Las autoridades de Marruecos han desplegado equipo antidisturbios, gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a las miles de personas reunidas cerca de la frontera con Ceuta. La acción obligó a muchos jóvenes a retroceder hacia el centro de Castillejos, aunque varios aseguraron que seguirán intentando cruzar a territorio español.
La presión migratoria persiste en la localidad marroquí de Castillejos, conocida también como Fnideq, donde miles de personas han llegado desde diferentes zonas de Marruecos con la intención de llegar a Ceuta.
El flujo de personas se extendió más de cinco kilómetros y superó la capacidad inicial del dispositivo policial marroquí. Ante los continuos intentos de acercarse al perímetro fronterizo, las fuerzas de seguridad lanzaron un operativo con equipos antidisturbios, gases lacrimógenos y vehículos con cañones de agua, según confirmó EFE en el lugar.
La intervención causó que cientos de personas se replegaran hacia el casco urbano de Castillejos. Muchas planean pasar la noche en la ciudad para intentar nuevamente el paso durante las próximas horas.
“Nos han dispersado, pero no dejaremos de intentarlo”, dijo a EFE un joven marroquí al retirarse de las cercanías del puesto fronterizo.
A pesar de la acción policial, varios grupos continuaron intentando llegar a Ceuta por vía marítima. Algunas personas se lanzaron al mar para rodear el espigón fronterizo del Tarajal, una de las principales barreras entre la costa marroquí y el territorio español.
Entre quienes intentan cruzar se encuentran jóvenes, familias completas y menores. Algunos niños viajan con sus padres y otros lo hacen solos, en medio de aglomeraciones y riesgos propios del cruce marítimo.
Varias embarcaciones de la Marina Real marroquí patrullan la costa para interceptar a quienes se lanzan al mar. Sin embargo, los intentos no han cesado completamente y cientos permanecen en las colinas cercanas al perímetro fronterizo.
La presión terrestre ha disminuido tras el despliegue antidisturbios, pero la situación sigue siendo inestable. Las autoridades marroquíes mantienen reforzados los accesos a Castillejos mientras grupos de jóvenes esperan una nueva oportunidad para acercarse a la frontera. Este evento está vinculado al incremento de entradas irregulares observado en Ceuta en los últimos días.
Por otro lado, la Guardia Civil mantiene un dispositivo especial en la zona española para controlar el paso de personas y vehículos al puesto fronterizo. La vigilancia también busca asegurar el tránsito de viajeros que participan en la Operación Paso del Estrecho, uno de los movimientos principales entre Europa y el norte de África durante el verano.
Entre el 15 de junio y el 15 de julio de 2026, más de 646.000 pasajeros participaron en esta operación, de los cuales cerca de 107.000 usaron la conexión marítima entre Algeciras y Ceuta, según datos del Gobierno español.
La crisis ha disminuido significativamente el tránsito habitual por la frontera. Muchos viajeros cancelaron sus desplazamientos o buscaron rutas alternativas debido a los controles, aglomeraciones y los intentos de cruce.
La situación también ha afectado la vida diaria en Ceuta. Muchos residentes han preferido quedarse en casa, y comercios, bares, restaurantes, quioscos y grandes superficies cerraron para prevenir posibles incidentes derivados de la concentración de personas en las calles.
Las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes continúan desplegadas en ambos lados de la frontera, mientras persisten los intentos de entrada por el mar y cientos de personas permanecen en Castillejos a la espera de un nuevo intento.
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A pesar de la acción policial, varios grupos continuaron intentando llegar a Ceuta por vía marítima. Algunas personas se lanzaron al mar para rodear el espigón fronterizo del Tarajal, una de las principales barreras entre la costa marroquí y el territorio español.
Entre quienes intentan cruzar se encuentran jóvenes, familias completas y menores. Algunos niños viajan con sus padres y otros lo hacen solos, en medio de aglomeraciones y riesgos propios del cruce marítimo.
Varias embarcaciones de la Marina Real marroquí patrullan la costa para interceptar a quienes se lanzan al mar. Sin embargo, los intentos no han cesado completamente y cientos permanecen en las colinas cercanas al perímetro fronterizo.
La presión terrestre ha disminuido tras el despliegue antidisturbios, pero la situación sigue siendo inestable. Las autoridades marroquíes mantienen reforzados los accesos a Castillejos mientras grupos de jóvenes esperan una nueva oportunidad para acercarse a la frontera. Este evento está vinculado al incremento de entradas irregulares observado en Ceuta en los últimos días.
