Las facultades de los efectivos del Ejército en la ciudad autónoma están limitadas fuera de sus instalaciones militares y solo pueden actuar en casos concretos
La situación de los militares desplegados en Ceuta debido a la crisis migratoria ha generado un debate político y jurídico referido a sus competencias y a la protección de los soldados que participan en tareas de vigilancia y apoyo en la ciudad autónoma.
Desde que comenzara el despliegue tras los sucesos del 30 y 31 de julio, los miembros del Ejército están en distintos puntos llevando a cabo labores de presencia y vigilancia, pero, en líneas generales, no disponen de autoridad para detener personas en la vía pública, una función que corresponde principalmente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Este asunto ha cobrado relevancia nuevamente luego de que dos militares fueran llevados al Hospital Gómez Ulla de Madrid tras sufrir agresiones durante su servicio en Ceuta. Uno de ellos presentó una lesión en la rodilla y el otro fue sometido a una operación quirúrgica por una fractura de peroné.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha solicitado un respaldo legal más sólido para estos efectivos. Su presidente, Marco Antonio Gómez, ha denunciado que las condiciones para los militares son complicadas cuando reciben agresiones.
“Estamos en una situación difícil. El problema radica en que, cuando los atacan, quedan sin protección”, afirmó, y reclamó directrices más claras y una mayor protección para quienes desempeñan sus funciones en la ciudad autónoma.
La figura del agente de autoridad, foco del debate
Uno de los temas principales en controversia es la solicitud para que los militares sean reconocidos como agentes de autoridad en determinadas circunstancias, una propuesta que varios partidos políticos han expresado tras los recientes eventos.
Actualmente, los miembros del Ejército no cuentan con las mismas atribuciones que la Policía Nacional o la Guardia Civil cuando desempeñan funciones en espacios civiles.
Generalmente, los militares no pueden detener a un ciudadano tras un altercado o agresión, salvo en casos concretos como la existencia de un delito flagrante y si no hay presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Las normativas contemplan excepciones en situaciones específicas, tales como emergencias, atentados terroristas u otros actos de violencia, además de intervenciones puntuales de la policía militar dentro de sus competencias.
Reacciones políticas tras las agresiones
Tras confirmarse el traslado de los dos militares lesionados, representantes del Partido Popular solicitaron al Gobierno tomar medidas que fortalezcan la protección de los efectivos desplegados.
La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, preguntó qué más debería ocurrir para que el Ejecutivo adopte nuevas medidas, y defendió que los militares requieran mayores garantías legales durante sus misiones.
De igual forma, Vox ha planteado propuestas para reclamar un aumento de presencia y respaldo legal para las Fuerzas Armadas en las fronteras de Ceuta y Melilla.
El debate sobre las competencias de los militares
La situación en Ceuta ha puesto en primer plano el papel del Ejército cuando participa en operaciones de apoyo dentro del territorio nacional.
Mientras que los militares ejecutan tareas de vigilancia, prevención y apoyo operativo, la intervención directa ante delitos corresponde, por norma, a las fuerzas policiales, quienes tienen las facultades legales para identificar, detener e iniciar procedimientos judiciales.
El debate sigue abierto entre quienes piden ampliar las competencias militares en situaciones excepcionales y aquellos que abogan por mantener separadas las funciones de defensa de las atribuciones de seguridad ciudadana.
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La situación de los militares desplegados en Ceuta debido a la crisis migratoria ha generado un debate político y jurídico referido a sus competencias y a la protección de los soldados que participan en tareas de vigilancia y apoyo en la ciudad autónoma.
Desde que comenzara el despliegue tras los sucesos del 30 y 31 de julio, los miembros del Ejército están en distintos puntos llevando a cabo labores de presencia y vigilancia, pero, en líneas generales, no disponen de autoridad para detener personas en la vía pública, una función que corresponde principalmente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Este asunto ha cobrado relevancia nuevamente luego de que dos militares fueran llevados al Hospital Gómez Ulla de Madrid tras sufrir agresiones durante su servicio en Ceuta. Uno de ellos presentó una lesión en la rodilla y el otro fue sometido a una operación quirúrgica por una fractura de peroné.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha solicitado un respaldo legal más sólido para estos efectivos. Su presidente, Marco Antonio Gómez, ha denunciado que las condiciones para los militares son complicadas cuando reciben agresiones.
