Una resolución del Tribunal Supremo que impide la aplicación de las denominadas devoluciones en caliente a personas interceptadas en el mar mientras intentan llegar a nado a Ceuta o Melilla ha sido el núcleo del debate sobre la reciente entrada masiva en la ciudad autónoma. El Gobierno y fuentes de la Guardia Civil afirman que organizaciones criminales difundieron el fallo para incentivar estos cruces, aunque no se ha probado una relación directa entre la sentencia judicial y la llegada masiva de personas.
El veredicto se hizo público el 8 de julio de 2026. La Sala de lo Contencioso-Administrativo estableció que el régimen especial de rechazo en frontera para Ceuta y Melilla no es aplicable de forma automática a quienes son detenidos en el mar intentando alcanzar la costa a nado.
La sentencia no autoriza las entradas irregulares ni impide que las personas puedan ser expulsadas usando los procedimientos previstos en la ley de extranjería. Lo que determina es que la devolución inmediata sin una tramitación individual sólo procede cuando el migrante intenta franquear barreras físicas, como las vallas. En cambio, el mar, las cámaras, drones y otros sistemas de vigilancia no constituyen barreras físicas de contención.
El caso comenzó tras la detención en alta mar el 14 de noviembre de 2024 de un ciudadano argelino que intentaba llegar a Ceuta nadando junto con otras dos personas. Este migrante fue entregado a Marruecos sin procedimiento formal, sin asistencia legal y sin posibilidad de solicitar protección internacional.
El Supremo confirmó que esta actuación no podía invocar la normativa especial de la Ley de Extranjería para las fronteras de Ceuta y Melilla. No obstante, dejó abierta la puerta a que el Estado establezca barreras físicas marítimas, lo que permitiría aplicar el rechazo inmediato a quienes intenten superar esos elementos.
Semanas tras la sentencia, miles de personas provenientes de Marruecos accedieron a Ceuta por tierra y mar. Algunos grupos circunvalaron el espigón del Tarajal, otros nadaron o utilizaron flotadores, y varios cientos cruzaron puertas y sectores del perímetro terrestre.
Televisión Española estimó que entre 2.000 y 3.000 personas habrían entrado durante el jueves 30 de julio, aunque esta cifra no había sido oficialmente confirmada por el Ministerio del Interior. Antes de este aumento, las autoridades ceutíes calculaban que entre 1.500 y 2.000 migrantes habían llegado en los diez días previos.
Fuentes de la Guardia Civil indicaron que las entradas crecieron de manera progresiva desde la publicación de la sentencia. Un portavoz explicó a Reuters que tras varios días continuos de llegadas, la situación se desbordó el jueves.
El Gobierno atribuye este llamado efecto llamada a la manipulación del fallo por parte de mafias y organizaciones criminales. Según esta versión, el contenido se habría difundido en redes sociales haciendo creer que quienes llegan por mar no pueden ser devueltos a Marruecos.
No obstante, esta interpretación no ha sido confirmada de forma independiente. Activistas marroquíes consultados por Associated Press dudan que la mayoría de los migrantes estuviesen informados sobre un fallo técnico español. Tampoco se ha establecido que la sentencia sea la única causa de las llegadas, en las que pueden influir rumores sobre una apertura de la frontera, redes de tráfico y la actuación de las autoridades marroquíes.
Ante la sobredemanda en recursos, el Gobierno ordenó desplegar 60 militares y 200 agentes especializados desde la península. Las unidades del Ejército están destinadas a apoyar a la Guardia Civil y reforzar la seguridad, pero sin sustituir su labor en el control fronterizo.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó que la situación se considere una emergencia nacional y pidió un mando único para coordinar la respuesta. Interior rechazó esta solicitud, argumentando que la normativa estatal de protección civil no incluye los flujos migratorios como riesgo que active ese mecanismo.
El balance provisional de la jornada ascendió a 18 fallecidos mientras intentaban entrar en Ceuta, principalmente por vía marítima. Las autoridades continúan identificando cuerpos y aún no han ofrecido cifras definitivas sobre entradas, desaparecidos o rescates.
Las autoridades españolas mantienen que Marruecos ofrece una cooperación “leal y constante”. Ambos países acordaron revisar los procedimientos para devolver cuanto antes a quienes entraron irregularmente, respetando siempre el marco legal y las garantías para menores, solicitantes de asilo y otros grupos vulnerables.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto viajar el viernes 31 de julio a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Visitarán la zona del Tarajal y mantendrán reuniones con responsables de seguridad y autoridades locales para evaluar la crisis.
