PLUTARCO
Hace unos días publicamos la primera entrega de esta serie sobre el funcionamiento de las cloacas del poder en nuestra ciudad, y varios lectores han corroborado nuestra tesis de que, en cuanto a cloacas y malos olores, Ceuta no es una excepción.
Un gobernante que durante 25 años ha dirigido el Palacio de la Asamblea, con mayorías absolutas en ocasiones y, en otras, a través de pactos con la oposición o acuerdos individuales con diputados no adscritos, ha generado una larga lista de irregularidades que no difieren de los escándalos que observamos en la política nacional.
En lo que respecta a casos de financiación irregular de los partidos en Ceuta, es frecuente que se hayan empleado métodos poco convencionales para sostener las estructuras muy costosas de las sedes locales de las principales formaciones representadas aquí.
En cuanto al tráfico de influencia y las buenas relaciones que el Gobierno local mantiene con ciertas empresas y sus representantes, existen casos evidentes de apoyos continuos a casi los mismos actores: el hotel con problemas, TRAGSA, TRAGSATEC, y algunos contratistas con vínculos estrechos a altos cargos, entre otros.
Respecto a casos similares a los que han llevado a prisión a exdirigentes socialistas en otras regiones, en Ceuta hay varios funcionarios públicos que han ocupado cargos durante legislaturas enteras sin aparecer por su puesto, recibiendo puntualmente un salario superior al que puedan percibir otros conocidos.
No es necesario investigar mucho para notar cómo ciertos apellidos destacados predominan significativamente en el conjunto de empresas municipales y organismos autónomos dependientes de la Ciudad Autónoma.
Todo parece estar muy organizado, hasta el punto de que ni la oposición ni los sindicatos se han implicado realmente en investigar cómo ciertos individuos han ingresado en la amplia nómina mensual que paga el Ayuntamiento de Ceuta. Los rumores circulan antes, durante y después de cada proceso de selección, pero no suelen trascender más allá.
Últimamente, han surgido dos nuevos presuntos escándalos, difundidos por medios locales, que se encuentran muy bien protegidos, gracias a la publicidad institucional que silencia buena parte de las críticas.
En el caso de OBIMASA se han mostrado posiciones divergentes entre partidos de la oposición y sindicatos representativos. En cualquier otro lugar de España, un informe como el elaborado por el gerente de OBIMASA habría causado una destitución inmediata. Sin embargo, en Ceuta, bajo la influencia del virrey, todo queda reducido a críticas y denuncias leves, con la intención de mantener la convivencia y evitar confrontaciones.
Recuerdo que años atrás se decía que la democracia terminaba en los Pirineos, pues la transparencia, los métodos democráticos y la separación de poderes no cruzaban esa frontera natural entre Europa y España.
Por analogía, podríamos señalar que la justicia y el rigor en la investigación judicial terminan al otro lado del Estrecho. Desde hace 25 años, Ceuta funciona como un virreinato donde nada sucede porque el virrey local controla las cloacas de su territorio, y sus colaboradores actúan con total libertad y sin temor.
Con la proximidad de las elecciones, queda la esperanza de que aumente la actividad política y que algunos actores muevan sus fichas. Se prevé un récord de candidaturas para mayo de 2027, algunas de ellas comprometidas a eliminar la moderación en los mensajes y en las denuncias.
Aún se desconoce si el virrey encabezará nuevamente una lista electoral, ya que los recientes pactos en varias comunidades autónomas indican que en Ceuta podría repetirse el acuerdo con los seguidores de Abascal, quien es considerado persona non grata en la ciudad gracias a la abstención del partido de Vivas.
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