Una técnica aplicada a pacientes con niveles elevados de colesterol LDL y lipoproteína(a) podría también reducir ciertos contaminantes ambientales presentes en la sangre, en particular algunas sustancias denominadas PFAS.
Así lo muestra un estudio publicado en la revista científica Brain Health, realizado por investigadores del Hospital Universitario Carl Gustav Carus de la Universidad Técnica de Dresde, en Alemania.
Los hallazgos relativos a los microplásticos son preliminares, basados en una muestra limitada, y no permiten concluir que el procedimiento elimine estos materiales del organismo.
En qué consiste la terapia analizada
El trabajo examinó los efectos de la aféresis terapéutica, un método en el que se extrae sangre del paciente, se separa el plasma y se eliminan ciertas sustancias antes de reintegrarla al cuerpo.
Este procedimiento se emplea en personas con niveles elevados de algunas lipoproteínas, como colesterol LDL y lipoproteína(a), especialmente cuando otros tratamientos no logran reducirlas de forma adecuada.
Tras las sesiones, se observó una disminución en la concentración de varios compuestos PFAS en la sangre.
Descensos de hasta un 25% en algunos PFAS
Entre las sustancias que mostraron reducción destacan el ácido perfluorooctanoico (PFOA), el ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS), el ácido perfluorononanoico (PFNA) y el ácido perfluorohexanosulfónico (PFHxS).
En algunos análisis, las disminuciones alcanzaron cerca del 25%. Un pequeño grupo examinado en un laboratorio independiente presentó reducciones aún mayores.
Los autores sugieren que ciertos contaminantes podrían circular asociados a lipoproteínas u otras estructuras del plasma. Al eliminar estas partículas mediante aféresis, el procedimiento podría eliminar también parte de los compuestos vinculados.
No obstante, este mecanismo requiere de comprobación adicional.
Qué son las sustancias PFAS
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, constituyen una extensa familia de compuestos usados en productos comerciales y que también se encuentran en el medio ambiente.
Se han identificado más de 4.700 sustancias PFAS, algunas de las cuales pueden permanecer años en el organismo.
De acuerdo con datos citados en el estudio, su vida media biológica oscila entre 4,8 y 8,5 años, lo que implica que un compuesto absorbido a los 30 años podría detectarse aproximadamente una década después.
El biomonitoreo detecta estos contaminantes en la sangre de más del 99% de la población de Estados Unidos.
Los datos sobre microplásticos son más limitados
Los análisis exploratorios también encontraron cambios en diferentes partículas plásticas presentes en la sangre.
En un estudio con cuatro pacientes, se observó una reducción cercana al 70% en el recuento de nanopartículas, aunque este resultado no alcanzó significación estadística.
Esto indica que la disminución podría ser producto del azar y no representa una evidencia definitiva.
Los autores destacan que aún no se ha probado que la aféresis elimine microplásticos acumulados en tejidos ni que reduzca la carga total en el organismo.
Detectan poliestireno en tejido humano
El grupo también identificó partículas de poliestireno en tejido humano mediante espectroscopia Raman.
Este descubrimiento aporta información sobre la presencia de materiales plásticos dentro del cuerpo, aunque no permite aún definir sus efectos en la salud o su evolución a largo plazo.
Los investigadores señalan la necesidad de estudios con una mayor muestra y métodos estandarizados para validar estos resultados.
No es un tratamiento contra los microplásticos
La aféresis no está recomendada actualmente para eliminar PFAS o microplásticos. Su uso médico se enfoca en reducir ciertas sustancias circulantes, principalmente lipoproteínas.
Por ello, los hallazgos no justifican emplear este procedimiento como tratamiento general contra contaminantes ambientales.
Los autores subrayan que la estrategia principal sigue siendo evitar la exposición y disminuir el contacto con estos compuestos.
Este estudio abre una posible línea de investigación, aunque aún debe determinarse si la reducción de contaminantes en sangre conduce a algún beneficio clínico en los pacientes.
