Una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX estaba programada para colisionar este miércoles con la Luna tras haber pasado más de un año sin control en una órbita altamente elíptica alrededor de la Tierra. El impacto, que no representa ningún riesgo para nuestro planeta, estaba previsto para alrededor de las 08:35 horas en la península española, próximo a los cráteres Einstein y Bell.
La NASA estimó que el objeto, identificado como 2025-010D, tenía una certeza total de llegar a la superficie lunar. La agencia estadounidense y SpaceX organizaron observaciones desde la Tierra y el espacio para intentar captar el choque y posteriormente detectar el cráter creado.
Un fragmento de la misión que transportó dos módulos hacia la Luna
El objeto corresponde a la etapa superior del Falcon 9 que fue lanzado el 15 de enero de 2025. Este cohete llevó hasta la órbita lunar los módulos Blue Ghost 1, de Firefly Aerospace, y Hakuto-R Mission 2 —Resilience—, de la empresa japonesa ispace.
Al completar el despliegue de su carga, esta sección del vehículo quedó en el espacio. A diferencia de la primera etapa del Falcon 9, la cual SpaceX suele recuperar con aterrizajes controlados, esta parte superior carecía de la capacidad para retornar o alterar significativamente su ruta.
La influencia del sol y las fuerzas gravitatorias modificaron su órbita hasta establecer una trayectoria que lo llevaría a impactar contra la Luna. Astrónomos independientes detectaron inicialmente esta trayectoria con datos públicos, y el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra del JPL luego confirmó el impacto previsto.
Casi cuatro toneladas a 8.700 kilómetros por hora
La etapa superior posee un peso aproximado de cuatro toneladas, mide cerca de 12 metros de largo y unos cuatro metros de ancho.
Se calculaba que el objeto llegaría a la superficie lunar a aproximadamente 2,43 kilómetros por segundo, lo que equivale a aproximadamente 8.700 kilómetros por hora, en una zona cercana al borde visible de la Luna desde la Tierra.
La energía liberada sería similar a la detonación de unas tres toneladas de TNT. Según la NASA, la colisión podría dar lugar a un cráter de unos 18 metros de diámetro y 3,7 metros de profundidad, además de arrojar polvo y fragmentos rocosos alrededor del área del impacto.
No representa ningún peligro para la Tierra
A pesar de la atención que genera, las autoridades espaciales descartan cualquier riesgo para la población, los satélites o el planeta.
Como la Luna carece de atmósfera suficiente para frenar o destruir objetos antes de que alcancen su superficie, el fragmento habría impactado casi intacto.
La NASA señala que la energía del impacto es comparable a la de un meteoroide que golpea la Luna aproximadamente cada seis días, por lo que estas colisiones de intensidad similar son habituales.
¿Se pudo observar el impacto desde España?
El choque no era visible a simple vista. Los investigadores esperaban detectar un destello breve y una posible nube de polvo mediante telescopios especializados.
Ver el impacto desde España y otros países europeos era especialmente complicado porque el evento ocurrió cuando el cielo ya estaba iluminado por el Sol. Los observatorios en Estados Unidos tenían condiciones más favorables para registrar el fenómeno.
Aún con el equipo adecuado, detectar el destello resultaba desafiante. Su duración podía ser menor a un segundo y su luminosidad dependía de aspectos como la composición del terreno, el ángulo de entrada y la fragmentación del cohete.
Las imágenes definitivas podrían tardar algunos días
La NASA planea emplear telescopios terrestres para determinar si fue posible capturar el momento del impacto.
También se analizarán imágenes captadas por el Lunar Reconnaissance Orbiter y el instrumento ShadowCam, a bordo de la sonda surcoreana Korea Pathfinder Lunar Orbiter.
Estas sondas podrían obtener fotografías del sitio antes y después del impacto para confirmar la aparición del cráter y evaluar los cambios ocurridos. No obstante, la disponibilidad de estas imágenes dependerá de la iluminación, la posición orbital de las naves y el momento en que sobrevuelen la zona, por lo que los resultados podrían tardar varios días.
Una oportunidad científica inesperada
Este choque brinda a los científicos una oportunidad para analizar cómo se comportan el polvo y las rocas expulsadas tras un impacto lunar.
Al conocer de antemano la masa, tamaño y velocidad aproximada del objeto, los investigadores pueden contrastar las observaciones con sus modelos y mejorar las predicciones sobre la formación de cráteres.
Los datos también contribuirán a optimizar los sistemas de seguimiento de objetos situados entre la Tierra y la Luna, una región en la que se espera un aumento de actividad debido al desarrollo de futuras misiones científicas y comerciales.
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UNIRME GRATIS AL CANALLa colisión no provocará alteraciones significativas en la Luna, pero el cráter y los materiales expulsados podrían conservarse visibles durante millones de años, debido a la ausencia de procesos erosivos como la lluvia o el viento que afectan a la Tierra.

















