El presidente estadounidense adopta una postura más firme contra León XIV, cuestionando la posición del Vaticano acerca del conflicto con Irán y su programa nuclear.
WASHINGTON D.C. – Las relaciones diplomáticas entre la Casa Blanca y la Santa Sede han llegado a un nivel de tensión notable. Este martes por la noche, el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, dirigió un nuevo reproche al papa León XIV, criticando su aparente indiferencia respecto a las víctimas de la represión en Irán y su enfoque frente a la amenaza nuclear en la región.
Mediante su red social Truth Social, Trump pidió que informaran al pontífice sobre la perspectiva que tiene Washington del conflicto:
«¿Podría alguien comunicar al papa León que Irán ha causado la muerte de al menos 42.000 manifestantes pacíficos y desarmados en los últimos dos meses? Además, es inaceptable que Irán posea una bomba nuclear», afirmó el presidente, concluyendo con su característica frase: «AMÉRICA HA REGRESADO».
Un conflicto en aumento
Este episodio representa una escalada en la tensión, no un hecho aislado. La relación entre ambos ha ido deteriorándose rápidamente desde que Estados Unidos inició su presión sobre Teherán. Los aspectos centrales de esta discordia incluyen:
- Críticas abiertas: Recientemente, Trump calificó al pontífice como «débil» y lo consideró «ineficaz en política exterior».
- Posición del Vaticano: León XIV, de nacionalidad estadounidense, ha utilizado sus discursos públicos para promover la paz en Oriente Medio, mostrando una desaprobación tácita a las acciones militares tomadas por Washington.
- Declaraciones durante su viaje: En su gira por África, el Papa indicó a la prensa que no siente «temor» hacia la administración Trump y que seguirá manifestándose contra los efectos de la guerra.
Contexto regional
La cifra de 42.000 muertos mencionada por Trump resalta la intensidad de la represión interna en Irán en las últimas ocho semanas. Mientras que el Vaticano apuesta por una solución diplomática para evitar una escalada mayor, Washington mantiene que la posesión del armamento nuclear iraní representa una línea roja que no admitirá negociación.
Este enfrentamiento es histórico, pues es la primera ocasión en que un presidente estadounidense mantiene un conflicto tan directo y personal con un papa que comparte su nacionalidad, en medio de un clima internacional bélico de alta sensibilidad.
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