Por otro lado, la Guardia Civil mantiene un dispositivo especial en la zona española para controlar el paso de personas y vehículos al puesto fronterizo. La vigilancia también busca asegurar el tránsito de viajeros que participan en la Operación Paso del Estrecho, uno de los movimientos principales entre Europa y el norte de África durante el verano.
Entre el 15 de junio y el 15 de julio de 2026, más de 646.000 pasajeros participaron en esta operación, de los cuales cerca de 107.000 usaron la conexión marítima entre Algeciras y Ceuta, según datos del Gobierno español.
La crisis ha disminuido significativamente el tránsito habitual por la frontera. Muchos viajeros cancelaron sus desplazamientos o buscaron rutas alternativas debido a los controles, aglomeraciones y los intentos de cruce.
La situación también ha afectado la vida diaria en Ceuta. Muchos residentes han preferido quedarse en casa, y comercios, bares, restaurantes, quioscos y grandes superficies cerraron para prevenir posibles incidentes derivados de la concentración de personas en las calles.
Las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes continúan desplegadas en ambos lados de la frontera, mientras persisten los intentos de entrada por el mar y cientos de personas permanecen en Castillejos a la espera de un nuevo intento.
Las autoridades de Marruecos han desplegado equipo antidisturbios, gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a las miles de personas reunidas cerca de la frontera con Ceuta. La acción obligó a muchos jóvenes a retroceder hacia el centro de Castillejos, aunque varios aseguraron que seguirán intentando cruzar a territorio español.
La presión migratoria persiste en la localidad marroquí de Castillejos, conocida también como Fnideq, donde miles de personas han llegado desde diferentes zonas de Marruecos con la intención de llegar a Ceuta.
El flujo de personas se extendió más de cinco kilómetros y superó la capacidad inicial del dispositivo policial marroquí. Ante los continuos intentos de acercarse al perímetro fronterizo, las fuerzas de seguridad lanzaron un operativo con equipos antidisturbios, gases lacrimógenos y vehículos con cañones de agua, según confirmó EFE en el lugar.
La intervención causó que cientos de personas se replegaran hacia el casco urbano de Castillejos. Muchas planean pasar la noche en la ciudad para intentar nuevamente el paso durante las próximas horas.
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A pesar de la acción policial, varios grupos continuaron intentando llegar a Ceuta por vía marítima. Algunas personas se lanzaron al mar para rodear el espigón fronterizo del Tarajal, una de las principales barreras entre la costa marroquí y el territorio español.
Entre quienes intentan cruzar se encuentran jóvenes, familias completas y menores. Algunos niños viajan con sus padres y otros lo hacen solos, en medio de aglomeraciones y riesgos propios del cruce marítimo.
Varias embarcaciones de la Marina Real marroquí patrullan la costa para interceptar a quienes se lanzan al mar. Sin embargo, los intentos no han cesado completamente y cientos permanecen en las colinas cercanas al perímetro fronterizo.
La presión terrestre ha disminuido tras el despliegue antidisturbios, pero la situación sigue siendo inestable. Las autoridades marroquíes mantienen reforzados los accesos a Castillejos mientras grupos de jóvenes esperan una nueva oportunidad para acercarse a la frontera. Este evento está vinculado al incremento de entradas irregulares observado en Ceuta en los últimos días.
Por otro lado, la Guardia Civil mantiene un dispositivo especial en la zona española para controlar el paso de personas y vehículos al puesto fronterizo. La vigilancia también busca asegurar el tránsito de viajeros que participan en la Operación Paso del Estrecho, uno de los movimientos principales entre Europa y el norte de África durante el verano.
Entre el 15 de junio y el 15 de julio de 2026, más de 646.000 pasajeros participaron en esta operación, de los cuales cerca de 107.000 usaron la conexión marítima entre Algeciras y Ceuta, según datos del Gobierno español.
La crisis ha disminuido significativamente el tránsito habitual por la frontera. Muchos viajeros cancelaron sus desplazamientos o buscaron rutas alternativas debido a los controles, aglomeraciones y los intentos de cruce.
La situación también ha afectado la vida diaria en Ceuta. Muchos residentes han preferido quedarse en casa, y comercios, bares, restaurantes, quioscos y grandes superficies cerraron para prevenir posibles incidentes derivados de la concentración de personas en las calles.