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Así lo muestra un estudio publicado en la revista científica Brain Health, realizado por investigadores del Hospital Universitario Carl Gustav Carus de la Universidad Técnica de Dresde, en Alemania.
Los hallazgos relativos a los microplásticos son preliminares, basados en una muestra limitada, y no permiten concluir que el procedimiento elimine estos materiales del organismo.
En qué consiste la terapia analizada
El trabajo examinó los efectos de la aféresis terapéutica, un método en el que se extrae sangre del paciente, se separa el plasma y se eliminan ciertas sustancias antes de reintegrarla al cuerpo.
Este procedimiento se emplea en personas con niveles elevados de algunas lipoproteínas, como colesterol LDL y lipoproteína(a), especialmente cuando otros tratamientos no logran reducirlas de forma adecuada.
Tras las sesiones, se observó una disminución en la concentración de varios compuestos PFAS en la sangre.
Descensos de hasta un 25% en algunos PFAS
Entre las sustancias que mostraron reducción destacan el ácido perfluorooctanoico (PFOA), el ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS), el ácido perfluorononanoico (PFNA) y el ácido perfluorohexanosulfónico (PFHxS).
En algunos análisis, las disminuciones alcanzaron cerca del 25%. Un pequeño grupo examinado en un laboratorio independiente presentó reducciones aún mayores.
Los autores sugieren que ciertos contaminantes podrían circular asociados a lipoproteínas u otras estructuras del plasma. Al eliminar estas partículas mediante aféresis, el procedimiento podría eliminar también parte de los compuestos vinculados.
No obstante, este mecanismo requiere de comprobación adicional.
Qué son las sustancias PFAS
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, constituyen una extensa familia de compuestos usados en productos comerciales y que también se encuentran en el medio ambiente.
Se han identificado más de 4.700 sustancias PFAS, algunas de las cuales pueden permanecer años en el organismo.
De acuerdo con datos citados en el estudio, su vida media biológica oscila entre 4,8 y 8,5 años, lo que implica que un compuesto absorbido a los 30 años podría detectarse aproximadamente una década después.
El biomonitoreo detecta estos contaminantes en la sangre de más del 99% de la población de Estados Unidos.
Los datos sobre microplásticos son más limitados
Los análisis exploratorios también encontraron cambios en diferentes partículas plásticas presentes en la sangre.
En un estudio con cuatro pacientes, se observó una reducción cercana al 70% en el recuento de nanopartículas, aunque este resultado no alcanzó significación estadística.
Esto indica que la disminución podría ser producto del azar y no representa una evidencia definitiva.
Los autores destacan que aún no se ha probado que la aféresis elimine microplásticos acumulados en tejidos ni que reduzca la carga total en el organismo.
Detectan poliestireno en tejido humano
El grupo también identificó partículas de poliestireno en tejido humano mediante espectroscopia Raman.
Este descubrimiento aporta información sobre la presencia de materiales plásticos dentro del cuerpo, aunque no permite aún definir sus efectos en la salud o su evolución a largo plazo.
Los investigadores señalan la necesidad de estudios con una mayor muestra y métodos estandarizados para validar estos resultados.
No es un tratamiento contra los microplásticos
La aféresis no está recomendada actualmente para eliminar PFAS o microplásticos. Su uso médico se enfoca en reducir ciertas sustancias circulantes, principalmente lipoproteínas.
Por ello, los hallazgos no justifican emplear este procedimiento como tratamiento general contra contaminantes ambientales.
Los autores subrayan que la estrategia principal sigue siendo evitar la exposición y disminuir el contacto con estos compuestos.
Este estudio abre una posible línea de investigación, aunque aún debe determinarse si la reducción de contaminantes en sangre conduce a algún beneficio clínico en los pacientes.
Una técnica aplicada a pacientes con niveles elevados de colesterol LDL y lipoproteína(a) podría también reducir ciertos contaminantes ambientales presentes en la sangre, en particular algunas sustancias denominadas PFAS.
