oposición como una alusión a Estados Unidos. Este país facilitó a la Policía Nacional la extracción de datos del móvil del empresario venezolano Rodolfo Reyes (expropietario de Plus Ultra), material que, según fuentes judiciales, podría contener información comprometedora para el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Además, se suma el caso de Leire Díez, considerada la «intermediaria» del partido, quien bajo supuesta protección de María Jesús Montero habría intentado realizar varias operaciones irregulares en empresas públicas. La aparición de las iniciales «P.S.» en las anotaciones de Díez ha generado alarma. Desde La Moncloa reconocen que las siglas corresponden a Pedro Sánchez, pero niegan cualquier vínculo o reunión entre él y Díez.
Feijóo reclama elecciones: «¿Cuánto tiempo más prolongará esta situación?»
La oposición respondió elevando la tensión en el Congreso. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, acusó a Sánchez de ser el «promotor, financiador y principal beneficiario» de una «gestapillo» creada dentro del partido para frenar las investigaciones de jueces y Guardia Civil.
Feijóo cuestionó la supuesta lucha contundente contra la corrupción del Gobierno, recordando que el PSOE tardó en actuar frente a figuras clave como José Luis Ábalos o Santos Cerdán, y que aún no ha presentado querella contra Leire Díez, pese a que Patxi López, portavoz parlamentario, afirma que Ferraz estudia opciones legales. Para los populares, esa inacción se debe al temor de que Díez pueda revelar información comprometedora.
«O Sánchez estaba al tanto y entonces debería dimitir por corrupción, o desconocía lo ocurrido y debería irse por ineptitud», sentenció Feijóo, para finalizar exigiendo al presidente que disuelva las Cortes: «¿Hasta cuándo va a prolongar esta situación antes de dar la palabra a los españoles?».
Por ahora, el Ejecutivo confía en los datos macroeconómicos positivos presentados por el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, para desviar la atención de los tribunales que amenazan con paralizar la legislatura.
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