La falta de agua se está consolidando como uno de los riesgos más relevantes para la producción nuclear en Europa. Aunque las centrales están preparadas para soportar altas temperaturas, la disminución del caudal en ríos y embalses podría afectar los sistemas de refrigeración vitales para su operación.
El ejemplo más reciente viene de Hungría, donde tres de los cuatro reactores de la central nuclear de Paks se detuvieron por el bajo nivel del Danubio. Esta planta es la única atómica del país y suministra cerca del 50% de la electricidad consumida por la población húngara.
En España, las olas de calor de este verano no han causado problemas significativos en las centrales. No obstante, la situación remite a las complicaciones registradas en Ascó en 2024, cuando Cataluña sufrió una sequía severa y la central hizo varias paradas e inspecciones relacionadas con sus sistemas de agua.
Hungría detiene tres reactores en la central de Paks
Ante la insuficiencia de agua para refrigerar las turbinas, el Gobierno húngaro decidió paralizar tres de los cuatro reactores en Paks.
Esta acción redujo considerablemente la producción, que usualmente alcanza unos 2.000 megavatios, quedando en solo 240 megavatios con un reactor en funcionamiento.
Frente a esta baja, las autoridades pidieron a la población reducir el consumo eléctrico entre las 17:00 y las 22:00 horas.
Una ligera subida en el caudal del Danubio evitó la desconexión total. El presidente húngaro, Péter Magyar, indicó que el nivel del río estuvo a escasos milímetros de obligar a parar toda la planta.
Detalló que un aumento aproximado de un centímetro y medio permitió sostener el funcionamiento seguro del último reactor.
Rumanía actúa para preservar su única central nuclear
La reducción del caudal del Danubio también genera inquietud en Rumanía, donde amenaza la actividad de la central nuclear de Cernavoda.
El Ejército rumano realizó una explosión controlada bajo el agua para remover una roca y desviar más agua hacia la planta, evitando así la desconexión de uno de sus reactores.
Cernavoda es la única central nuclear del territorio rumano, de modo que cualquier recorte en su operación tendría un impacto relevante en el sistema eléctrico nacional.
El ministro de Defensa, Radu Miruță, resaltó la importancia de mantener la planta en funcionamiento y manifestó que cada día extra de operación es valioso para el país.
Por ahora, la Comisión Europea no anticipa problemas generalizados en el suministro eléctrico de la Unión debido a estas circunstancias.
Motivos por los que la sequía impacta en las centrales nucleares
Las plantas nucleares requieren grandes cantidades de agua para enfriar sus sistemas y condensar el vapor empleado en la generación eléctrica.
Si desciende el nivel de los ríos o el agua disponible aumenta demasiado su temperatura, las plantas pueden verse forzadas a reducir la potencia o detener temporalmente algunos reactores.
Las olas de calor por sí solas no suelen impedir el funcionamiento de centrales diseñadas para climas cálidos. El problema aparece cuando esas altas temperaturas se combinan con sequías prolongadas y una reducción notable de las reservas hídricas.
El acceso al agua es particularmente crucial en las centrales que dependen de ríos o embalses para su refrigeración.
Ascó realizó diversas paradas durante la sequía de 2024
España atravesó una situación crítica en 2024, cuando Cataluña sufrió una de las sequías más severas en años recientes.
La escasez obligó a restringir el uso del agua en distintos ámbitos, incluyendo el suministro urbano, agricultura y ganadería. También se prohibieron actividades como llenar piscinas o limpiar calles y jardines con agua potable.
Bajo estas condiciones, los dos reactores de la central nuclear de Ascó, en Tarragona, realizaron varias paradas e inspecciones entre marzo y mayo.
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UNIRME GRATIS AL CANALLa Asociación Nuclear Ascó-Vandellós II comunicó que se llevaron a cabo revisiones programadas para controlar válvulas del agua de alimentación, además de una parada automática en la unidad 1 por una alerta de bajo nivel de agua en uno de sus generadores de vapor.
Aunque estos eventos afectaron sistemas internos, ocurrieron en un contexto de especial vigilancia debido a la situación hídrica en Cataluña.
Las centrales españolas mantienen su operatividad ante las olas de calor
Las centrales nucleares en España no han sufrido impactos por las altas temperaturas durante este verano, según Foro Nuclear.
La organización afirma que las instalaciones están diseñadas para operar durante los episodios de calor típicos en España.
Algunas centrales disponen de torres de refrigeración, otras emplean agua marina y varias cuentan con sistemas específicos para resistir condiciones térmicas extremas.
Además, el estado actual de las reservas reduce la posibilidad de repetir los problemas asociados a la grave sequía de 2024.
La reserva hídrica española permanece por encima del 69%
Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica citados, la reserva hídrica en España se sitúa al 69,6% de su capacidad total.
Esta disponibilidad afecta principalmente a las centrales que dependen del agua fluvial, como Ascó, Cofrentes y Trillo.
Las cuencas internas de Cataluña, que proveen a Ascó, están al 82,4%, muy por encima del 15% registrado en primavera de 2024.
La cuenca del Tajo, vinculada a las centrales de Almaraz y Trillo, se encuentra al 64,3%, mientras que la del Júcar, donde está Cofrentes, llega al 58,5%.
No todas las centrales dependen de ríos
El tipo de refrigeración varía según cada central nuclear.
La central de Almaraz, en Cáceres, utiliza el embalse artificial de Arrocampo. Vandellós, en Tarragona, se refrigera con agua del mar Mediterráneo.
Ascó conecta con el río Ebro, mientras que Trillo emplea el agua del Tajo y Cofrentes la del Júcar.
Estas diferencias implican que la vulnerabilidad ante la sequía no es igual para todos los centros. Aquellos asociados de forma directa a ríos pueden sufrir más cuando los caudales se mantienen bajos prolongadamente.
El cambio climático incrementa la presión sobre el sistema energético
La combinación de altas temperaturas, menor disponibilidad hídrica y aumento en el consumo eléctrico plantea nuevos retos para la energía nuclear europea.
Aunque las centrales están diseñadas para resistir el calor, la refrigeración depende de recursos hídricos que pueden mermar durante sequías prolongadas.
Los casos de Hungría y Rumanía evidencian cómo la caída en el nivel del Danubio puede requerir medidas excepcionales. En España, la mejora de las reservas ofrece actualmente un margen de seguridad mayor, aunque las instalaciones continúan monitorizando la evolución de las cuencas.
