Así lo muestra un estudio publicado en la revista científica Brain Health, realizado por investigadores del Hospital Universitario Carl Gustav Carus de la Universidad Técnica de Dresde, en Alemania.
Los hallazgos relativos a los microplásticos son preliminares, basados en una muestra limitada, y no permiten concluir que el procedimiento elimine estos materiales del organismo.
En qué consiste la terapia analizada
El trabajo examinó los efectos de la aféresis terapéutica, un método en el que se extrae sangre del paciente, se separa el plasma y se eliminan ciertas sustancias antes de reintegrarla al cuerpo.
Este procedimiento se emplea en personas con niveles elevados de algunas lipoproteínas, como colesterol LDL y lipoproteína(a), especialmente cuando otros tratamientos no logran reducirlas de forma adecuada.
Tras las sesiones, se observó una disminución en la concentración de varios compuestos PFAS en la sangre.
Descensos de hasta un 25% en algunos PFAS
Entre las sustancias que mostraron reducción destacan el ácido perfluorooctanoico (PFOA), el ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS), el ácido perfluorononanoico (PFNA) y el ácido perfluorohexanosulfónico (PFHxS).
En algunos análisis, las disminuciones alcanzaron cerca del 25%. Un pequeño grupo examinado en un laboratorio independiente presentó reducciones aún mayores.
Los autores sugieren que ciertos contaminantes podrían circular asociados a lipoproteínas u otras estructuras del plasma. Al eliminar estas partículas mediante aféresis, el procedimiento podría eliminar también parte de los compuestos vinculados.
No obstante, este mecanismo requiere de comprobación adicional.
Qué son las sustancias PFAS
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, constituyen una extensa familia de compuestos usados en productos comerciales y que también se encuentran en el medio ambiente.
Se han identificado más de 4.700 sustancias PFAS, algunas de las cuales pueden permanecer años en el organismo.
De acuerdo con datos citados en el estudio, su vida media biológica oscila entre 4,8 y 8,5 años, lo que implica que un compuesto absorbido a los 30 años podría detectarse aproximadamente una década después.
El biomonitoreo detecta estos contaminantes en la sangre de más del 99% de la población de Estados Unidos.
Los datos sobre microplásticos son más limitados
Los análisis exploratorios también encontraron cambios en diferentes partículas plásticas presentes en la sangre.
En un estudio con cuatro pacientes, se observó una reducción cercana al 70% en el recuento de nanopartículas, aunque este resultado no alcanzó significación estadística.
Esto indica que la disminución podría ser producto del azar y no representa una evidencia definitiva.
Los autores destacan que aún no se ha probado que la aféresis elimine microplásticos acumulados en tejidos ni que reduzca la carga total en el organismo.
Detectan poliestireno en tejido humano
El grupo también identificó partículas de poliestireno en tejido humano mediante espectroscopia Raman.
Este descubrimiento aporta información sobre la presencia de materiales plásticos dentro del cuerpo, aunque no permite aún definir sus efectos en la salud o su evolución a largo plazo.
Los investigadores señalan la necesidad de estudios con una mayor muestra y métodos estandarizados para validar estos resultados.
No es un tratamiento contra los microplásticos
La aféresis no está recomendada actualmente para eliminar PFAS o microplásticos. Su uso médico se enfoca en reducir ciertas sustancias circulantes, principalmente lipoproteínas.
Por ello, los hallazgos no justifican emplear este procedimiento como tratamiento general contra contaminantes ambientales.
Los autores subrayan que la estrategia principal sigue siendo evitar la exposición y disminuir el contacto con estos compuestos.
Este estudio abre una posible línea de investigación, aunque aún debe determinarse si la reducción de contaminantes en sangre conduce a algún beneficio clínico en los pacientes.