“Estamos en una situación difícil. El problema radica en que, cuando los atacan, quedan sin protección”, afirmó, y reclamó directrices más claras y una mayor protección para quienes desempeñan sus funciones en la ciudad autónoma.
La figura del agente de autoridad, foco del debate
Uno de los temas principales en controversia es la solicitud para que los militares sean reconocidos como agentes de autoridad en determinadas circunstancias, una propuesta que varios partidos políticos han expresado tras los recientes eventos.
Actualmente, los miembros del Ejército no cuentan con las mismas atribuciones que la Policía Nacional o la Guardia Civil cuando desempeñan funciones en espacios civiles.
Generalmente, los militares no pueden detener a un ciudadano tras un altercado o agresión, salvo en casos concretos como la existencia de un delito flagrante y si no hay presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Las normativas contemplan excepciones en situaciones específicas, tales como emergencias, atentados terroristas u otros actos de violencia, además de intervenciones puntuales de la policía militar dentro de sus competencias.
Reacciones políticas tras las agresiones
Tras confirmarse el traslado de los dos militares lesionados, representantes del Partido Popular solicitaron al Gobierno tomar medidas que fortalezcan la protección de los efectivos desplegados.
La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, preguntó qué más debería ocurrir para que el Ejecutivo adopte nuevas medidas, y defendió que los militares requieran mayores garantías legales durante sus misiones.
De igual forma, Vox ha planteado propuestas para reclamar un aumento de presencia y respaldo legal para las Fuerzas Armadas en las fronteras de Ceuta y Melilla.
El debate sobre las competencias de los militares
La situación en Ceuta ha puesto en primer plano el papel del Ejército cuando participa en operaciones de apoyo dentro del territorio nacional.
Mientras que los militares ejecutan tareas de vigilancia, prevención y apoyo operativo, la intervención directa ante delitos corresponde, por norma, a las fuerzas policiales, quienes tienen las facultades legales para identificar, detener e iniciar procedimientos judiciales.
El debate sigue abierto entre quienes piden ampliar las competencias militares en situaciones excepcionales y aquellos que abogan por mantener separadas las funciones de defensa de las atribuciones de seguridad ciudadana.
Las facultades de los efectivos del Ejército en la ciudad autónoma están limitadas fuera de sus instalaciones militares y solo pueden actuar en casos concretos
La situación de los militares desplegados en Ceuta debido a la crisis migratoria ha generado un debate político y jurídico referido a sus competencias y a la protección de los soldados que participan en tareas de vigilancia y apoyo en la ciudad autónoma.
Desde que comenzara el despliegue tras los sucesos del 30 y 31 de julio, los miembros del Ejército están en distintos puntos llevando a cabo labores de presencia y vigilancia, pero, en líneas generales, no disponen de autoridad para detener personas en la vía pública, una función que corresponde principalmente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Este asunto ha cobrado relevancia nuevamente luego de que dos militares fueran llevados al Hospital Gómez Ulla de Madrid tras sufrir agresiones durante su servicio en Ceuta. Uno de ellos presentó una lesión en la rodilla y el otro fue sometido a una operación quirúrgica por una fractura de peroné.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha solicitado un respaldo legal más sólido para estos efectivos. Su presidente, Marco Antonio Gómez, ha denunciado que las condiciones para los militares son complicadas cuando reciben agresiones.
“Estamos en una situación difícil. El problema radica en que, cuando los atacan, quedan sin protección”, afirmó, y reclamó directrices más claras y una mayor protección para quienes desempeñan sus funciones en la ciudad autónoma.
La figura del agente de autoridad, foco del debate
Uno de los temas principales en controversia es la solicitud para que los militares sean reconocidos como agentes de autoridad en determinadas circunstancias, una propuesta que varios partidos políticos han expresado tras los recientes eventos.
Actualmente, los miembros del Ejército no cuentan con las mismas atribuciones que la Policía Nacional o la Guardia Civil cuando desempeñan funciones en espacios civiles.
