El vehículo del retén de prevención de incendios en el monte García Aldave sufrió un ataque el 18 de septiembre. Los bomberos y el sindicato CSIF solicitan una investigación inmediata y medidas de seguridad urgentes.
Los hechos
El viernes 18 de septiembre, una unidad de vigilancia y prevención de incendios forestales de Ceuta fue objeto de un ataque mientras patrullaba en el monte García Aldave. El camión de bomberos recibió un lanzamiento masivo de piedras por parte de personas desconocidas en la recta previa a la curva de Obimasa.
Como consecuencia del ataque, el vehículo sufrió daños considerables, incluyendo la destrucción total del espejo retrovisor del lado del conductor y varios impactos en el techo y el portón delantero.
Riesgo considerable para el trabajador
El suceso es especialmente grave por el peligro inmediato enfrentado por el conductor. Según declaraciones recogidas por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), algunas piedras estuvieron muy cerca de áreas sensibles del vehículo: dos de ellas rozaron la luna delantera muy cerca del chófer.
Al notar el ataque y los fuertes impactos, el conductor tuvo que agachar la cabeza y acelerar rápidamente para alejarse y resguardar su seguridad.
«Lanzar piedras a vehículos en movimiento puede provocar lesiones serias y accidentes fatales. Es inadmisible que quienes brindan servicios de emergencia deban temer por su integridad», manifestaron desde CSIF.
Exigencia de acciones inmediatas
Frente a estos hechos graves, bomberos y sindicatos han demandado:
- Una investigación policial profunda para determinar e identificar a los responsables de la emboscada.
- Coordinación institucional entre la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno para evaluar los riesgos en los desplazamientos.
- Garantías de apoyo policial y medidas concretas de protección que permitan a los equipos de emergencia trabajar sin poner en peligro su vida.
Este incidente afecta directamente al equipo encargado de la protección de los montes ceutíes, cuya labor ha sido fundamental para evitar incendios graves durante el verano. Desde el sector apuntan que la seguridad de los bomberos debe estar garantizada en todo momento para asegurar una respuesta eficaz frente a emergencias.
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Como consecuencia del ataque, el vehículo sufrió daños considerables, incluyendo la destrucción total del espejo retrovisor del lado del conductor y varios impactos en el techo y el portón delantero.
Riesgo considerable para el trabajador
El suceso es especialmente grave por el peligro inmediato enfrentado por el conductor. Según declaraciones recogidas por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), algunas piedras estuvieron muy cerca de áreas sensibles del vehículo: dos de ellas rozaron la luna delantera muy cerca del chófer.
Al notar el ataque y los fuertes impactos, el conductor tuvo que agachar la cabeza y acelerar rápidamente para alejarse y resguardar su seguridad.
«Lanzar piedras a vehículos en movimiento puede provocar lesiones serias y accidentes fatales. Es inadmisible que quienes brindan servicios de emergencia deban temer por su integridad», manifestaron desde CSIF.
Exigencia de acciones inmediatas
Frente a estos hechos graves, bomberos y sindicatos han demandado:
- Una investigación policial profunda para determinar e identificar a los responsables de la emboscada.
- Coordinación institucional entre la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno para evaluar los riesgos en los desplazamientos.
- Garantías de apoyo policial y medidas concretas de protección que permitan a los equipos de emergencia trabajar sin poner en peligro su vida.
Este incidente afecta directamente al equipo encargado de la protección de los montes ceutíes, cuya labor ha sido fundamental para evitar incendios graves durante el verano. Desde el sector apuntan que la seguridad de los bomberos debe estar garantizada en todo momento para asegurar una respuesta eficaz frente a emergencias.
El vehículo del retén de prevención de incendios en el monte García Aldave sufrió un ataque el 18 de septiembre. Los bomberos y el sindicato CSIF solicitan una investigación inmediata y medidas de seguridad urgentes.
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El viernes 18 de septiembre, una unidad de vigilancia y prevención de incendios forestales de Ceuta fue objeto de un ataque mientras patrullaba en el monte García Aldave. El camión de bomberos recibió un lanzamiento masivo de piedras por parte de personas desconocidas en la recta previa a la curva de Obimasa.
Como consecuencia del ataque, el vehículo sufrió daños considerables, incluyendo la destrucción total del espejo retrovisor del lado del conductor y varios impactos en el techo y el portón delantero.
Riesgo considerable para el trabajador
El suceso es especialmente grave por el peligro inmediato enfrentado por el conductor. Según declaraciones recogidas por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), algunas piedras estuvieron muy cerca de áreas sensibles del vehículo: dos de ellas rozaron la luna delantera muy cerca del chófer.
Al notar el ataque y los fuertes impactos, el conductor tuvo que agachar la cabeza y acelerar rápidamente para alejarse y resguardar su seguridad.
«Lanzar piedras a vehículos en movimiento puede provocar lesiones serias y accidentes fatales. Es inadmisible que quienes brindan servicios de emergencia deban temer por su integridad», manifestaron desde CSIF.
Exigencia de acciones inmediatas
Frente a estos hechos graves, bomberos y sindicatos han demandado:
- Una investigación policial profunda para determinar e identificar a los responsables de la emboscada.
- Coordinación institucional entre la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno para evaluar los riesgos en los desplazamientos.
- Garantías de apoyo policial y medidas concretas de protección que permitan a los equipos de emergencia trabajar sin poner en peligro su vida.
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Los hechos
El viernes 18 de septiembre, una unidad de vigilancia y prevención de incendios forestales de Ceuta fue objeto de un ataque mientras patrullaba en el monte García Aldave. El camión de bomberos recibió un lanzamiento masivo de piedras por parte de personas desconocidas en la recta previa a la curva de Obimasa.
Como consecuencia del ataque, el vehículo sufrió daños considerables, incluyendo la destrucción total del espejo retrovisor del lado del conductor y varios impactos en el techo y el portón delantero.
Riesgo considerable para el trabajador
El suceso es especialmente grave por el peligro inmediato enfrentado por el conductor. Según declaraciones recogidas por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), algunas piedras estuvieron muy cerca de áreas sensibles del vehículo: dos de ellas rozaron la luna delantera muy cerca del chófer.
Al notar el ataque y los fuertes impactos, el conductor tuvo que agachar la cabeza y acelerar rápidamente para alejarse y resguardar su seguridad.
«Lanzar piedras a vehículos en movimiento puede provocar lesiones serias y accidentes fatales. Es inadmisible que quienes brindan servicios de emergencia deban temer por su integridad», manifestaron desde CSIF.
Exigencia de acciones inmediatas
Frente a estos hechos graves, bomberos y sindicatos han demandado:
- Una investigación policial profunda para determinar e identificar a los responsables de la emboscada.
- Coordinación institucional entre la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno para evaluar los riesgos en los desplazamientos.
- Garantías de apoyo policial y medidas concretas de protección que permitan a los equipos de emergencia trabajar sin poner en peligro su vida.
Este incidente afecta directamente al equipo encargado de la protección de los montes ceutíes, cuya labor ha sido fundamental para evitar incendios graves durante el verano. Desde el sector apuntan que la seguridad de los bomberos debe estar garantizada en todo momento para asegurar una respuesta eficaz frente a emergencias.















