Informes del CENIF y del CIFAS previos a las entradas masivas de julio advertían de la pasividad policial del país vecino para reforzar la percepción de dependencia de España frente al control fronterizo.
Un informe conjunto del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) ha puesto de manifiesto que la inteligencia española comunicó formalmente a las autoridades el riesgo de una llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma de Ceuta durante la conmemoración del Día del Trono en Marruecos, el 30 de julio. Estas evaluaciones reflejaban claramente un posible patrón geopolítico en el que se utilizaba una mayor permisividad en la frontera como una estrategia de presión hacia España y la Unión Europea, buscando aumentar la dependencia diplomática en el control fronterizo ejercido por Marruecos en su frontera sur.
En los documentos informativos elaborados los días 28 y 29 de julio, el CENIF incrementó progresivamente el nivel de alerta por entradas marítimas hasta declararlo de «riesgo muy alto», señalando las entradas a nado por los espigones como la principal amenaza para la seguridad nacional. La Policía explicó que la permisividad o ‘‘relajación temporal’’ de la Gendarmería Real marroquí en momentos clave de su calendario político era conocida y aprovechada por grupos de migrantes ubicados en zonas próximas a la frontera. Además del Día del Trono y el discurso oficial del rey Mohamed VI, el departamento de inteligencia policial señaló otras fechas críticas en el calendario institucional marroquí durante agosto, como el Día Nacional de los Marroquíes Residentes en el Extranjero y el Día de la Revolución del Pueblo.
Por su parte, los análisis de la inteligencia militar durante la jornada de la llegada masiva corroboraron las sospechas iniciales de los cuerpos de seguridad españoles. Informes internos del CIFAS fechados el 30 de julio registraron la ‘‘pasividad’’ y la actuación ‘‘negligente’’ de las patrulleras y fuerzas de contención marroquíes al inicio de la entrada masiva. Los analistas del Estado Mayor de la Defensa consideraban que, aunque las autoridades de Rabat no estuviesen impulsando de manera activa la llegada, sí toleraban la avalancha con el propósito de aprovechar la crisis políticamente, esperando que una vez finalizadas las celebraciones nacionales se reanudara el despliegue policial.
Los datos cuantitativos incluidos en las evaluaciones de riesgo muestran el aumento de la presión migratoria antes de la crisis del verano. Entre el 1 y el 28 de julio, las unidades de guardacostas y los agentes de la Guardia Civil contabilizaron 921 cruces efectivos hacia España y llevaron a cabo 119 intervenciones de salvamento marítimo, evidenciando un salto significativo respecto a los datos del año 2025 y anticipando la saturación de las instalaciones de acogida en Ceuta.
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Un informe conjunto del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) ha puesto de manifiesto que la inteligencia española comunicó formalmente a las autoridades el riesgo de una llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma de Ceuta durante la conmemoración del Día del Trono en Marruecos, el 30 de julio. Estas evaluaciones reflejaban claramente un posible patrón geopolítico en el que se utilizaba una mayor permisividad en la frontera como una estrategia de presión hacia España y la Unión Europea, buscando aumentar la dependencia diplomática en el control fronterizo ejercido por Marruecos en su frontera sur.
En los documentos informativos elaborados los días 28 y 29 de julio, el CENIF incrementó progresivamente el nivel de alerta por entradas marítimas hasta declararlo de «riesgo muy alto», señalando las entradas a nado por los espigones como la principal amenaza para la seguridad nacional. La Policía explicó que la permisividad o ‘‘relajación temporal’’ de la Gendarmería Real marroquí en momentos clave de su calendario político era conocida y aprovechada por grupos de migrantes ubicados en zonas próximas a la frontera. Además del Día del Trono y el discurso oficial del rey Mohamed VI, el departamento de inteligencia policial señaló otras fechas críticas en el calendario institucional marroquí durante agosto, como el Día Nacional de los Marroquíes Residentes en el Extranjero y el Día de la Revolución del Pueblo.
Por su parte, los análisis de la inteligencia militar durante la jornada de la llegada masiva corroboraron las sospechas iniciales de los cuerpos de seguridad españoles. Informes internos del CIFAS fechados el 30 de julio registraron la ‘‘pasividad’’ y la actuación ‘‘negligente’’ de las patrulleras y fuerzas de contención marroquíes al inicio de la entrada masiva. Los analistas del Estado Mayor de la Defensa consideraban que, aunque las autoridades de Rabat no estuviesen impulsando de manera activa la llegada, sí toleraban la avalancha con el propósito de aprovechar la crisis políticamente, esperando que una vez finalizadas las celebraciones nacionales se reanudara el despliegue policial.
Los datos cuantitativos incluidos en las evaluaciones de riesgo muestran el aumento de la presión migratoria antes de la crisis del verano. Entre el 1 y el 28 de julio, las unidades de guardacostas y los agentes de la Guardia Civil contabilizaron 921 cruces efectivos hacia España y llevaron a cabo 119 intervenciones de salvamento marítimo, evidenciando un salto significativo respecto a los datos del año 2025 y anticipando la saturación de las instalaciones de acogida en Ceuta.
