En un hecho sin precedentes en la administración autonómica española, Santiago Abascal ha conseguido que las propuestas de Vox estén en el centro de la gestión medioambiental. Tras el reciente acuerdo de coalición en Aragón, el partido controla por primera vez una consejería con competencias exclusivas en Medio Ambiente, poniendo a prueba su postura crítica frente a la Agenda 2030 y las normativas climáticas europeas.
Hasta el momento, Vox había estado al frente de carteras relativas a Agricultura, pero nunca se le habían asignado responsabilidades directas en medio ambiente, que incluyen la protección del entorno y la regulación de energías renovables. Esto cambia en Aragón, donde gestionará la consejería de Medio Ambiente y Turismo junto con Agricultura y Ganadería.
Aspectos principales del «Desafío Verde» de Vox
El pacto alcanzado con el líder popular Jorge Azcón implica más que una mera distribución de cargos; representa un compromiso programático que integra la agenda de Vox en aspectos fundamentales:
- Oposición al Pacto Verde: El Ejecutivo aragonés se compromete a respaldar al sector primario frente a lo que consideran «imposiciones» desde la Unión Europea y las políticas de transición ecológica.
- Cambios fiscales: Se propone eliminar el impuesto medioambiental aplicado a las emisiones contaminantes a la atmósfera.
- Gestión del río Ebro: Se llevará a cabo la limpieza de cauces y la retirada de vegetación, una reivindicación histórica de Vox que cobró relevancia tras las graves consecuencias de la DANA de 2024.
- Supervisión de las energías renovables: Vox asumirá el control del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA), organismo clave en la tramitación de expedientes y evaluaciones de impacto ambiental para proyectos de energías renovables.
«Aragón será la región donde Vox podrá implementar su política medioambiental, en contraste con las directrices establecidas en Bruselas.»
Diferencias con Extremadura
Mientras que en Aragón Vox accede al control total en materia ambiental, en Extremadura el acuerdo con María Guardiola ha sido más limitado. Pese a gestionar Agricultura y Ganadería, el PP ha reservado para sí las competencias de desarrollo sostenible, manteniéndolas bajo su supervisión directa.
Esta disparidad convierte a Aragón en el principal laboratorio ideológico para Vox. La formación no solo decidirá en la prevención de incendios forestales, sino que también ejercerá influencia sobre el desarrollo energético de una zona estratégica para la energía eólica y solar en España.
Supervisión judicial
La toma de estas competencias llega en un momento complejo para el gobierno aragonés. El INAGA, ahora bajo el control de Vox, está siendo investigado por la Guardia Civil en relación al denominado caso Forestalia, que indaga posibles favores en la aprobación de proyectos energéticos. La gestión de este organismo por parte de Abascal será objeto de escrutinio tanto de la oposición política como de organismos europeos.
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