Generalmente, los militares no pueden detener a un ciudadano tras un altercado o agresión, salvo en casos concretos como la existencia de un delito flagrante y si no hay presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Las normativas contemplan excepciones en situaciones específicas, tales como emergencias, atentados terroristas u otros actos de violencia, además de intervenciones puntuales de la policía militar dentro de sus competencias.
Reacciones políticas tras las agresiones
Tras confirmarse el traslado de los dos militares lesionados, representantes del Partido Popular solicitaron al Gobierno tomar medidas que fortalezcan la protección de los efectivos desplegados.
La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, preguntó qué más debería ocurrir para que el Ejecutivo adopte nuevas medidas, y defendió que los militares requieran mayores garantías legales durante sus misiones.
De igual forma, Vox ha planteado propuestas para reclamar un aumento de presencia y respaldo legal para las Fuerzas Armadas en las fronteras de Ceuta y Melilla.
El debate sobre las competencias de los militares
La situación en Ceuta ha puesto en primer plano el papel del Ejército cuando participa en operaciones de apoyo dentro del territorio nacional.
Mientras que los militares ejecutan tareas de vigilancia, prevención y apoyo operativo, la intervención directa ante delitos corresponde, por norma, a las fuerzas policiales, quienes tienen las facultades legales para identificar, detener e iniciar procedimientos judiciales.
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Desde que comenzara el despliegue tras los sucesos del 30 y 31 de julio, los miembros del Ejército están en distintos puntos llevando a cabo labores de presencia y vigilancia, pero, en líneas generales, no disponen de autoridad para detener personas en la vía pública, una función que corresponde principalmente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Este asunto ha cobrado relevancia nuevamente luego de que dos militares fueran llevados al Hospital Gómez Ulla de Madrid tras sufrir agresiones durante su servicio en Ceuta. Uno de ellos presentó una lesión en la rodilla y el otro fue sometido a una operación quirúrgica por una fractura de peroné.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha solicitado un respaldo legal más sólido para estos efectivos. Su presidente, Marco Antonio Gómez, ha denunciado que las condiciones para los militares son complicadas cuando reciben agresiones.
“Estamos en una situación difícil. El problema radica en que, cuando los atacan, quedan sin protección”, afirmó, y reclamó directrices más claras y una mayor protección para quienes desempeñan sus funciones en la ciudad autónoma.
La figura del agente de autoridad, foco del debate
Uno de los temas principales en controversia es la solicitud para que los militares sean reconocidos como agentes de autoridad en determinadas circunstancias, una propuesta que varios partidos políticos han expresado tras los recientes eventos.
Actualmente, los miembros del Ejército no cuentan con las mismas atribuciones que la Policía Nacional o la Guardia Civil cuando desempeñan funciones en espacios civiles.
Generalmente, los militares no pueden detener a un ciudadano tras un altercado o agresión, salvo en casos concretos como la existencia de un delito flagrante y si no hay presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Las normativas contemplan excepciones en situaciones específicas, tales como emergencias, atentados terroristas u otros actos de violencia, además de intervenciones puntuales de la policía militar dentro de sus competencias.
Reacciones políticas tras las agresiones
Tras confirmarse el traslado de los dos militares lesionados, representantes del Partido Popular solicitaron al Gobierno tomar medidas que fortalezcan la protección de los efectivos desplegados.
La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, preguntó qué más debería ocurrir para que el Ejecutivo adopte nuevas medidas, y defendió que los militares requieran mayores garantías legales durante sus misiones.
De igual forma, Vox ha planteado propuestas para reclamar un aumento de presencia y respaldo legal para las Fuerzas Armadas en las fronteras de Ceuta y Melilla.
El debate sobre las competencias de los militares
La situación en Ceuta ha puesto en primer plano el papel del Ejército cuando participa en operaciones de apoyo dentro del territorio nacional.
Mientras que los militares ejecutan tareas de vigilancia, prevención y apoyo operativo, la intervención directa ante delitos corresponde, por norma, a las fuerzas policiales, quienes tienen las facultades legales para identificar, detener e iniciar procedimientos judiciales.
El debate sigue abierto entre quienes piden ampliar las competencias militares en situaciones excepcionales y aquellos que abogan por mantener separadas las funciones de defensa de las atribuciones de seguridad ciudadana.
















