La coalición internacional que el presidente Donald Trump afirmó contar para restringir el Estrecho de Ormuz se desintegra antes de consolidarse. En un gesto diplomático poco común, Reino Unido y Francia han rechazado sumarse al bloqueo encabezado por Estados Unidos, enviando un mensaje conjunto que busca evitar la escalada de un conflicto bélico en Oriente Próximo.
Starmer: «No nos dejaremos involucrar en la guerra»
El primer ministro británico, Keir Starmer, fue claro al manifestar su distancia respecto a Washington. A pesar de la «considerable presión» ejercida por la administración Trump, Starmer declaró en una entrevista con la BBC que su postura es inamovible.
«No respaldamos el bloqueo. Mi decisión es firme: bajo ninguna circunstancia permitiremos involucrarnos en un conflicto bélico», afirmó el premier.
Ante el Parlamento, Starmer explicó que el papel del Reino Unido se limitará a proteger el transporte marítimo y garantizar la libertad de navegación a través de un plan «independiente y multinacional», separado de las medidas ofensivas de EE. UU.
Macron plantea una opción «defensiva» y «pacífica»
Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron ha optado por una estrategia diplomática diferente. Mediante su cuenta en la red social X, Macron informó que París y Londres organizarán una conferencia para conformar una coalición alternativa a la estadounidense.
La propuesta francesa se basa en estos puntos clave:
- Acción estrictamente defensiva: El objetivo es restaurar la libertad de navegación, sin involucrarse en hostilidades.
- Independencia de las partes: Macron enfatizó que esta misión será «ajena a los bandos en conflicto».
- Coalición pacífica: El despliegue se realizará únicamente cuando las condiciones lo permitan y con fines pacíficos.
Un aislamiento completo dentro de la OTAN
La negativa por parte de Londres y París se suma al silencio notorio del resto de la Alianza Atlántica. Incluso figuras frecuentemente alineadas con Trump, como la primera ministra italiana Giorgia Meloni, han evitado comprometer recursos en una operación que en Europa se percibe como un conflicto ajeno.
Esta postura colectiva representa un revés para Donald Trump, quien recientemente aseguró que «otros países» colaborarían en la iniciativa. La realidad actual es que el «bloqueo total» anunciado enfrenta no solo la resistencia de Irán y las críticas de China, sino también la falta de apoyo de sus socios más cercanos, quienes han establecido una línea roja en las aguas del Golfo Pérsico.
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