La sentencia del Supremo ha reabierto el debate sobre los mecanismos legales para controlar el acceso marítimo a Ceuta y Melilla. Sin embargo, presentar el fallo como la causa comprobada de la llegada masiva excede lo que se ha confirmado hasta ahora: esta relación viene de fuentes gubernamentales y policiales, mientras que la investigación sobre el origen del desplazamiento sigue abierta.
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El veredicto se hizo público el 8 de julio de 2026. La Sala de lo Contencioso-Administrativo estableció que el régimen especial de rechazo en frontera para Ceuta y Melilla no es aplicable de forma automática a quienes son detenidos en el mar intentando alcanzar la costa a nado.
La sentencia no autoriza las entradas irregulares ni impide que las personas puedan ser expulsadas usando los procedimientos previstos en la ley de extranjería. Lo que determina es que la devolución inmediata sin una tramitación individual sólo procede cuando el migrante intenta franquear barreras físicas, como las vallas. En cambio, el mar, las cámaras, drones y otros sistemas de vigilancia no constituyen barreras físicas de contención.
El caso comenzó tras la detención en alta mar el 14 de noviembre de 2024 de un ciudadano argelino que intentaba llegar a Ceuta nadando junto con otras dos personas. Este migrante fue entregado a Marruecos sin procedimiento formal, sin asistencia legal y sin posibilidad de solicitar protección internacional.
El Supremo confirmó que esta actuación no podía invocar la normativa especial de la Ley de Extranjería para las fronteras de Ceuta y Melilla. No obstante, dejó abierta la puerta a que el Estado establezca barreras físicas marítimas, lo que permitiría aplicar el rechazo inmediato a quienes intenten superar esos elementos.
Semanas tras la sentencia, miles de personas provenientes de Marruecos accedieron a Ceuta por tierra y mar. Algunos grupos circunvalaron el espigón del Tarajal, otros nadaron o utilizaron flotadores, y varios cientos cruzaron puertas y sectores del perímetro terrestre.
Televisión Española estimó que entre 2.000 y 3.000 personas habrían entrado durante el jueves 30 de julio, aunque esta cifra no había sido oficialmente confirmada por el Ministerio del Interior. Antes de este aumento, las autoridades ceutíes calculaban que entre 1.500 y 2.000 migrantes habían llegado en los diez días previos.
Fuentes de la Guardia Civil indicaron que las entradas crecieron de manera progresiva desde la publicación de la sentencia. Un portavoz explicó a Reuters que tras varios días continuos de llegadas, la situación se desbordó el jueves.
El Gobierno atribuye este llamado efecto llamada a la manipulación del fallo por parte de mafias y organizaciones criminales. Según esta versión, el contenido se habría difundido en redes sociales haciendo creer que quienes llegan por mar no pueden ser devueltos a Marruecos.
No obstante, esta interpretación no ha sido confirmada de forma independiente. Activistas marroquíes consultados por Associated Press dudan que la mayoría de los migrantes estuviesen informados sobre un fallo técnico español. Tampoco se ha establecido que la sentencia sea la única causa de las llegadas, en las que pueden influir rumores sobre una apertura de la frontera, redes de tráfico y la actuación de las autoridades marroquíes.
Ante la sobredemanda en recursos, el Gobierno ordenó desplegar 60 militares y 200 agentes especializados desde la península. Las unidades del Ejército están destinadas a apoyar a la Guardia Civil y reforzar la seguridad, pero sin sustituir su labor en el control fronterizo.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó que la situación se considere una emergencia nacional y pidió un mando único para coordinar la respuesta. Interior rechazó esta solicitud, argumentando que la normativa estatal de protección civil no incluye los flujos migratorios como riesgo que active ese mecanismo.
El balance provisional de la jornada ascendió a 18 fallecidos mientras intentaban entrar en Ceuta, principalmente por vía marítima. Las autoridades continúan identificando cuerpos y aún no han ofrecido cifras definitivas sobre entradas, desaparecidos o rescates.
Las autoridades españolas mantienen que Marruecos ofrece una cooperación “leal y constante”. Ambos países acordaron revisar los procedimientos para devolver cuanto antes a quienes entraron irregularmente, respetando siempre el marco legal y las garantías para menores, solicitantes de asilo y otros grupos vulnerables.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto viajar el viernes 31 de julio a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Visitarán la zona del Tarajal y mantendrán reuniones con responsables de seguridad y autoridades locales para evaluar la crisis.
La sentencia del Supremo ha reabierto el debate sobre los mecanismos legales para controlar el acceso marítimo a Ceuta y Melilla. Sin embargo, presentar el fallo como la causa comprobada de la llegada masiva excede lo que se ha confirmado hasta ahora: esta relación viene de fuentes gubernamentales y policiales, mientras que la investigación sobre el origen del desplazamiento sigue abierta.
