Un estudio de las universidades de California en San Francisco y Berkeley identifica en la corteza orbitofrontal los dos circuitos neuronales que compiten en tiempo real al evaluar el riesgo y la recompensa.
Un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y de la Universidad de California en Berkeley ha determinado el lugar preciso en el cerebro donde se generan y procesan las decisiones humanas. El descubrimiento demuestra que es viable prever cada elección con una anticipación de medio segundo antes de que la persona realice la acción.
El trabajo, cuyos resultados se publicaron en la revista Nature Neuroscience, estudia el proceso previo que realiza el cerebro antes de emitir un juicio final ante cualquier dilema, valorando la tendencia a asumir un riesgo o elegir una opción segura. Para captar esta actividad eléctrica, los autores accedieron directamente a la corteza orbitofrontal, un área anatómica situada estratégicamente justo detrás de los ojos.
Un mapa neuronal de señales contrarias detrás de los ojos
Hasta ahora, las investigaciones sobre los mecanismos que regulan las decisiones humanas dependían de técnicas de exploración indirectas o con baja resolución temporal, como la resonancia magnética funcional (fMRI). Esta técnica tiene la desventaja de que los senos nasales próximos distorsionan la imagen de la corteza orbitofrontal, además de contar con una velocidad de registro insuficiente para captar la dinámica del pensamiento, que se desarrolla en fracciones de segundo.
Para solventar estas limitaciones, los investigadores monitorizaron la actividad cerebral de seis pacientes a quienes se les habían implantado electrodos debido a una evaluación quirúrgica previa por epilepsia. Este procedimiento permitió identificar dos zonas adyacentes de tejido cerebral que generan señales eléctricas en direcciones opuestas: una funciona como estímulo para la acción y la otra representa un mecanismo de contención y advertencia.
En relación con esta observación en tiempo real, Edward Chang, jefe del Departamento de Cirugía Neurológica en la UCSF y coautor principal del estudio, comentó que se tenía la sospecha de que esta región contenía la evaluación entre recompensa y riesgo, aunque no se había podido medir directamente en el cerebro humano mientras ocurría.
Un videojuego inmersivo para registrar el pensamiento en milisegundos
Con el fin de lograr una participación activa de los sujetos durante las pruebas, Clara Starkweather, residente jefa de neurocirugía en la UCSF e investigadora principal, desarrolló un videojuego inmersivo. En la tarea, los participantes debían avanzar por varios pasillos virtuales con bombas ocultas para conseguir cofres con rubíes, planteando como única decisión si avanzar o detenerse en cada tramo.
Durante las sesiones, los electrodos registraron la actividad eléctrica a escala milimétrica, mostrando una dinámica similar a un juego de tira y afloja. Los resultados indicaron que una pequeña área cercana al centro de la ceja, denominada surco orbitario medial, elevaba su actividad justo antes de que el paciente tomara una opción arriesgada, como entrar en un pasillo con minas. En cambio, otra región situada dos centímetros hacia afuera de la ceja se activaba antes de que la persona optara por evitar el riesgo.
En decisiones simples, la señal de avance predominaba casi de inmediato. No obstante, en elecciones con equilibrio entre riesgo y beneficio, ambos flujos eléctricos fluctuaban alternadamente antes de definir una respuesta concreta. La detección de este patrón específico permitió prever la decisión del paciente antes de que realizara algún movimiento.
Al respecto, Robert Knight, profesor de Psicología y Neurociencia en UC Berkeley y coautor del estudio, explicó que, contrariamente a los modelos tradicionales que planteaban una acumulación gradual de evidencias en el cerebro —similar a un medidor que gira paulatinamente—, las observaciones evidencian un funcionamiento parecido a un interruptor que oscila entre dos extremos hasta fijarse en uno.
Aplicaciones en el ámbito psiquiátrico
Los hallazgos abren nuevas perspectivas para el tratamiento de trastornos psiquiátricos que presentan alteraciones en la evaluación del peligro y la precaución. Afecciones como la depresión o el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) se caracterizan por patrones de evitación extrema, mientras que las conductas adictivas o la ludopatía muestran una preferencia hacia riesgos perjudiciales.
Sobre la importancia de estos resultados para la práctica clínica, Starkweather señaló que la psiquiatría actual depende principalmente de la valoración subjetiva del estado emocional manifestado por los pacientes. Por ello, la investigadora destacó la relevancia de contar con un indicador medible y objetivo acerca de cómo el cerebro valora el riesgo, lo que podrá orientar las intervenciones terapéuticas hacia los circuitos neuronales específicos que presentan disfunciones.
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