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La presión migratoria persiste en la localidad marroquí de Castillejos, conocida también como Fnideq, donde miles de personas han llegado desde diferentes zonas de Marruecos con la intención de llegar a Ceuta.
El flujo de personas se extendió más de cinco kilómetros y superó la capacidad inicial del dispositivo policial marroquí. Ante los continuos intentos de acercarse al perímetro fronterizo, las fuerzas de seguridad lanzaron un operativo con equipos antidisturbios, gases lacrimógenos y vehículos con cañones de agua, según confirmó EFE en el lugar.
La intervención causó que cientos de personas se replegaran hacia el casco urbano de Castillejos. Muchas planean pasar la noche en la ciudad para intentar nuevamente el paso durante las próximas horas.
“Nos han dispersado, pero no dejaremos de intentarlo”, dijo a EFE un joven marroquí al retirarse de las cercanías del puesto fronterizo.
A pesar de la acción policial, varios grupos continuaron intentando llegar a Ceuta por vía marítima. Algunas personas se lanzaron al mar para rodear el espigón fronterizo del Tarajal, una de las principales barreras entre la costa marroquí y el territorio español.
Entre quienes intentan cruzar se encuentran jóvenes, familias completas y menores. Algunos niños viajan con sus padres y otros lo hacen solos, en medio de aglomeraciones y riesgos propios del cruce marítimo.
Varias embarcaciones de la Marina Real marroquí patrullan la costa para interceptar a quienes se lanzan al mar. Sin embargo, los intentos no han cesado completamente y cientos permanecen en las colinas cercanas al perímetro fronterizo.
La presión terrestre ha disminuido tras el despliegue antidisturbios, pero la situación sigue siendo inestable. Las autoridades marroquíes mantienen reforzados los accesos a Castillejos mientras grupos de jóvenes esperan una nueva oportunidad para acercarse a la frontera. Este evento está vinculado al incremento de entradas irregulares observado en Ceuta en los últimos días.
Por otro lado, la Guardia Civil mantiene un dispositivo especial en la zona española para controlar el paso de personas y vehículos al puesto fronterizo. La vigilancia también busca asegurar el tránsito de viajeros que participan en la Operación Paso del Estrecho, uno de los movimientos principales entre Europa y el norte de África durante el verano.
Entre el 15 de junio y el 15 de julio de 2026, más de 646.000 pasajeros participaron en esta operación, de los cuales cerca de 107.000 usaron la conexión marítima entre Algeciras y Ceuta, según datos del Gobierno español.
La crisis ha disminuido significativamente el tránsito habitual por la frontera. Muchos viajeros cancelaron sus desplazamientos o buscaron rutas alternativas debido a los controles, aglomeraciones y los intentos de cruce.
La situación también ha afectado la vida diaria en Ceuta. Muchos residentes han preferido quedarse en casa, y comercios, bares, restaurantes, quioscos y grandes superficies cerraron para prevenir posibles incidentes derivados de la concentración de personas en las calles.
Las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes continúan desplegadas en ambos lados de la frontera, mientras persisten los intentos de entrada por el mar y cientos de personas permanecen en Castillejos a la espera de un nuevo intento.
Las autoridades de Marruecos han desplegado equipo antidisturbios, gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a las miles de personas reunidas cerca de la frontera con Ceuta. La acción obligó a muchos jóvenes a retroceder hacia el centro de Castillejos, aunque varios aseguraron que seguirán intentando cruzar a territorio español.
La presión migratoria persiste en la localidad marroquí de Castillejos, conocida también como Fnideq, donde miles de personas han llegado desde diferentes zonas de Marruecos con la intención de llegar a Ceuta.
El flujo de personas se extendió más de cinco kilómetros y superó la capacidad inicial del dispositivo policial marroquí. Ante los continuos intentos de acercarse al perímetro fronterizo, las fuerzas de seguridad lanzaron un operativo con equipos antidisturbios, gases lacrimógenos y vehículos con cañones de agua, según confirmó EFE en el lugar.
La intervención causó que cientos de personas se replegaran hacia el casco urbano de Castillejos. Muchas planean pasar la noche en la ciudad para intentar nuevamente el paso durante las próximas horas.
“Nos han dispersado, pero no dejaremos de intentarlo”, dijo a EFE un joven marroquí al retirarse de las cercanías del puesto fronterizo.
A pesar de la acción policial, varios grupos continuaron intentando llegar a Ceuta por vía marítima. Algunas personas se lanzaron al mar para rodear el espigón fronterizo del Tarajal, una de las principales barreras entre la costa marroquí y el territorio español.