Una resolución del Tribunal Supremo que impide la aplicación de las denominadas devoluciones en caliente a personas interceptadas en el mar mientras intentan llegar a nado a Ceuta o Melilla ha sido el núcleo del debate sobre la reciente entrada masiva en la ciudad autónoma. El Gobierno y fuentes de la Guardia Civil afirman que organizaciones criminales difundieron el fallo para incentivar estos cruces, aunque no se ha probado una relación directa entre la sentencia judicial y la llegada masiva de personas.
El veredicto se hizo público el 8 de julio de 2026. La Sala de lo Contencioso-Administrativo estableció que el régimen especial de rechazo en frontera para Ceuta y Melilla no es aplicable de forma automática a quienes son detenidos en el mar intentando alcanzar la costa a nado.
La sentencia no autoriza las entradas irregulares ni impide que las personas puedan ser expulsadas usando los procedimientos previstos en la ley de extranjería. Lo que determina es que la devolución inmediata sin una tramitación individual sólo procede cuando el migrante intenta franquear barreras físicas, como las vallas. En cambio, el mar, las cámaras, drones y otros sistemas de vigilancia no constituyen barreras físicas de contención.
El caso comenzó tras la detención en alta mar el 14 de noviembre de 2024 de un ciudadano argelino que intentaba llegar a Ceuta nadando junto con otras dos personas. Este migrante fue entregado a Marruecos sin procedimiento formal, sin asistencia legal y sin posibilidad de solicitar protección internacional.
El Supremo confirmó que esta actuación no podía invocar la normativa especial de la Ley de Extranjería para las fronteras de Ceuta y Melilla. No obstante, dejó abierta la puerta a que el Estado establezca barreras físicas marítimas, lo que permitiría aplicar el rechazo inmediato a quienes intenten superar esos elementos.
Semanas tras la sentencia, miles de personas provenientes de Marruecos accedieron a Ceuta por tierra y mar. Algunos grupos circunvalaron el espigón del Tarajal, otros nadaron o utilizaron flotadores, y varios cientos cruzaron puertas y sectores del perímetro terrestre.
Televisión Española estimó que entre 2.000 y 3.000 personas habrían entrado durante el jueves 30 de julio, aunque esta cifra no había sido oficialmente confirmada por el Ministerio del Interior. Antes de este aumento, las autoridades ceutíes calculaban que entre 1.500 y 2.000 migrantes habían llegado en los diez días previos.
Fuentes de la Guardia Civil indicaron que las entradas crecieron de manera progresiva desde la publicación de la sentencia. Un portavoz explicó a Reuters que tras varios días continuos de llegadas, la situación se desbordó el jueves.
El Gobierno atribuye este llamado efecto llamada a la manipulación del fallo por parte de mafias y organizaciones criminales. Según esta versión, el contenido se habría difundido en redes sociales haciendo creer que quienes llegan por mar no pueden ser devueltos a Marruecos.
No obstante, esta interpretación no ha sido confirmada de forma independiente. Activistas marroquíes consultados por Associated Press dudan que la mayoría de los migrantes estuviesen informados sobre un fallo técnico español. Tampoco se ha establecido que la sentencia sea la única causa de las llegadas, en las que pueden influir rumores sobre una apertura de la frontera, redes de tráfico y la actuación de las autoridades marroquíes.
Ante la sobredemanda en recursos, el Gobierno ordenó desplegar 60 militares y 200 agentes especializados desde la península. Las unidades del Ejército están destinadas a apoyar a la Guardia Civil y reforzar la seguridad, pero sin sustituir su labor en el control fronterizo.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó que la situación se considere una emergencia nacional y pidió un mando único para coordinar la respuesta. Interior rechazó esta solicitud, argumentando que la normativa estatal de protección civil no incluye los flujos migratorios como riesgo que active ese mecanismo.
El balance provisional de la jornada ascendió a 18 fallecidos mientras intentaban entrar en Ceuta, principalmente por vía marítima. Las autoridades continúan identificando cuerpos y aún no han ofrecido cifras definitivas sobre entradas, desaparecidos o rescates.
Las autoridades españolas mantienen que Marruecos ofrece una cooperación “leal y constante”. Ambos países acordaron revisar los procedimientos para devolver cuanto antes a quienes entraron irregularmente, respetando siempre el marco legal y las garantías para menores, solicitantes de asilo y otros grupos vulnerables.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto viajar el viernes 31 de julio a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Visitarán la zona del Tarajal y mantendrán reuniones con responsables de seguridad y autoridades locales para evaluar la crisis.
