La procedencia y antigüedad de las joyas valoradas en 1,3 millones de euros, halladas por la policía en el despacho del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, serán determinantes para el desarrollo del caso derivado de la investigación conocida como ‘caso Plus Ultra’. Abogados especializados en derecho y fiscalidad coinciden en que la investigación por posibles delitos de contrabando y fraude fiscal tendría escasas posibilidades de avanzar penalmente si se confirma la teoría del entorno del exmandatario: que dichos bienes forman parte de un regalo institucional otorgado durante su mandato.
La defensa pretende situar la entrega de estas joyas en 2007, en relación con la visita oficial a España del entonces rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz. Este marco temporal, junto con la naturaleza del obsequio, activarían automáticamente mecanismos legales de prescripción y exención, que complicarían el progreso del proceso judicial.
El peso de la prescripción fiscal
Los especialistas fundamentan su argumento en los plazos legales establecidos por la legislación española. El delito fiscal ordinario prescribe a los cinco años desde la fecha en que se debería haber realizado la correspondiente declaración tributaria.
En caso de acreditarse formalmente que las joyas fueron entregadas en 2007, el supuesto fraude fiscal habría prescrito ya en 2012, extinguiendo cualquier responsabilidad penal relacionada con este hecho dado que el plazo legal habría expirado ampliamente.
Repercusiones en la acusación de contrabando
Asimismo, considerar las joyas como un regalo recibido en territorio español o mediante los canales oficiales de una visita de Estado debilitaría la base de la acusación por contrabando.
Al tratarse de un presente entregado directamente al entonces presidente del Gobierno dentro del país, se perdería la tipificación de introducción ilegal de mercancías sin pasar por los controles aduaneros, que constituye el fundamento del delito de contrabando.
Cuestiones éticas y normativas internas
Aunque desde un punto de vista estrictamente penal los expertos prevén un desenlace favorable, la confirmación del origen de las joyas mantiene abierto el debate en términos normativos e institucionales. Juristas advierten que aceptar un patrimonio de tal magnitud podría entrar en conflicto con el código de buen gobierno aprobado por el Consejo de Ministros en 2005.
Dicho reglamento imponía la obligación de rechazar cualquier obsequio que superase los límites habituales de cortesía social o que pudiera comprometer la imparcialidad del cargo público. Además, regulaba que los regalos oficiales de alto valor debían incorporarse al patrimonio estatal en lugar de pasar a la propiedad privada de los funcionarios o mandatarios.
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