Entre quienes intentan cruzar se encuentran jóvenes, familias completas y menores. Algunos niños viajan con sus padres y otros lo hacen solos, en medio de aglomeraciones y riesgos propios del cruce marítimo.
Varias embarcaciones de la Marina Real marroquí patrullan la costa para interceptar a quienes se lanzan al mar. Sin embargo, los intentos no han cesado completamente y cientos permanecen en las colinas cercanas al perímetro fronterizo.
La presión terrestre ha disminuido tras el despliegue antidisturbios, pero la situación sigue siendo inestable. Las autoridades marroquíes mantienen reforzados los accesos a Castillejos mientras grupos de jóvenes esperan una nueva oportunidad para acercarse a la frontera. Este evento está vinculado al incremento de entradas irregulares observado en Ceuta en los últimos días.
Por otro lado, la Guardia Civil mantiene un dispositivo especial en la zona española para controlar el paso de personas y vehículos al puesto fronterizo. La vigilancia también busca asegurar el tránsito de viajeros que participan en la Operación Paso del Estrecho, uno de los movimientos principales entre Europa y el norte de África durante el verano.
Entre el 15 de junio y el 15 de julio de 2026, más de 646.000 pasajeros participaron en esta operación, de los cuales cerca de 107.000 usaron la conexión marítima entre Algeciras y Ceuta, según datos del Gobierno español.
La crisis ha disminuido significativamente el tránsito habitual por la frontera. Muchos viajeros cancelaron sus desplazamientos o buscaron rutas alternativas debido a los controles, aglomeraciones y los intentos de cruce.
La situación también ha afectado la vida diaria en Ceuta. Muchos residentes han preferido quedarse en casa, y comercios, bares, restaurantes, quioscos y grandes superficies cerraron para prevenir posibles incidentes derivados de la concentración de personas en las calles.
Las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes continúan desplegadas en ambos lados de la frontera, mientras persisten los intentos de entrada por el mar y cientos de personas permanecen en Castillejos a la espera de un nuevo intento.
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La presión migratoria persiste en la localidad marroquí de Castillejos, conocida también como Fnideq, donde miles de personas han llegado desde diferentes zonas de Marruecos con la intención de llegar a Ceuta.
El flujo de personas se extendió más de cinco kilómetros y superó la capacidad inicial del dispositivo policial marroquí. Ante los continuos intentos de acercarse al perímetro fronterizo, las fuerzas de seguridad lanzaron un operativo con equipos antidisturbios, gases lacrimógenos y vehículos con cañones de agua, según confirmó EFE en el lugar.
La intervención causó que cientos de personas se replegaran hacia el casco urbano de Castillejos. Muchas planean pasar la noche en la ciudad para intentar nuevamente el paso durante las próximas horas.
“Nos han dispersado, pero no dejaremos de intentarlo”, dijo a EFE un joven marroquí al retirarse de las cercanías del puesto fronterizo.
A pesar de la acción policial, varios grupos continuaron intentando llegar a Ceuta por vía marítima. Algunas personas se lanzaron al mar para rodear el espigón fronterizo del Tarajal, una de las principales barreras entre la costa marroquí y el territorio español.
Entre quienes intentan cruzar se encuentran jóvenes, familias completas y menores. Algunos niños viajan con sus padres y otros lo hacen solos, en medio de aglomeraciones y riesgos propios del cruce marítimo.
Varias embarcaciones de la Marina Real marroquí patrullan la costa para interceptar a quienes se lanzan al mar. Sin embargo, los intentos no han cesado completamente y cientos permanecen en las colinas cercanas al perímetro fronterizo.
La presión terrestre ha disminuido tras el despliegue antidisturbios, pero la situación sigue siendo inestable. Las autoridades marroquíes mantienen reforzados los accesos a Castillejos mientras grupos de jóvenes esperan una nueva oportunidad para acercarse a la frontera. Este evento está vinculado al incremento de entradas irregulares observado en Ceuta en los últimos días.
Por otro lado, la Guardia Civil mantiene un dispositivo especial en la zona española para controlar el paso de personas y vehículos al puesto fronterizo. La vigilancia también busca asegurar el tránsito de viajeros que participan en la Operación Paso del Estrecho, uno de los movimientos principales entre Europa y el norte de África durante el verano.
