La Moncloa está organizando una delegación reducida sin la presencia de Pedro Sánchez para el próximo viaje de Felipe VI a Ceuta y Melilla, con el objetivo de transmitir un apoyo institucional a las ciudades autónomas sin generar un conflicto diplomático abierto con Marruecos.
El Gobierno central ha iniciado los preparativos para el desplazamiento del monarca a ambas ciudades autónomas, tratándolo como una operación diplomática de gran precisión. Según fuentes relacionadas con la organización, es probable que el presidente del Gobierno no acompañe al jefe del Estado y que delegue la representación institucional a un ministro o secretario de Estado, siguiendo el modelo aplicado en la visita de Juan Carlos I y Sofía en 2007.
El propio Sánchez adelantó en el Congreso el anuncio de la visita, indicando que Felipe VI llegará a Ceuta y Melilla «en las próximas semanas», y recordó que casi han pasado veinte años desde el último viaje real a estas plazas de soberanía españolas. Fuentes del Ejecutivo destacan que se considera territorio nacional y descartan que esta visita afecte negativamente las relaciones bilaterales con Rabat.
No obstante, fuentes de los servicios de seguridad del Estado advierten sobre la gran sensibilidad que implica esta visita, especialmente en un contexto marcado por la crisis migratoria de los días 30 y 31 de julio y las elecciones legislativas en Marruecos previstas para el 23 de septiembre. La Casa Real, que no ha viajado a las ciudades autónomas desde la proclamación de Felipe VI en 2014, mantendrá el viaje con estrictas precauciones para reforzar el compromiso del Estado con la población ceutí y evitar una escalada geopolítica con el reino alauí.
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El Gobierno central ha iniciado los preparativos para el desplazamiento del monarca a ambas ciudades autónomas, tratándolo como una operación diplomática de gran precisión. Según fuentes relacionadas con la organización, es probable que el presidente del Gobierno no acompañe al jefe del Estado y que delegue la representación institucional a un ministro o secretario de Estado, siguiendo el modelo aplicado en la visita de Juan Carlos I y Sofía en 2007.
El propio Sánchez adelantó en el Congreso el anuncio de la visita, indicando que Felipe VI llegará a Ceuta y Melilla «en las próximas semanas», y recordó que casi han pasado veinte años desde el último viaje real a estas plazas de soberanía españolas. Fuentes del Ejecutivo destacan que se considera territorio nacional y descartan que esta visita afecte negativamente las relaciones bilaterales con Rabat.
No obstante, fuentes de los servicios de seguridad del Estado advierten sobre la gran sensibilidad que implica esta visita, especialmente en un contexto marcado por la crisis migratoria de los días 30 y 31 de julio y las elecciones legislativas en Marruecos previstas para el 23 de septiembre. La Casa Real, que no ha viajado a las ciudades autónomas desde la proclamación de Felipe VI en 2014, mantendrá el viaje con estrictas precauciones para reforzar el compromiso del Estado con la población ceutí y evitar una escalada geopolítica con el reino alauí.
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El Gobierno central ha iniciado los preparativos para el desplazamiento del monarca a ambas ciudades autónomas, tratándolo como una operación diplomática de gran precisión. Según fuentes relacionadas con la organización, es probable que el presidente del Gobierno no acompañe al jefe del Estado y que delegue la representación institucional a un ministro o secretario de Estado, siguiendo el modelo aplicado en la visita de Juan Carlos I y Sofía en 2007.
El propio Sánchez adelantó en el Congreso el anuncio de la visita, indicando que Felipe VI llegará a Ceuta y Melilla «en las próximas semanas», y recordó que casi han pasado veinte años desde el último viaje real a estas plazas de soberanía españolas. Fuentes del Ejecutivo destacan que se considera territorio nacional y descartan que esta visita afecte negativamente las relaciones bilaterales con Rabat.
No obstante, fuentes de los servicios de seguridad del Estado advierten sobre la gran sensibilidad que implica esta visita, especialmente en un contexto marcado por la crisis migratoria de los días 30 y 31 de julio y las elecciones legislativas en Marruecos previstas para el 23 de septiembre. La Casa Real, que no ha viajado a las ciudades autónomas desde la proclamación de Felipe VI en 2014, mantendrá el viaje con estrictas precauciones para reforzar el compromiso del Estado con la población ceutí y evitar una escalada geopolítica con el reino alauí.
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El Gobierno central ha iniciado los preparativos para el desplazamiento del monarca a ambas ciudades autónomas, tratándolo como una operación diplomática de gran precisión. Según fuentes relacionadas con la organización, es probable que el presidente del Gobierno no acompañe al jefe del Estado y que delegue la representación institucional a un ministro o secretario de Estado, siguiendo el modelo aplicado en la visita de Juan Carlos I y Sofía en 2007.
El propio Sánchez adelantó en el Congreso el anuncio de la visita, indicando que Felipe VI llegará a Ceuta y Melilla «en las próximas semanas», y recordó que casi han pasado veinte años desde el último viaje real a estas plazas de soberanía españolas. Fuentes del Ejecutivo destacan que se considera territorio nacional y descartan que esta visita afecte negativamente las relaciones bilaterales con Rabat.
No obstante, fuentes de los servicios de seguridad del Estado advierten sobre la gran sensibilidad que implica esta visita, especialmente en un contexto marcado por la crisis migratoria de los días 30 y 31 de julio y las elecciones legislativas en Marruecos previstas para el 23 de septiembre. La Casa Real, que no ha viajado a las ciudades autónomas desde la proclamación de Felipe VI en 2014, mantendrá el viaje con estrictas precauciones para reforzar el compromiso del Estado con la población ceutí y evitar una escalada geopolítica con el reino alauí.
