La sentencia del Supremo ha reabierto el debate sobre los mecanismos legales para controlar el acceso marítimo a Ceuta y Melilla. Sin embargo, presentar el fallo como la causa comprobada de la llegada masiva excede lo que se ha confirmado hasta ahora: esta relación viene de fuentes gubernamentales y policiales, mientras que la investigación sobre el origen del desplazamiento sigue abierta.
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El veredicto se hizo público el 8 de julio de 2026. La Sala de lo Contencioso-Administrativo estableció que el régimen especial de rechazo en frontera para Ceuta y Melilla no es aplicable de forma automática a quienes son detenidos en el mar intentando alcanzar la costa a nado.
La sentencia no autoriza las entradas irregulares ni impide que las personas puedan ser expulsadas usando los procedimientos previstos en la ley de extranjería. Lo que determina es que la devolución inmediata sin una tramitación individual sólo procede cuando el migrante intenta franquear barreras físicas, como las vallas. En cambio, el mar, las cámaras, drones y otros sistemas de vigilancia no constituyen barreras físicas de contención.
El caso comenzó tras la detención en alta mar el 14 de noviembre de 2024 de un ciudadano argelino que intentaba llegar a Ceuta nadando junto con otras dos personas. Este migrante fue entregado a Marruecos sin procedimiento formal, sin asistencia legal y sin posibilidad de solicitar protección internacional.
El Supremo confirmó que esta actuación no podía invocar la normativa especial de la Ley de Extranjería para las fronteras de Ceuta y Melilla. No obstante, dejó abierta la puerta a que el Estado establezca barreras físicas marítimas, lo que permitiría aplicar el rechazo inmediato a quienes intenten superar esos elementos.
Semanas tras la sentencia, miles de personas provenientes de Marruecos accedieron a Ceuta por tierra y mar. Algunos grupos circunvalaron el espigón del Tarajal, otros nadaron o utilizaron flotadores, y varios cientos cruzaron puertas y sectores del perímetro terrestre.
Televisión Española estimó que entre 2.000 y 3.000 personas habrían entrado durante el jueves 30 de julio, aunque esta cifra no había sido oficialmente confirmada por el Ministerio del Interior. Antes de este aumento, las autoridades ceutíes calculaban que entre 1.500 y 2.000 migrantes habían llegado en los diez días previos.
Fuentes de la Guardia Civil indicaron que las entradas crecieron de manera progresiva desde la publicación de la sentencia. Un portavoz explicó a Reuters que tras varios días continuos de llegadas, la situación se desbordó el jueves.
El Gobierno atribuye este llamado efecto llamada a la manipulación del fallo por parte de mafias y organizaciones criminales. Según esta versión, el contenido se habría difundido en redes sociales haciendo creer que quienes llegan por mar no pueden ser devueltos a Marruecos.
No obstante, esta interpretación no ha sido confirmada de forma independiente. Activistas marroquíes consultados por Associated Press dudan que la mayoría de los migrantes estuviesen informados sobre un fallo técnico español. Tampoco se ha establecido que la sentencia sea la única causa de las llegadas, en las que pueden influir rumores sobre una apertura de la frontera, redes de tráfico y la actuación de las autoridades marroquíes.
Ante la sobredemanda en recursos, el Gobierno ordenó desplegar 60 militares y 200 agentes especializados desde la península. Las unidades del Ejército están destinadas a apoyar a la Guardia Civil y reforzar la seguridad, pero sin sustituir su labor en el control fronterizo.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó que la situación se considere una emergencia nacional y pidió un mando único para coordinar la respuesta. Interior rechazó esta solicitud, argumentando que la normativa estatal de protección civil no incluye los flujos migratorios como riesgo que active ese mecanismo.
El balance provisional de la jornada ascendió a 18 fallecidos mientras intentaban entrar en Ceuta, principalmente por vía marítima. Las autoridades continúan identificando cuerpos y aún no han ofrecido cifras definitivas sobre entradas, desaparecidos o rescates.
Las autoridades españolas mantienen que Marruecos ofrece una cooperación “leal y constante”. Ambos países acordaron revisar los procedimientos para devolver cuanto antes a quienes entraron irregularmente, respetando siempre el marco legal y las garantías para menores, solicitantes de asilo y otros grupos vulnerables.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto viajar el viernes 31 de julio a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Visitarán la zona del Tarajal y mantendrán reuniones con responsables de seguridad y autoridades locales para evaluar la crisis.
La sentencia del Supremo ha reabierto el debate sobre los mecanismos legales para controlar el acceso marítimo a Ceuta y Melilla. Sin embargo, presentar el fallo como la causa comprobada de la llegada masiva excede lo que se ha confirmado hasta ahora: esta relación viene de fuentes gubernamentales y policiales, mientras que la investigación sobre el origen del desplazamiento sigue abierta.
