La NASA confirma que, aunque nuestro planeta no corre peligro, la Luna enfrenta un 4% de probabilidad de ser impactada por un objeto con una energía equivalente a 6,5 megatones. Este impacto lanzaría al espacio fragmentos lunares cuyo peso sería comparable a 20.000 elefantes.
La comunidad astronómica internacional centra su atención en un asteroide detectado hace poco más de un año. El asteroide 2024 YR4, de aproximadamente 60 metros de diámetro —similar en altura a un edificio de 15 pisos—, es protagonista de una situación sin precedentes en la escala de riesgos cósmicos.
Aunque a comienzos de 2025 se generó alarma ante una posible colisión con la Tierra, observaciones recientes realizadas con el Telescopio James Webb han descartado esa posibilidad. Sin embargo, la amenaza se ha desplazado hacia la Luna. Según un estudio publicado en arXiv, la probabilidad de que el asteroide impacte la superficie lunar el 22 de diciembre de 2032 es del 4%, superando los niveles estimados históricamente para objetos como Apophis.
Un impacto visible desde la Tierra
En caso de confirmarse el choque en 2032, el suceso sería perceptible para quienes observen desde nuestro planeta. La energía liberada alcanzaría los 6,5 megatones de TNT, generando:
• Un cráter de un kilómetro: el impacto penetraría la corteza lunar, creando un agujero con cientos de metros de profundidad.
• Un destello luminoso: la colisión produciría un fogonazo visible a simple vista acompañado de un resplandor infrarrojo que persistiría durante horas.
• Lluvia de fragmentos lunares: se expulsarían cerca de 100 millones de kilos de material al espacio.
Equivalente a “20.000 elefantes” lanzados al espacio
Un aspecto de gran interés científico es la cantidad de escombros que superarían la gravedad de la Luna. Se calcula que el peso del material expulsado sería comparable al de 20.000 elefantes. Parte de esta materia entraría en la atmósfera terrestre días después, generando una lluvia de estrellas fugaces originadas en la Luna.
Este fenómeno proporcionaría a la comunidad científica la oportunidad de analizar muestras lunares sin necesidad de enviar costosas misiones espaciales para su recolección.
¿Representa algún peligro para la Tierra?
Desde un punto de vista geofísico, el impacto lunar no tendría efectos directos en la Tierra, ni alteraría su órbita ni las mareas. El principal riesgo identificado reside en la posibilidad de que la nube de fragmentos lunares afecte a los satélites artificiales en órbita terrestre.
Será necesario esperar hasta 2028, cuando el asteroide sea observable nuevamente por telescopios en la Tierra, para que los astrónomos puedan actualizar las estimaciones y determinar si seremos testigos de este evento cósmico durante las fiestas navideñas de 2032.
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