La cuarta entrega del programa gastronómico arrancó en el estudio con un juego de rol que simulaba la dinámica entre lobos y aldeanos. En esta etapa inicial, los concursantes tenían que identificar qué compañeros desempeñaban cada papel. Santiago y Edu Soto fueron señalados por sus compañeros como los lobos, confirmándose esta condición y siendo enviados directamente a la galería.
Los demás participantes cocinaron polenta en variantes dulce o salada. Las preparaciones de Anabel, David, Bibiana, Mala, Paz y María Escoté obtuvieron los mejores resultados, destacando especialmente Mala y María Escoté. Finalmente, la diseñadora obtuvo el pin de la inmunidad infiel, un recurso que le le permitirá evitar la eliminación en el momento que decida usarlo, aunque sus compañeros pueden arrebatarle este beneficio en la prueba inicial de cada programa.
Después, el equipo del programa viajó a Santander para llevar a cabo la prueba de exteriores en el Centro Botín. Los concursantes prepararon un menú de gastronomía cántabra diseñado por el chef Nacho Solana, ganador de dos estrellas Michelin, para 70 comensales. David Bustamante y María Escoté fueron capitanes de los equipos rojo y azul, respectivamente. El grupo rojo estuvo compuesto por Santiago, Ruth Lorenzo, Paz Vega, Mala y Juan; mientras que el azul incluyó a Marina, Flo, Bibiana, Edu Soto, Anabel y María Escoté.
El equipo azul fue el ganador del reto, recibiendo el reconocimiento de los asistentes y volviendo a situar a María Escoté como la participante más destacada. Por su parte, los jueces valoraron positivamente la labor de Bustamante al frente del equipo rojo a pesar de las dificultades. Durante el desarrollo de esta prueba se descubrió que Marina y Paz Vega eran las dos lobas restantes del rol inicial, lo que conllevó que ambas recibieran directamente el delantal negro.
La prueba de eliminación reunió en las cocinas a los delantales negros: Paz Vega, Ruth Lorenzo, Marina, Mala, Santiago y Bustamante. El desafío consistió en replicar postres creados por el chef pastelero Edwin Garpa, dueño de Maison Brûlée, en un evento que contó con la presencia de la actriz Victoria Abril como invitada. Para obtener los ingredientes y utensilios necesarios, se propuso a los participantes jugar al strip poker. Paz Vega, Marina, Mala, Santiago y Bustamante aceptaron esta dinámica, perdiendo prendas para conseguir las herramientas, pero Ruth Lorenzo se negó a participar, perdiendo así los beneficios y recursos para preparar su plato.
En la fase de evaluación, el jurado integrado por Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Marta San Juan valoró positivamente los postres de Marina y Paz Vega. Por otro lado, los platos de Bustamante, debido a un excesivo grosor en la base; Mala, por falta de sabor; Santiago, por errores de presentación; y Ruth Lorenzo, por una textura harinosa, recibieron las puntuaciones más bajas. Tras deliberar, el jurado decidió expulsar a Ruth Lorenzo,
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