Una resolución del Tribunal Supremo que impide la aplicación de las denominadas devoluciones en caliente a personas interceptadas en el mar mientras intentan llegar a nado a Ceuta o Melilla ha sido el núcleo del debate sobre la reciente entrada masiva en la ciudad autónoma. El Gobierno y fuentes de la Guardia Civil afirman que organizaciones criminales difundieron el fallo para incentivar estos cruces, aunque no se ha probado una relación directa entre la sentencia judicial y la llegada masiva de personas.
El veredicto se hizo público el 8 de julio de 2026. La Sala de lo Contencioso-Administrativo estableció que el régimen especial de rechazo en frontera para Ceuta y Melilla no es aplicable de forma automática a quienes son detenidos en el mar intentando alcanzar la costa a nado.
La sentencia no autoriza las entradas irregulares ni impide que las personas puedan ser expulsadas usando los procedimientos previstos en la ley de extranjería. Lo que determina es que la devolución inmediata sin una tramitación individual sólo procede cuando el migrante intenta franquear barreras físicas, como las vallas. En cambio, el mar, las cámaras, drones y otros sistemas de vigilancia no constituyen barreras físicas de contención.
El caso comenzó tras la detención en alta mar el 14 de noviembre de 2024 de un ciudadano argelino que intentaba llegar a Ceuta nadando junto con otras dos personas. Este migrante fue entregado a Marruecos sin procedimiento formal, sin asistencia legal y sin posibilidad de solicitar protección internacional.
El Supremo confirmó que esta actuación no podía invocar la normativa especial de la Ley de Extranjería para las fronteras de Ceuta y Melilla. No obstante, dejó abierta la puerta a que el Estado establezca barreras físicas marítimas, lo que permitiría aplicar el rechazo inmediato a quienes intenten superar esos elementos.
Semanas tras la sentencia, miles de personas provenientes de Marruecos accedieron a Ceuta por tierra y mar. Algunos grupos circunvalaron el espigón del Tarajal, otros nadaron o utilizaron flotadores, y varios cientos cruzaron puertas y sectores del perímetro terrestre.
Televisión Española estimó que entre 2.000 y 3.000 personas habrían entrado durante el jueves 30 de julio, aunque esta cifra no había sido oficialmente confirmada por el Ministerio del Interior. Antes de este aumento, las autoridades ceutíes calculaban que entre 1.500 y 2.000 migrantes habían llegado en los diez días previos.
Fuentes de la Guardia Civil indicaron que las entradas crecieron de manera progresiva desde la publicación de la sentencia. Un portavoz explicó a Reuters que tras varios días continuos de llegadas, la situación se desbordó el jueves.
El Gobierno atribuye este llamado efecto llamada a la manipulación del fallo por parte de mafias y organizaciones criminales. Según esta versión, el contenido se habría difundido en redes sociales haciendo creer que quienes llegan por mar no pueden ser devueltos a Marruecos.
No obstante, esta interpretación no ha sido confirmada de forma independiente. Activistas marroquíes consultados por Associated Press dudan que la mayoría de los migrantes estuviesen informados sobre un fallo técnico español. Tampoco se ha establecido que la sentencia sea la única causa de las llegadas, en las que pueden influir rumores sobre una apertura de la frontera, redes de tráfico y la actuación de las autoridades marroquíes.
Ante la sobredemanda en recursos, el Gobierno ordenó desplegar 60 militares y 200 agentes especializados desde la península. Las unidades del Ejército están destinadas a apoyar a la Guardia Civil y reforzar la seguridad, pero sin sustituir su labor en el control fronterizo.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó que la situación se considere una emergencia nacional y pidió un mando único para coordinar la respuesta. Interior rechazó esta solicitud, argumentando que la normativa estatal de protección civil no incluye los flujos migratorios como riesgo que active ese mecanismo.
El balance provisional de la jornada ascendió a 18 fallecidos mientras intentaban entrar en Ceuta, principalmente por vía marítima. Las autoridades continúan identificando cuerpos y aún no han ofrecido cifras definitivas sobre entradas, desaparecidos o rescates.
Las autoridades españolas mantienen que Marruecos ofrece una cooperación “leal y constante”. Ambos países acordaron revisar los procedimientos para devolver cuanto antes a quienes entraron irregularmente, respetando siempre el marco legal y las garantías para menores, solicitantes de asilo y otros grupos vulnerables.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto viajar el viernes 31 de julio a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Visitarán la zona del Tarajal y mantendrán reuniones con responsables de seguridad y autoridades locales para evaluar la crisis.
