MADRID — La carrera profesional y empresarial de Maricarmen Abascal —la mujer cuyo caso fue destacado por el Gobierno de Pedro Sánchez como un símbolo en la defensa del derecho a la vivienda— incorpora un nuevo episodio tras la publicación de datos del Registro Mercantil que revelan sus conexiones directas con el ámbito inmobiliario. Según los registros del Registro Mercantil de Madrid, Abascal ocupó durante varios años el cargo de administradora única y, posteriormente, fue consejera en una compañía dedicada de forma directa a la «inversión en inmuebles» y al «explotación de alquileres».
La sociedad en cuestión, conocida como FIEBA SA, contaba con un capital social considerable y su actividad principal era la compra, administración patrimonial y arrendamiento de propiedades inmobiliarias. En esta empresa, Maricarmen Abascal ejerció durante un largo periodo la máxima representación legal como administradora única, con poder de gestión directa, antes de sumarse a su Consejo de Administración junto a otros participantes.
Conexiones entre sociedades del sector inmobiliario
Los datos registrales también reflejan la evolución de la empresa en la que intervino Abascal. Tras su etapa en FIEBA SA, la estructura corporativa evolucionó mediante absorciones y fusiones con otras compañías del sector inmobiliario, como JINUR SA y, más adelante, BASCADI SA. Ambas sociedades tenían el mismo objetivo empresarial: inversión, comercialización y administración patrimonial de bienes raíces.
El análisis histórico de los registros mercantiles muestra que en ninguna de las empresas donde Abascal ocupó cargos directivos se registran actividades relacionadas con la industria farmacéutica ni con funciones de asistencia en el sector público, temas que habían sido objeto de especulaciones previas sobre su trayectoria profesional.
Incongruencias con la narrativa oficial
Estas informaciones han provocado un notable impacto en el ámbito político y mediático. Contrariamente a la imagen difundida por grupos políticos y el propio Gobierno central, que presentaron a Maricarmen como un símbolo de vulnerabilidad frente a la crisis de vivienda y a grandes propietarios, las actas del Registro Mercantil confirman su desempeño en cargos ejecutivos de empresas cuyo principal negocio era, de hecho, el alquiler y la inversión inmobiliaria.
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La sociedad en cuestión, conocida como FIEBA SA, contaba con un capital social considerable y su actividad principal era la compra, administración patrimonial y arrendamiento de propiedades inmobiliarias. En esta empresa, Maricarmen Abascal ejerció durante un largo periodo la máxima representación legal como administradora única, con poder de gestión directa, antes de sumarse a su Consejo de Administración junto a otros participantes.
Conexiones entre sociedades del sector inmobiliario
Los datos registrales también reflejan la evolución de la empresa en la que intervino Abascal. Tras su etapa en FIEBA SA, la estructura corporativa evolucionó mediante absorciones y fusiones con otras compañías del sector inmobiliario, como JINUR SA y, más adelante, BASCADI SA. Ambas sociedades tenían el mismo objetivo empresarial: inversión, comercialización y administración patrimonial de bienes raíces.
El análisis histórico de los registros mercantiles muestra que en ninguna de las empresas donde Abascal ocupó cargos directivos se registran actividades relacionadas con la industria farmacéutica ni con funciones de asistencia en el sector público, temas que habían sido objeto de especulaciones previas sobre su trayectoria profesional.
Incongruencias con la narrativa oficial
Estas informaciones han provocado un notable impacto en el ámbito político y mediático. Contrariamente a la imagen difundida por grupos políticos y el propio Gobierno central, que presentaron a Maricarmen como un símbolo de vulnerabilidad frente a la crisis de vivienda y a grandes propietarios, las actas del Registro Mercantil confirman su desempeño en cargos ejecutivos de empresas cuyo principal negocio era, de hecho, el alquiler y la inversión inmobiliaria.
MADRID — La carrera profesional y empresarial de Maricarmen Abascal —la mujer cuyo caso fue destacado por el Gobierno de Pedro Sánchez como un símbolo en la defensa del derecho a la vivienda— incorpora un nuevo episodio tras la publicación de datos del Registro Mercantil que revelan sus conexiones directas con el ámbito inmobiliario. Según los registros del Registro Mercantil de Madrid, Abascal ocupó durante varios años el cargo de administradora única y, posteriormente, fue consejera en una compañía dedicada de forma directa a la «inversión en inmuebles» y al «explotación de alquileres».
La sociedad en cuestión, conocida como FIEBA SA, contaba con un capital social considerable y su actividad principal era la compra, administración patrimonial y arrendamiento de propiedades inmobiliarias. En esta empresa, Maricarmen Abascal ejerció durante un largo periodo la máxima representación legal como administradora única, con poder de gestión directa, antes de sumarse a su Consejo de Administración junto a otros participantes.
Conexiones entre sociedades del sector inmobiliario
Los datos registrales también reflejan la evolución de la empresa en la que intervino Abascal. Tras su etapa en FIEBA SA, la estructura corporativa evolucionó mediante absorciones y fusiones con otras compañías del sector inmobiliario, como JINUR SA y, más adelante, BASCADI SA. Ambas sociedades tenían el mismo objetivo empresarial: inversión, comercialización y administración patrimonial de bienes raíces.
El análisis histórico de los registros mercantiles muestra que en ninguna de las empresas donde Abascal ocupó cargos directivos se registran actividades relacionadas con la industria farmacéutica ni con funciones de asistencia en el sector público, temas que habían sido objeto de especulaciones previas sobre su trayectoria profesional.
Incongruencias con la narrativa oficial
Estas informaciones han provocado un notable impacto en el ámbito político y mediático. Contrariamente a la imagen difundida por grupos políticos y el propio Gobierno central, que presentaron a Maricarmen como un símbolo de vulnerabilidad frente a la crisis de vivienda y a grandes propietarios, las actas del Registro Mercantil confirman su desempeño en cargos ejecutivos de empresas cuyo principal negocio era, de hecho, el alquiler y la inversión inmobiliaria.
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La sociedad en cuestión, conocida como FIEBA SA, contaba con un capital social considerable y su actividad principal era la compra, administración patrimonial y arrendamiento de propiedades inmobiliarias. En esta empresa, Maricarmen Abascal ejerció durante un largo periodo la máxima representación legal como administradora única, con poder de gestión directa, antes de sumarse a su Consejo de Administración junto a otros participantes.
Conexiones entre sociedades del sector inmobiliario
Los datos registrales también reflejan la evolución de la empresa en la que intervino Abascal. Tras su etapa en FIEBA SA, la estructura corporativa evolucionó mediante absorciones y fusiones con otras compañías del sector inmobiliario, como JINUR SA y, más adelante, BASCADI SA. Ambas sociedades tenían el mismo objetivo empresarial: inversión, comercialización y administración patrimonial de bienes raíces.
El análisis histórico de los registros mercantiles muestra que en ninguna de las empresas donde Abascal ocupó cargos directivos se registran actividades relacionadas con la industria farmacéutica ni con funciones de asistencia en el sector público, temas que habían sido objeto de especulaciones previas sobre su trayectoria profesional.
Incongruencias con la narrativa oficial
Estas informaciones han provocado un notable impacto en el ámbito político y mediático. Contrariamente a la imagen difundida por grupos políticos y el propio Gobierno central, que presentaron a Maricarmen como un símbolo de vulnerabilidad frente a la crisis de vivienda y a grandes propietarios, las actas del Registro Mercantil confirman su desempeño en cargos ejecutivos de empresas cuyo principal negocio era, de hecho, el alquiler y la inversión inmobiliaria.

















