Esta semana, la Unión Europea comienza una nueva fase en la regulación de los envases, con un plan escalonado que introducirá cambios relevantes en supermercados, hoteles, restaurantes, cafeterías y comercio electrónico durante los siguientes años.
El nuevo marco europeo busca disminuir los residuos, fomentar la reutilización y optimizar el reciclaje, al tiempo que amplía las responsabilidades de fabricantes y distribuidores respecto a los envases que ponen en el mercado.
Aunque muchas medidas no serán evidentes de inmediato para los consumidores, fechas como 2027, 2028, 2029 y, en especial, 2030 supondrán transformaciones significativas en productos y hábitos diarios.
Etiquetas nuevas para identificar los materiales de cada envase
Uno de los cambios más notables será la implementación gradual de un sistema común de etiquetado para determinar los materiales que conforman cada envase.
Los iconos emplearán colores y categorías variados para facilitar al consumidor la separación de residuos.
El sistema reconocerá incluso diferentes tipos dentro de un mismo material. Por ejemplo, en el vidrio, se podrán ver referencias distintas según si es transparente, verde, marrón u otro tipo.
La finalidad es que los contenedores incluyan señales similares para ayudar a depositar correctamente cada residuo.
Separar plástico y cartón será prioritario
La normativa promoverá que los consumidores separen adecuadamente los distintos materiales cuando un envase combine varios.
Un desafío importante será el manejo de productos compuestos por cartón, plástico, metal u otros materiales a la vez.
El sector señala que el sistema exigirá adaptación y que quedan aspectos técnicos por aclarar para evitar malentendidos con los símbolos usados.
2027: será posible llevar tu propio recipiente para comida para llevar
Un cambio visible llegará en 2027.
Los locales de hostelería deberán aceptar que los clientes utilicen sus recipientes reutilizables para recoger comida preparada para consumir fuera del establecimiento.
Esta medida afectará a restaurantes, cafeterías y otros negocios del sector HORECA.
El objetivo es disminuir el uso de recipientes desechables vinculados a la comida para llevar.
2028: obligación de ofrecer envases reutilizables en restaurantes
Al año siguiente se introducirá otro avance.
En 2028, los establecimientos deberán brindar a los clientes la opción de emplear envases reutilizables en ciertos pedidos para consumo fuera del local.
La intención es transitar desde el uso único hacia sistemas que permitan el uso repetido de envases.
Además, habrá nuevas normativas para productos pequeños, como las bolsas de té e infusiones, que deberán avanzar hacia materiales compostables siguiendo el calendario previsto.
2030 marcará un cambio significativo
En 2030 se producirá el cambio más destacado para los consumidores, con la eliminación progresiva de varios formatos de envases comunes.
Se restringirán ciertos envoltorios plásticos para frutas y verduras inferiores a 1,5 kilos, según las excepciones que establezca la normativa.
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UNIRME GRATIS AL CANALTambién se limitarán algunos elementos plásticos usados para agrupar productos y ciertas bolsas muy ligeras.
Las excepciones estarán relacionadas, entre otras causas, con motivos de higiene o el uso de materiales que cumplan requisitos medioambientales específicos.
Monodosis restringidas en numerosos establecimientos
La hostelería enfrentará uno de los cambios más evidentes.
A partir de 2030, estarán limitados ciertos envases individuales de un solo uso para consumo dentro de los locales.
Esto incluirá formatos como pequeñas porciones de:
salsas, azúcar, sal, condimentos y leche, entre otros productos regulados.
El modelo fomentará el uso de envases reutilizables o alternativas que reduzcan la generación de residuos.
Cambios en pequeños envases de champú y gel
Los hoteles deberán modificar una práctica frecuente.
Los pequeños envases individuales de champú, gel, jabón y otros productos de cortesía estarán sujetos a nuevas restricciones a partir de 2030.
El propósito es reemplazar paulatinamente estos formatos desechables con dispensadores, envases reutilizables u otras opciones menos contaminantes.
La normativa considera diferentes condiciones y excepciones que se definirán durante la puesta en marcha.
Reducción de embalajes excesivos para productos pequeños
El comercio electrónico también se verá afectado.
A partir de 2030, los empaques para envíos no podrán contener espacios vacíos desproporcionados.
Se establece que el espacio vacío no deberá superar el 50% de la capacidad total en los casos especificados.
Esta iniciativa busca disminuir el uso innecesario de cartón, plástico y material de relleno en los envíos.
2029: meta del 90% en recogida de botellas y latas
Otro año importante será 2029.
Los estados miembros de la UE deberán avanzar para alcanzar una recogida del 90% de ciertos envases de bebidas de un solo uso, mediante sistemas que faciliten la recuperación de la mayoría de los recipientes en el mercado.
Una de las herramientas será el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).
Este sistema implica un pequeño depósito adicional al comprar una bebida, que se recupera al devolver el envase en un punto habilitado.
Responsabilidad extendida más allá de la venta
La regulación europea refuerza el principio de “quien contamina paga”.
Los productores deberán asumir mayores responsabilidades a lo largo del ciclo de vida del envase, desde su diseño y fabricación hasta su recogida, reciclaje o reutilización.
Este principio, conocido como responsabilidad ampliada del productor, obligará a las empresas a considerar qué sucede con los envases tras el consumo.
La industria experimenta una transformación significativa
Fabricantes y distribuidores opinan que este nuevo marco representa uno de los mayores cambios para el sector del envasado en las últimas décadas.
Las empresas deberán modificar materiales, procesos industriales, cadenas logísticas y sistemas de gestión de residuos.
Uno de los temas complejos es definir quién asumirá ciertas responsabilidades cuando intervienen varias compañías, especialmente en productos con marcas blancas.
También existe inquietud por la disponibilidad de materiales reciclados adecuados, especialmente para envases en contacto con alimentos.
Greenpeace considera que las metas no son suficientes
Las organizaciones ecologistas muestran reservas respecto a algunas medidas.
Según la información disponible, Greenpeace califica el reglamento como una “oportunidad perdida” y considera insuficientes los objetivos para reducir el plástico.
La organización pide metas más ambiciosas, mientras la industria solicita una regulación clara y tiempo suficiente para adaptarse.
Los cambios se aplicarán gradualmente
La transformación no será inmediata.
La regulación establece un calendario progresivo que introducirá nuevas obligaciones en los años venideros.
Para los consumidores, las novedades principales serán visibles inicialmente en el etiquetado y en las opciones de reutilización, pero será a partir de 2030 cuando varios envases cotidianos comiencen a desaparecer o a modificarse de forma importante.

















