La evolución de la crisis migratoria en Ceuta ha evidenciado la escasa visibilidad y el liderazgo limitado del espacio de Sumar dentro del Gobierno de coalición. Durante las últimas semanas de verano, la falta de presencia de las principales figuras públicas del partido —con Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, a la cabeza— ha generado un vacío comunicativo en un debate político clave a nivel nacional.
A diferencia de los dirigentes del PSOE, PP y Vox, que han visitado la zona afectada, ninguno de los principales responsables de la dirección de Sumar se ha desplazado a Ceuta. Aunque Díaz se mantiene al tanto de los sucesos a distancia y ministras como Mónica García (Sanidad) y Sira Rego (Juventud e Infancia) han acudido por motivos relacionados con sus áreas, el grupo parlamentario ha tenido una presencia mediática reducida durante la crisis.
En este contexto, Izquierda Unida (IU) ha decidido tomar la iniciativa para diferenciarse de la postura oficial y plantear una crítica respecto al socio mayoritario del Ejecutivo. El presidente del partido, Antonio Maíllo, junto con el portavoz parlamentario, Enrique Santiago, han defendido la necesidad de modificar la posición del PSOE sobre las relaciones bilaterales con Rabat. IU ha calificado la entrada masiva de migrantes como un “ataque híbrido”, ha cuestionado la fiabilidad de Marruecos como socio y ha pedido una revisión integral de la política diplomática española.
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A diferencia de los dirigentes del PSOE, PP y Vox, que han visitado la zona afectada, ninguno de los principales responsables de la dirección de Sumar se ha desplazado a Ceuta. Aunque Díaz se mantiene al tanto de los sucesos a distancia y ministras como Mónica García (Sanidad) y Sira Rego (Juventud e Infancia) han acudido por motivos relacionados con sus áreas, el grupo parlamentario ha tenido una presencia mediática reducida durante la crisis.
En este contexto, Izquierda Unida (IU) ha decidido tomar la iniciativa para diferenciarse de la postura oficial y plantear una crítica respecto al socio mayoritario del Ejecutivo. El presidente del partido, Antonio Maíllo, junto con el portavoz parlamentario, Enrique Santiago, han defendido la necesidad de modificar la posición del PSOE sobre las relaciones bilaterales con Rabat. IU ha calificado la entrada masiva de migrantes como un “ataque híbrido”, ha cuestionado la fiabilidad de Marruecos como socio y ha pedido una revisión integral de la política diplomática española.
La evolución de la crisis migratoria en Ceuta ha evidenciado la escasa visibilidad y el liderazgo limitado del espacio de Sumar dentro del Gobierno de coalición. Durante las últimas semanas de verano, la falta de presencia de las principales figuras públicas del partido —con Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, a la cabeza— ha generado un vacío comunicativo en un debate político clave a nivel nacional.
A diferencia de los dirigentes del PSOE, PP y Vox, que han visitado la zona afectada, ninguno de los principales responsables de la dirección de Sumar se ha desplazado a Ceuta. Aunque Díaz se mantiene al tanto de los sucesos a distancia y ministras como Mónica García (Sanidad) y Sira Rego (Juventud e Infancia) han acudido por motivos relacionados con sus áreas, el grupo parlamentario ha tenido una presencia mediática reducida durante la crisis.
En este contexto, Izquierda Unida (IU) ha decidido tomar la iniciativa para diferenciarse de la postura oficial y plantear una crítica respecto al socio mayoritario del Ejecutivo. El presidente del partido, Antonio Maíllo, junto con el portavoz parlamentario, Enrique Santiago, han defendido la necesidad de modificar la posición del PSOE sobre las relaciones bilaterales con Rabat. IU ha calificado la entrada masiva de migrantes como un “ataque híbrido”, ha cuestionado la fiabilidad de Marruecos como socio y ha pedido una revisión integral de la política diplomática española.
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A diferencia de los dirigentes del PSOE, PP y Vox, que han visitado la zona afectada, ninguno de los principales responsables de la dirección de Sumar se ha desplazado a Ceuta. Aunque Díaz se mantiene al tanto de los sucesos a distancia y ministras como Mónica García (Sanidad) y Sira Rego (Juventud e Infancia) han acudido por motivos relacionados con sus áreas, el grupo parlamentario ha tenido una presencia mediática reducida durante la crisis.
En este contexto, Izquierda Unida (IU) ha decidido tomar la iniciativa para diferenciarse de la postura oficial y plantear una crítica respecto al socio mayoritario del Ejecutivo. El presidente del partido, Antonio Maíllo, junto con el portavoz parlamentario, Enrique Santiago, han defendido la necesidad de modificar la posición del PSOE sobre las relaciones bilaterales con Rabat. IU ha calificado la entrada masiva de migrantes como un “ataque híbrido”, ha cuestionado la fiabilidad de Marruecos como socio y ha pedido una revisión integral de la política diplomática española.

















