LONDRES. — El futbolista español Mikel Merino, actualmente centrocampista del Arsenal F. C., ha hablado públicamente sobre uno de los momentos más difíciles de su trayectoria deportiva: el atentado sufrido por el autobús del Borussia Dortmund en abril de 2017. En un relato emotivo, el navarro ha explicado cómo una decisión fortuita le permitió salvar la vida con apenas 20 años.
Un cambio de sitio providencial
El 11 de abril de 2017, mientras el equipo alemán se dirigía al estadio para un decisivo partido de Liga de Campeones, tres artefactos explosivos cargados con clavos y metales detonaron cerca del autobús.
Merino solía ubicarse normalmente en la parte trasera del vehículo, junto a su compañero Marc Bartra. No obstante, poco antes de partir, sintió molestias en las piernas y optó por cambiarse a las filas delanteras, donde los asientos reclinables le brindaban mayor comodidad.
«Al día siguiente me comentaron que una gran pieza de metralla quedó incrustada en el reposacabezas del asiento junto a Marc. Era mi sitio habitual. Ese día estaba vacío (…) Quizá eso me salvó la vida. Por eso pienso que todo sucede por una razón», recuerda Merino.
Sangre, humo y pánico
El mediocentro rememora con claridad el ambiente de confusión tras las explosiones: «Miré hacia atrás y vi sangre en el suelo, humo y voces alteradas. Más tarde esa noche estuve en el hospital con Marc Bartra, quien sufrió cortes serios en la muñeca».
Mientras Bartra fue sometido a una operación urgente por las lesiones causadas por los cristales y objetos metálicos, Merino no sufrió daños físicos. Casi diez años después, el centrocampista de la selección española hace balance sobre aquel incidente que marcó un punto de inflexión en su carrera y en su vida personal.
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Un cambio de sitio providencial
El 11 de abril de 2017, mientras el equipo alemán se dirigía al estadio para un decisivo partido de Liga de Campeones, tres artefactos explosivos cargados con clavos y metales detonaron cerca del autobús.
Merino solía ubicarse normalmente en la parte trasera del vehículo, junto a su compañero Marc Bartra. No obstante, poco antes de partir, sintió molestias en las piernas y optó por cambiarse a las filas delanteras, donde los asientos reclinables le brindaban mayor comodidad.
«Al día siguiente me comentaron que una gran pieza de metralla quedó incrustada en el reposacabezas del asiento junto a Marc. Era mi sitio habitual. Ese día estaba vacío (…) Quizá eso me salvó la vida. Por eso pienso que todo sucede por una razón», recuerda Merino.
Sangre, humo y pánico
El mediocentro rememora con claridad el ambiente de confusión tras las explosiones: «Miré hacia atrás y vi sangre en el suelo, humo y voces alteradas. Más tarde esa noche estuve en el hospital con Marc Bartra, quien sufrió cortes serios en la muñeca».
Mientras Bartra fue sometido a una operación urgente por las lesiones causadas por los cristales y objetos metálicos, Merino no sufrió daños físicos. Casi diez años después, el centrocampista de la selección española hace balance sobre aquel incidente que marcó un punto de inflexión en su carrera y en su vida personal.
LONDRES. — El futbolista español Mikel Merino, actualmente centrocampista del Arsenal F. C., ha hablado públicamente sobre uno de los momentos más difíciles de su trayectoria deportiva: el atentado sufrido por el autobús del Borussia Dortmund en abril de 2017. En un relato emotivo, el navarro ha explicado cómo una decisión fortuita le permitió salvar la vida con apenas 20 años.
Un cambio de sitio providencial
El 11 de abril de 2017, mientras el equipo alemán se dirigía al estadio para un decisivo partido de Liga de Campeones, tres artefactos explosivos cargados con clavos y metales detonaron cerca del autobús.
Merino solía ubicarse normalmente en la parte trasera del vehículo, junto a su compañero Marc Bartra. No obstante, poco antes de partir, sintió molestias en las piernas y optó por cambiarse a las filas delanteras, donde los asientos reclinables le brindaban mayor comodidad.
«Al día siguiente me comentaron que una gran pieza de metralla quedó incrustada en el reposacabezas del asiento junto a Marc. Era mi sitio habitual. Ese día estaba vacío (…) Quizá eso me salvó la vida. Por eso pienso que todo sucede por una razón», recuerda Merino.
Sangre, humo y pánico
El mediocentro rememora con claridad el ambiente de confusión tras las explosiones: «Miré hacia atrás y vi sangre en el suelo, humo y voces alteradas. Más tarde esa noche estuve en el hospital con Marc Bartra, quien sufrió cortes serios en la muñeca».
Mientras Bartra fue sometido a una operación urgente por las lesiones causadas por los cristales y objetos metálicos, Merino no sufrió daños físicos. Casi diez años después, el centrocampista de la selección española hace balance sobre aquel incidente que marcó un punto de inflexión en su carrera y en su vida personal.
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Un cambio de sitio providencial
El 11 de abril de 2017, mientras el equipo alemán se dirigía al estadio para un decisivo partido de Liga de Campeones, tres artefactos explosivos cargados con clavos y metales detonaron cerca del autobús.
Merino solía ubicarse normalmente en la parte trasera del vehículo, junto a su compañero Marc Bartra. No obstante, poco antes de partir, sintió molestias en las piernas y optó por cambiarse a las filas delanteras, donde los asientos reclinables le brindaban mayor comodidad.
«Al día siguiente me comentaron que una gran pieza de metralla quedó incrustada en el reposacabezas del asiento junto a Marc. Era mi sitio habitual. Ese día estaba vacío (…) Quizá eso me salvó la vida. Por eso pienso que todo sucede por una razón», recuerda Merino.
Sangre, humo y pánico
El mediocentro rememora con claridad el ambiente de confusión tras las explosiones: «Miré hacia atrás y vi sangre en el suelo, humo y voces alteradas. Más tarde esa noche estuve en el hospital con Marc Bartra, quien sufrió cortes serios en la muñeca».
Mientras Bartra fue sometido a una operación urgente por las lesiones causadas por los cristales y objetos metálicos, Merino no sufrió daños físicos. Casi diez años después, el centrocampista de la selección española hace balance sobre aquel incidente que marcó un punto de inflexión en su carrera y en su vida personal.
