Informes del CENIF y del CIFAS previos a las entradas masivas de julio advertían de la pasividad policial del país vecino para reforzar la percepción de dependencia de España frente al control fronterizo.
Un informe conjunto del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) ha puesto de manifiesto que la inteligencia española comunicó formalmente a las autoridades el riesgo de una llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma de Ceuta durante la conmemoración del Día del Trono en Marruecos, el 30 de julio. Estas evaluaciones reflejaban claramente un posible patrón geopolítico en el que se utilizaba una mayor permisividad en la frontera como una estrategia de presión hacia España y la Unión Europea, buscando aumentar la dependencia diplomática en el control fronterizo ejercido por Marruecos en su frontera sur.
En los documentos informativos elaborados los días 28 y 29 de julio, el CENIF incrementó progresivamente el nivel de alerta por entradas marítimas hasta declararlo de «riesgo muy alto», señalando las entradas a nado por los espigones como la principal amenaza para la seguridad nacional. La Policía explicó que la permisividad o ‘‘relajación temporal’’ de la Gendarmería Real marroquí en momentos clave de su calendario político era conocida y aprovechada por grupos de migrantes ubicados en zonas próximas a la frontera. Además del Día del Trono y el discurso oficial del rey Mohamed VI, el departamento de inteligencia policial señaló otras fechas críticas en el calendario institucional marroquí durante agosto, como el Día Nacional de los Marroquíes Residentes en el Extranjero y el Día de la Revolución del Pueblo.
Por su parte, los análisis de la inteligencia militar durante la jornada de la llegada masiva corroboraron las sospechas iniciales de los cuerpos de seguridad españoles. Informes internos del CIFAS fechados el 30 de julio registraron la ‘‘pasividad’’ y la actuación ‘‘negligente’’ de las patrulleras y fuerzas de contención marroquíes al inicio de la entrada masiva. Los analistas del Estado Mayor de la Defensa consideraban que, aunque las autoridades de Rabat no estuviesen impulsando de manera activa la llegada, sí toleraban la avalancha con el propósito de aprovechar la crisis políticamente, esperando que una vez finalizadas las celebraciones nacionales se reanudara el despliegue policial.
Los datos cuantitativos incluidos en las evaluaciones de riesgo muestran el aumento de la presión migratoria antes de la crisis del verano. Entre el 1 y el 28 de julio, las unidades de guardacostas y los agentes de la Guardia Civil contabilizaron 921 cruces efectivos hacia España y llevaron a cabo 119 intervenciones de salvamento marítimo, evidenciando un salto significativo respecto a los datos del año 2025 y anticipando la saturación de las instalaciones de acogida en Ceuta.
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Un informe conjunto del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) ha puesto de manifiesto que la inteligencia española comunicó formalmente a las autoridades el riesgo de una llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma de Ceuta durante la conmemoración del Día del Trono en Marruecos, el 30 de julio. Estas evaluaciones reflejaban claramente un posible patrón geopolítico en el que se utilizaba una mayor permisividad en la frontera como una estrategia de presión hacia España y la Unión Europea, buscando aumentar la dependencia diplomática en el control fronterizo ejercido por Marruecos en su frontera sur.
En los documentos informativos elaborados los días 28 y 29 de julio, el CENIF incrementó progresivamente el nivel de alerta por entradas marítimas hasta declararlo de «riesgo muy alto», señalando las entradas a nado por los espigones como la principal amenaza para la seguridad nacional. La Policía explicó que la permisividad o ‘‘relajación temporal’’ de la Gendarmería Real marroquí en momentos clave de su calendario político era conocida y aprovechada por grupos de migrantes ubicados en zonas próximas a la frontera. Además del Día del Trono y el discurso oficial del rey Mohamed VI, el departamento de inteligencia policial señaló otras fechas críticas en el calendario institucional marroquí durante agosto, como el Día Nacional de los Marroquíes Residentes en el Extranjero y el Día de la Revolución del Pueblo.
Por su parte, los análisis de la inteligencia militar durante la jornada de la llegada masiva corroboraron las sospechas iniciales de los cuerpos de seguridad españoles. Informes internos del CIFAS fechados el 30 de julio registraron la ‘‘pasividad’’ y la actuación ‘‘negligente’’ de las patrulleras y fuerzas de contención marroquíes al inicio de la entrada masiva. Los analistas del Estado Mayor de la Defensa consideraban que, aunque las autoridades de Rabat no estuviesen impulsando de manera activa la llegada, sí toleraban la avalancha con el propósito de aprovechar la crisis políticamente, esperando que una vez finalizadas las celebraciones nacionales se reanudara el despliegue policial.
Los datos cuantitativos incluidos en las evaluaciones de riesgo muestran el aumento de la presión migratoria antes de la crisis del verano. Entre el 1 y el 28 de julio, las unidades de guardacostas y los agentes de la Guardia Civil contabilizaron 921 cruces efectivos hacia España y llevaron a cabo 119 intervenciones de salvamento marítimo, evidenciando un salto significativo respecto a los datos del año 2025 y anticipando la saturación de las instalaciones de acogida en Ceuta.
















