El Gobierno ha informado que los pensionistas que vivan fuera del país deberán entregar una fe de vida cada cuatro meses para mantener el cobro de su pensión. Esta medida pretende asegurar que las pensiones se paguen exclusivamente a personas vivas, con el fin de prevenir posibles fraudes.
Anteriormente, quienes residen en el extranjero tenían que presentar este certificado una vez al año. No obstante, el Ejecutivo ha optado por reforzar los controles y aumentar la frecuencia de esta obligación a tres veces al año. La fe de vida es un documento que confirma que la persona está viva y se gestiona habitualmente en consulados o embajadas.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones será responsable de poner en marcha esta nueva normativa. La medida impactará a miles de pensionistas españoles residentes en el exterior, quienes deberán cumplir con los plazos establecidos para evitar la interrupción de sus pagos.
Esta disposición forma parte de un esfuerzo general del Gobierno para optimizar la eficiencia y el control en el sistema de pensiones, garantizando que los recursos públicos se usen adecuadamente y se eviten pagos indebidos.
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