Entre el 15 de junio y el 15 de julio de 2026, más de 646.000 pasajeros participaron en esta operación, de los cuales cerca de 107.000 usaron la conexión marítima entre Algeciras y Ceuta, según datos del Gobierno español.
La crisis ha disminuido significativamente el tránsito habitual por la frontera. Muchos viajeros cancelaron sus desplazamientos o buscaron rutas alternativas debido a los controles, aglomeraciones y los intentos de cruce.
La situación también ha afectado la vida diaria en Ceuta. Muchos residentes han preferido quedarse en casa, y comercios, bares, restaurantes, quioscos y grandes superficies cerraron para prevenir posibles incidentes derivados de la concentración de personas en las calles.
Las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes continúan desplegadas en ambos lados de la frontera, mientras persisten los intentos de entrada por el mar y cientos de personas permanecen en Castillejos a la espera de un nuevo intento.
Las autoridades de Marruecos han desplegado equipo antidisturbios, gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a las miles de personas reunidas cerca de la frontera con Ceuta. La acción obligó a muchos jóvenes a retroceder hacia el centro de Castillejos, aunque varios aseguraron que seguirán intentando cruzar a territorio español.
La presión migratoria persiste en la localidad marroquí de Castillejos, conocida también como Fnideq, donde miles de personas han llegado desde diferentes zonas de Marruecos con la intención de llegar a Ceuta.
El flujo de personas se extendió más de cinco kilómetros y superó la capacidad inicial del dispositivo policial marroquí. Ante los continuos intentos de acercarse al perímetro fronterizo, las fuerzas de seguridad lanzaron un operativo con equipos antidisturbios, gases lacrimógenos y vehículos con cañones de agua, según confirmó EFE en el lugar.
La intervención causó que cientos de personas se replegaran hacia el casco urbano de Castillejos. Muchas planean pasar la noche en la ciudad para intentar nuevamente el paso durante las próximas horas.
“Nos han dispersado, pero no dejaremos de intentarlo”, dijo a EFE un joven marroquí al retirarse de las cercanías del puesto fronterizo.
A pesar de la acción policial, varios grupos continuaron intentando llegar a Ceuta por vía marítima. Algunas personas se lanzaron al mar para rodear el espigón fronterizo del Tarajal, una de las principales barreras entre la costa marroquí y el territorio español.
Entre quienes intentan cruzar se encuentran jóvenes, familias completas y menores. Algunos niños viajan con sus padres y otros lo hacen solos, en medio de aglomeraciones y riesgos propios del cruce marítimo.
Varias embarcaciones de la Marina Real marroquí patrullan la costa para interceptar a quienes se lanzan al mar. Sin embargo, los intentos no han cesado completamente y cientos permanecen en las colinas cercanas al perímetro fronterizo.
La presión terrestre ha disminuido tras el despliegue antidisturbios, pero la situación sigue siendo inestable. Las autoridades marroquíes mantienen reforzados los accesos a Castillejos mientras grupos de jóvenes esperan una nueva oportunidad para acercarse a la frontera. Este evento está vinculado al incremento de entradas irregulares observado en Ceuta en los últimos días.
Por otro lado, la Guardia Civil mantiene un dispositivo especial en la zona española para controlar el paso de personas y vehículos al puesto fronterizo. La vigilancia también busca asegurar el tránsito de viajeros que participan en la Operación Paso del Estrecho, uno de los movimientos principales entre Europa y el norte de África durante el verano.
Entre el 15 de junio y el 15 de julio de 2026, más de 646.000 pasajeros participaron en esta operación, de los cuales cerca de 107.000 usaron la conexión marítima entre Algeciras y Ceuta, según datos del Gobierno español.
La crisis ha disminuido significativamente el tránsito habitual por la frontera. Muchos viajeros cancelaron sus desplazamientos o buscaron rutas alternativas debido a los controles, aglomeraciones y los intentos de cruce.
La situación también ha afectado la vida diaria en Ceuta. Muchos residentes han preferido quedarse en casa, y comercios, bares, restaurantes, quioscos y grandes superficies cerraron para prevenir posibles incidentes derivados de la concentración de personas en las calles.
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La presión terrestre ha disminuido tras el despliegue antidisturbios, pero la situación sigue siendo inestable. Las autoridades marroquíes mantienen reforzados los accesos a Castillejos mientras grupos de jóvenes esperan una nueva oportunidad para acercarse a la frontera. Este evento está vinculado al incremento de entradas irregulares observado en Ceuta en los últimos días.
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