El pasado domingo, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, supervisó el lanzamiento de una serie de proyectiles desde el destructor Choe Hyon, según confirmó este martes la agencia estatal KCNA. Esta prueba naval es la segunda en el último mes en la que el régimen muestra la potencia de sus recientes plataformas navales.
Arsenal de alta precisión en el Mar Amarillo
El reporte oficial detalla que la demostración consistió en el disparo de dos misiles de crucero estratégicos y tres misiles antibuque. Estos proyectiles recorrieron trayectorias planificadas sobre el Mar Amarillo, impactando sus objetivos con una precisión que Pionyang define como “ultraprecisa”.
El uso de la palabra “estratégico” en la comunicación oficial evidencia la capacidad que poseen estos misiles para transportar carga nuclear, lo que incrementa la amenaza sobre las fuerzas navales de Corea del Sur y Estados Unidos en la zona.
La prioridad: Disuasión nuclear sin límites
Durante la inspección en la sala de mando del Choe Hyon, Kim Jong-un reiteró que fortalecer la disuasión nuclear de manera “constante e ilimitada” sigue siendo la prioridad fundamental para la defensa nacional.
Esta prueba se suma a otras actividades militares recientes, entre las que destacan:
- Ojivas de racimo: La confirmación la semana pasada del empleo de misiles balísticos con munición en racimo.
- Expansión naval: La incorporación de destructores de 5.000 toneladas como el Choe Hyon y Kang Kon, junto a dos unidades más en construcción.
- Calendario político: La directriz de Kim para botar un nuevo buque antes del aniversario del Partido de los Trabajadores, previsto para octubre.
Tensiones políticas tras el «caso de los drones»
El ensayo misilístico se produce en un escenario de distanciamiento diplomático. A pesar del optimismo surgido en Seúl tras ciertos elogios de Kim hacia el político surcoreano Lee Jae-myung por sus disculpas por las incursiones de drones civiles en territorio norcoreano, Pionyang ha minimizado cualquier acercamiento.
Con estos lanzamientos, el régimen de Kim Jong-un deja patente que los gestos diplomáticos no alteran su programa de rearme. Mientras Corea del Sur y Estados Unidos continúan con sus ejercicios militares conjuntos, Corea del Norte fortalece una armada de aguas profundas con capacidad para proyectar su amenaza nuclear más allá de sus fronteras marítimas.
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