La sentencia del Supremo ha reabierto el debate sobre los mecanismos legales para controlar el acceso marítimo a Ceuta y Melilla. Sin embargo, presentar el fallo como la causa comprobada de la llegada masiva excede lo que se ha confirmado hasta ahora: esta relación viene de fuentes gubernamentales y policiales, mientras que la investigación sobre el origen del desplazamiento sigue abierta.
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El veredicto se hizo público el 8 de julio de 2026. La Sala de lo Contencioso-Administrativo estableció que el régimen especial de rechazo en frontera para Ceuta y Melilla no es aplicable de forma automática a quienes son detenidos en el mar intentando alcanzar la costa a nado.
La sentencia no autoriza las entradas irregulares ni impide que las personas puedan ser expulsadas usando los procedimientos previstos en la ley de extranjería. Lo que determina es que la devolución inmediata sin una tramitación individual sólo procede cuando el migrante intenta franquear barreras físicas, como las vallas. En cambio, el mar, las cámaras, drones y otros sistemas de vigilancia no constituyen barreras físicas de contención.
El caso comenzó tras la detención en alta mar el 14 de noviembre de 2024 de un ciudadano argelino que intentaba llegar a Ceuta nadando junto con otras dos personas. Este migrante fue entregado a Marruecos sin procedimiento formal, sin asistencia legal y sin posibilidad de solicitar protección internacional.
El Supremo confirmó que esta actuación no podía invocar la normativa especial de la Ley de Extranjería para las fronteras de Ceuta y Melilla. No obstante, dejó abierta la puerta a que el Estado establezca barreras físicas marítimas, lo que permitiría aplicar el rechazo inmediato a quienes intenten superar esos elementos.
Semanas tras la sentencia, miles de personas provenientes de Marruecos accedieron a Ceuta por tierra y mar. Algunos grupos circunvalaron el espigón del Tarajal, otros nadaron o utilizaron flotadores, y varios cientos cruzaron puertas y sectores del perímetro terrestre.
Televisión Española estimó que entre 2.000 y 3.000 personas habrían entrado durante el jueves 30 de julio, aunque esta cifra no había sido oficialmente confirmada por el Ministerio del Interior. Antes de este aumento, las autoridades ceutíes calculaban que entre 1.500 y 2.000 migrantes habían llegado en los diez días previos.
Fuentes de la Guardia Civil indicaron que las entradas crecieron de manera progresiva desde la publicación de la sentencia. Un portavoz explicó a Reuters que tras varios días continuos de llegadas, la situación se desbordó el jueves.
El Gobierno atribuye este llamado efecto llamada a la manipulación del fallo por parte de mafias y organizaciones criminales. Según esta versión, el contenido se habría difundido en redes sociales haciendo creer que quienes llegan por mar no pueden ser devueltos a Marruecos.
No obstante, esta interpretación no ha sido confirmada de forma independiente. Activistas marroquíes consultados por Associated Press dudan que la mayoría de los migrantes estuviesen informados sobre un fallo técnico español. Tampoco se ha establecido que la sentencia sea la única causa de las llegadas, en las que pueden influir rumores sobre una apertura de la frontera, redes de tráfico y la actuación de las autoridades marroquíes.
Ante la sobredemanda en recursos, el Gobierno ordenó desplegar 60 militares y 200 agentes especializados desde la península. Las unidades del Ejército están destinadas a apoyar a la Guardia Civil y reforzar la seguridad, pero sin sustituir su labor en el control fronterizo.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó que la situación se considere una emergencia nacional y pidió un mando único para coordinar la respuesta. Interior rechazó esta solicitud, argumentando que la normativa estatal de protección civil no incluye los flujos migratorios como riesgo que active ese mecanismo.
El balance provisional de la jornada ascendió a 18 fallecidos mientras intentaban entrar en Ceuta, principalmente por vía marítima. Las autoridades continúan identificando cuerpos y aún no han ofrecido cifras definitivas sobre entradas, desaparecidos o rescates.
Las autoridades españolas mantienen que Marruecos ofrece una cooperación “leal y constante”. Ambos países acordaron revisar los procedimientos para devolver cuanto antes a quienes entraron irregularmente, respetando siempre el marco legal y las garantías para menores, solicitantes de asilo y otros grupos vulnerables.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto viajar el viernes 31 de julio a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Visitarán la zona del Tarajal y mantendrán reuniones con responsables de seguridad y autoridades locales para evaluar la crisis.
La sentencia del Supremo ha reabierto el debate sobre los mecanismos legales para controlar el acceso marítimo a Ceuta y Melilla. Sin embargo, presentar el fallo como la causa comprobada de la llegada masiva excede lo que se ha confirmado hasta ahora: esta relación viene de fuentes gubernamentales y policiales, mientras que la investigación sobre el origen del desplazamiento sigue abierta.