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UNIRME GRATIS AL CANALUna técnica aplicada a pacientes con niveles elevados de colesterol LDL y lipoproteína(a) podría también reducir ciertos contaminantes ambientales presentes en la sangre, en particular algunas sustancias denominadas PFAS.
Así lo muestra un estudio publicado en la revista científica Brain Health, realizado por investigadores del Hospital Universitario Carl Gustav Carus de la Universidad Técnica de Dresde, en Alemania.
Los hallazgos relativos a los microplásticos son preliminares, basados en una muestra limitada, y no permiten concluir que el procedimiento elimine estos materiales del organismo.
En qué consiste la terapia analizada
El trabajo examinó los efectos de la aféresis terapéutica, un método en el que se extrae sangre del paciente, se separa el plasma y se eliminan ciertas sustancias antes de reintegrarla al cuerpo.
Este procedimiento se emplea en personas con niveles elevados de algunas lipoproteínas, como colesterol LDL y lipoproteína(a), especialmente cuando otros tratamientos no logran reducirlas de forma adecuada.
Tras las sesiones, se observó una disminución en la concentración de varios compuestos PFAS en la sangre.
Descensos de hasta un 25% en algunos PFAS
Entre las sustancias que mostraron reducción destacan el ácido perfluorooctanoico (PFOA), el ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS), el ácido perfluorononanoico (PFNA) y el ácido perfluorohexanosulfónico (PFHxS).
En algunos análisis, las disminuciones alcanzaron cerca del 25%. Un pequeño grupo examinado en un laboratorio independiente presentó reducciones aún mayores.
Los autores sugieren que ciertos contaminantes podrían circular asociados a lipoproteínas u otras estructuras del plasma. Al eliminar estas partículas mediante aféresis, el procedimiento podría eliminar también parte de los compuestos vinculados.
No obstante, este mecanismo requiere de comprobación adicional.
Qué son las sustancias PFAS
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, constituyen una extensa familia de compuestos usados en productos comerciales y que también se encuentran en el medio ambiente.
Se han identificado más de 4.700 sustancias PFAS, algunas de las cuales pueden permanecer años en el organismo.
De acuerdo con datos citados en el estudio, su vida media biológica oscila entre 4,8 y 8,5 años, lo que implica que un compuesto absorbido a los 30 años podría detectarse aproximadamente una década después.
El biomonitoreo detecta estos contaminantes en la sangre de más del 99% de la población de Estados Unidos.
Los datos sobre microplásticos son más limitados
Los análisis exploratorios también encontraron cambios en diferentes partículas plásticas presentes en la sangre.
En un estudio con cuatro pacientes, se observó una reducción cercana al 70% en el recuento de nanopartículas, aunque este resultado no alcanzó significación estadística.
Esto indica que la disminución podría ser producto del azar y no representa una evidencia definitiva.
Los autores destacan que aún no se ha probado que la aféresis elimine microplásticos acumulados en tejidos ni que reduzca la carga total en el organismo.
Detectan poliestireno en tejido humano
El grupo también identificó partículas de poliestireno en tejido humano mediante espectroscopia Raman.
Este descubrimiento aporta información sobre la presencia de materiales plásticos dentro del cuerpo, aunque no permite aún definir sus efectos en la salud o su evolución a largo plazo.
Los investigadores señalan la necesidad de estudios con una mayor muestra y métodos estandarizados para validar estos resultados.
No es un tratamiento contra los microplásticos
La aféresis no está recomendada actualmente para eliminar PFAS o microplásticos. Su uso médico se enfoca en reducir ciertas sustancias circulantes, principalmente lipoproteínas.
Por ello, los hallazgos no justifican emplear este procedimiento como tratamiento general contra contaminantes ambientales.
Los autores subrayan que la estrategia principal sigue siendo evitar la exposición y disminuir el contacto con estos compuestos.
Este estudio abre una posible línea de investigación, aunque aún debe determinarse si la reducción de contaminantes en sangre conduce a algún beneficio clínico en los pacientes.

















