Madrid. La corriente política situada a la izquierda del PSOE atraviesa momentos delicados ante la próxima reunión, programada para el sábado 11 de julio, del tercer congreso de Movimiento Sumar. Concebido inicialmente en ministerios como un instrumento de liderazgo fuerte para que Yolanda Díaz impulsara y liderara toda la izquierda dispersa, el partido llega a esta convocatoria inmerso en una profunda crisis interna, caracterizada por cambios organizativos, la salida masiva de dirigentes y conflictos internos por el mando de la formación.
De la hegemonía plena a convertirse en una fuerza más
El origen de Movimiento Sumar estuvo vinculado al éxito en las elecciones de 2023, que posibilitó mantener el Gobierno de coalición. No obstante, la administración de esa alianza múltiple —que a menudo se confunde con la marca general de la coalición— ha concluido en lo que algunos líderes describen como un «fracaso».
El desarrollo del partido evidencia un rápido retroceso político reflejado en tres asambleas seguidas:
- Primer Congreso (marzo de 2024): Yolanda Díaz trató de transformar a Movimiento Sumar en un partido nacional poderoso bajo su control directo. Sin embargo, fuerzas regionales como Compromís, Más Madrid e IU bloquearon sus intenciones. Poco tiempo después, ante varios reveses electorales en Galicia, Euskadi y las elecciones europeas, Díaz renunció a la coordinación del partido.
- Segundo Congreso (marzo de 2025): Realizado en Rivas, el partido se vio obligado a reestructurarse desde una posición modesta tras perder su papel protagonista en la coalición. Los aliados establecieron una relación de igualdad y eligieron a Lara Hernández y Carlos Martín como coordinadores, dejando a Díaz en un rol secundario.
- Tercer Congreso (julio de 2026): Actualmente, el partido enfrenta una nueva transformación para persistir en una plataforma electoral conjunta con IU, Más Madrid y Comunes, que ya prepara un cambio de denominación para las próximas elecciones generales.
Crisis interna y pugna por el liderazgo
El congreso de este sábado se desarrolla en un contexto de elevada tensión interna y señales evidentes de deterioro organizativo. Más de la mitad de los miembros de la ejecutiva elegida hace aproximadamente 15 meses han dejado sus cargos en una salida masiva sin precedentes.
A este escenario hay que añadir la destitución forzada de la hasta entonces coordinadora general, Lara Hernández, quien fue relevada por el sector crítico en medio de acusaciones sobre tácticas agresivas y denuncias mutuas por acoso, que posteriormente se retiraron.
La nueva dirección: El liderazgo del partido pasará a manos de Verónica Barbero y Rosa Martínez, con el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, como el principal referente político que ha permanecido a lo largo de las tres etapas de cambio que ha atravesado la organización.
Mientras Movimiento Sumar intenta resolver sus conflictos internos, sus socios en la coalición ejercen presión desde fuera. Izquierda Unida, dirigida por Antonio Maíllo, ha solicitado públicamente acelerar la selección de la dirección de la nueva confluencia para atraer a los votantes descontentos por los recientes casos de corrupción que afectan al PSOE.
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