Una resolución del Tribunal Supremo que impide la aplicación de las denominadas devoluciones en caliente a personas interceptadas en el mar mientras intentan llegar a nado a Ceuta o Melilla ha sido el núcleo del debate sobre la reciente entrada masiva en la ciudad autónoma. El Gobierno y fuentes de la Guardia Civil afirman que organizaciones criminales difundieron el fallo para incentivar estos cruces, aunque no se ha probado una relación directa entre la sentencia judicial y la llegada masiva de personas.
El veredicto se hizo público el 8 de julio de 2026. La Sala de lo Contencioso-Administrativo estableció que el régimen especial de rechazo en frontera para Ceuta y Melilla no es aplicable de forma automática a quienes son detenidos en el mar intentando alcanzar la costa a nado.
La sentencia no autoriza las entradas irregulares ni impide que las personas puedan ser expulsadas usando los procedimientos previstos en la ley de extranjería. Lo que determina es que la devolución inmediata sin una tramitación individual sólo procede cuando el migrante intenta franquear barreras físicas, como las vallas. En cambio, el mar, las cámaras, drones y otros sistemas de vigilancia no constituyen barreras físicas de contención.
El caso comenzó tras la detención en alta mar el 14 de noviembre de 2024 de un ciudadano argelino que intentaba llegar a Ceuta nadando junto con otras dos personas. Este migrante fue entregado a Marruecos sin procedimiento formal, sin asistencia legal y sin posibilidad de solicitar protección internacional.
El Supremo confirmó que esta actuación no podía invocar la normativa especial de la Ley de Extranjería para las fronteras de Ceuta y Melilla. No obstante, dejó abierta la puerta a que el Estado establezca barreras físicas marítimas, lo que permitiría aplicar el rechazo inmediato a quienes intenten superar esos elementos.
Semanas tras la sentencia, miles de personas provenientes de Marruecos accedieron a Ceuta por tierra y mar. Algunos grupos circunvalaron el espigón del Tarajal, otros nadaron o utilizaron flotadores, y varios cientos cruzaron puertas y sectores del perímetro terrestre.
Televisión Española estimó que entre 2.000 y 3.000 personas habrían entrado durante el jueves 30 de julio, aunque esta cifra no había sido oficialmente confirmada por el Ministerio del Interior. Antes de este aumento, las autoridades ceutíes calculaban que entre 1.500 y 2.000 migrantes habían llegado en los diez días previos.
Fuentes de la Guardia Civil indicaron que las entradas crecieron de manera progresiva desde la publicación de la sentencia. Un portavoz explicó a Reuters que tras varios días continuos de llegadas, la situación se desbordó el jueves.
El Gobierno atribuye este llamado efecto llamada a la manipulación del fallo por parte de mafias y organizaciones criminales. Según esta versión, el contenido se habría difundido en redes sociales haciendo creer que quienes llegan por mar no pueden ser devueltos a Marruecos.
No obstante, esta interpretación no ha sido confirmada de forma independiente. Activistas marroquíes consultados por Associated Press dudan que la mayoría de los migrantes estuviesen informados sobre un fallo técnico español. Tampoco se ha establecido que la sentencia sea la única causa de las llegadas, en las que pueden influir rumores sobre una apertura de la frontera, redes de tráfico y la actuación de las autoridades marroquíes.
Ante la sobredemanda en recursos, el Gobierno ordenó desplegar 60 militares y 200 agentes especializados desde la península. Las unidades del Ejército están destinadas a apoyar a la Guardia Civil y reforzar la seguridad, pero sin sustituir su labor en el control fronterizo.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó que la situación se considere una emergencia nacional y pidió un mando único para coordinar la respuesta. Interior rechazó esta solicitud, argumentando que la normativa estatal de protección civil no incluye los flujos migratorios como riesgo que active ese mecanismo.
El balance provisional de la jornada ascendió a 18 fallecidos mientras intentaban entrar en Ceuta, principalmente por vía marítima. Las autoridades continúan identificando cuerpos y aún no han ofrecido cifras definitivas sobre entradas, desaparecidos o rescates.
Las autoridades españolas mantienen que Marruecos ofrece una cooperación “leal y constante”. Ambos países acordaron revisar los procedimientos para devolver cuanto antes a quienes entraron irregularmente, respetando siempre el marco legal y las garantías para menores, solicitantes de asilo y otros grupos vulnerables.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto viajar el viernes 31 de julio a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Visitarán la zona del Tarajal y mantendrán reuniones con responsables de seguridad y autoridades locales para evaluar la crisis.
La sentencia del Supremo ha reabierto el debate sobre los mecanismos legales para controlar el acceso marítimo a Ceuta y Melilla. Sin embargo, presentar el fallo como la causa comprobada de la llegada masiva excede lo que se ha confirmado hasta ahora: esta relación viene de fuentes gubernamentales y policiales, mientras que la investigación sobre el origen del desplazamiento sigue abierta.
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El veredicto se hizo público el 8 de julio de 2026. La Sala de lo Contencioso-Administrativo estableció que el régimen especial de rechazo en frontera para Ceuta y Melilla no es aplicable de forma automática a quienes son detenidos en el mar intentando alcanzar la costa a nado.
La sentencia no autoriza las entradas irregulares ni impide que las personas puedan ser expulsadas usando los procedimientos previstos en la ley de extranjería. Lo que determina es que la devolución inmediata sin una tramitación individual sólo procede cuando el migrante intenta franquear barreras físicas, como las vallas. En cambio, el mar, las cámaras, drones y otros sistemas de vigilancia no constituyen barreras físicas de contención.
El caso comenzó tras la detención en alta mar el 14 de noviembre de 2024 de un ciudadano argelino que intentaba llegar a Ceuta nadando junto con otras dos personas. Este migrante fue entregado a Marruecos sin procedimiento formal, sin asistencia legal y sin posibilidad de solicitar protección internacional.
El Supremo confirmó que esta actuación no podía invocar la normativa especial de la Ley de Extranjería para las fronteras de Ceuta y Melilla. No obstante, dejó abierta la puerta a que el Estado establezca barreras físicas marítimas, lo que permitiría aplicar el rechazo inmediato a quienes intenten superar esos elementos.
Semanas tras la sentencia, miles de personas provenientes de Marruecos accedieron a Ceuta por tierra y mar. Algunos grupos circunvalaron el espigón del Tarajal, otros nadaron o utilizaron flotadores, y varios cientos cruzaron puertas y sectores del perímetro terrestre.
Televisión Española estimó que entre 2.000 y 3.000 personas habrían entrado durante el jueves 30 de julio, aunque esta cifra no había sido oficialmente confirmada por el Ministerio del Interior. Antes de este aumento, las autoridades ceutíes calculaban que entre 1.500 y 2.000 migrantes habían llegado en los diez días previos.
Fuentes de la Guardia Civil indicaron que las entradas crecieron de manera progresiva desde la publicación de la sentencia. Un portavoz explicó a Reuters que tras varios días continuos de llegadas, la situación se desbordó el jueves.
El Gobierno atribuye este llamado efecto llamada a la manipulación del fallo por parte de mafias y organizaciones criminales. Según esta versión, el contenido se habría difundido en redes sociales haciendo creer que quienes llegan por mar no pueden ser devueltos a Marruecos.
No obstante, esta interpretación no ha sido confirmada de forma independiente. Activistas marroquíes consultados por Associated Press dudan que la mayoría de los migrantes estuviesen informados sobre un fallo técnico español. Tampoco se ha establecido que la sentencia sea la única causa de las llegadas, en las que pueden influir rumores sobre una apertura de la frontera, redes de tráfico y la actuación de las autoridades marroquíes.
Ante la sobredemanda en recursos, el Gobierno ordenó desplegar 60 militares y 200 agentes especializados desde la península. Las unidades del Ejército están destinadas a apoyar a la Guardia Civil y reforzar la seguridad, pero sin sustituir su labor en el control fronterizo.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó que la situación se considere una emergencia nacional y pidió un mando único para coordinar la respuesta. Interior rechazó esta solicitud, argumentando que la normativa estatal de protección civil no incluye los flujos migratorios como riesgo que active ese mecanismo.
El balance provisional de la jornada ascendió a 18 fallecidos mientras intentaban entrar en Ceuta, principalmente por vía marítima. Las autoridades continúan identificando cuerpos y aún no han ofrecido cifras definitivas sobre entradas, desaparecidos o rescates.
Las autoridades españolas mantienen que Marruecos ofrece una cooperación “leal y constante”. Ambos países acordaron revisar los procedimientos para devolver cuanto antes a quienes entraron irregularmente, respetando siempre el marco legal y las garantías para menores, solicitantes de asilo y otros grupos vulnerables.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto viajar el viernes 31 de julio a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Visitarán la zona del Tarajal y mantendrán reuniones con responsables de seguridad y autoridades locales para evaluar la crisis.
La sentencia del Supremo ha reabierto el debate sobre los mecanismos legales para controlar el acceso marítimo a Ceuta y Melilla. Sin embargo, presentar el fallo como la causa comprobada de la llegada masiva excede lo que se ha confirmado hasta ahora: esta relación viene de fuentes gubernamentales y policiales, mientras que la investigación sobre el origen del desplazamiento sigue abierta.

















